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Redescubrir la presencia de Dios en cada prójimo

Creo que a todos nos gustaría tener un encuentro diario con Dios. Pues bien, eso es posible. Basta redescubrir su presencia en cada persona que encontramos durante el día. Haciendo gestos concretos de acogida estaremos realizando para nosotros mismos la promesa de Jesús: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.”(Mt. 28,20)
Acogemos personas, pero en nuestro corazón percibimos la presencia de Dios.

De manera especial, cuando acogemos a alguien y nos cuesta hacerlo, yendo más allá de penas y resentimientos, su respuesta es igualmente generosa e inmediata, pues Dios no se deja vencer en gestos de amor.

Vivamos este día con el empeño de acoger a cada hermano como si fuese el propio Dios. Con seguridad descubriremos su presencia bien cerca de nosotros.