VIE
AGO
17
Opinion

Rememorando la fiesta de San Roque

Prof. Luis Rolando Baldiviezo Flores

BREVE HISTORIA.- Primer Domingo de Septiembre, día de fiesta en Tarija. El Santo más venerado por la población, comienza su recorrido por las calles de la ciudad, avanzando al son de tambores, quenillas, cañas y camacheñas. Los promesantes chunchos, de los que en esos años soy parte, acompañan a San Roque en la procesión de la fiesta y son los pollerines, ponchillos y turbantes que se mueven al unísono de las flechas que cada uno lleva en sus manos, los que imponen el ritmo en el avance. Los que ayudaban a cuidar el orden y la disciplina en esos tiempos eran los llamados cariñosamente “sonsos”, como el “Deren deren” y otros que con su chicote imponían respeto en la procesión del Patrón milagroso.
Pero el pueblo no solo reza, también se distrae y lo hace con juegos como el “Karagullo” (dados con figuras y sonaban fuerte dentro de una lata) y otros juegos más. La competencia tradicional era la carrera de cochecitos sin motor, hechos de madera con cuatro ruedas incluidos los rodamientos, en que participaban los jovenzuelos que bajaban raudamente por la pendiente de la calle General Trigo, para volver por la calle Sucre y terminar su recorrido en el atrio de la Iglesia.
Otro juego que de la época es el “palo encebau”, en el cual el muchacho participante, trepaba un palo cubierto de cebo en cuya cúspide tenían pañuelos que contenían dinero, que era el premio para quienes lograban subir. Pero muchos resbalaban por el cebo y no conseguían su objetivo.
Recuerdo con nostalgia el baldío frente al Templo de San Roque, en el que se realizaba la corrida de Toros y que de a poco, se fue transformando en una plazuela, gracias al trabajo y el empeño de los jóvenes vecinos del Barrio.
La Fiesta de San Roque hace 40 años atrás se estaba muriendo, había pocos cañeros y chunchos, todo estaba declinando, por falta de incentivo, organización y apoyo de las autoridades, pero hubo un grupo de Sanroqueños que levantaron la Fiesta, recolectaron víveres y herramientas para motivar a las alojeras, pasteleras, cañeros y empanaderas; incentivos como azúcar, arroz, un azadón, etc., de esta manera se levantó la Fiesta. Luego vino el Festival del Canto y la Aloja y la carrera de bicicletas San Roque – Chaguaya – San Roque, hace 31 años atrás que hicieron más grande la fiesta.
No nos olvidemos de los campaneros y recuerdo que para acceder al campanario del templo, teníamos que subir unas peligrosas escaleras y tocábamos “Chalequito verde talón…”
FOLKLORE.- Los músicos que tocaban la camacheña eran muy pocos, pero se los incentivó dotándoles de un poncho de color verde para identificarse y un almuerzo. Años atrás no pasaban de 8 personas, pero ahora asisten 18, no hay juventud, la mayor parte son personas de la tercera edad, ojalá haya promoción de gente joven, creo que nuestras tradiciones y costumbres no se van a incentivar con palabras sino con hechos.
De los cañeros podemos decir que hay un buen número, pero falta mayor organización, lo más bonito es que hay mujeres cañeras que adornan nuestra procesión.
Un punto alto es que cada año hay más chapaquitas alféreces que son más de 25. Las alfereces son aquellas mujeres que llevan un estandarte formado de varias pañoletas y cintas de vistosos colores y que cada año de su promesa van agregando una cinta o una pañoleta. Estas mujeres acompañan al Santo en su peregrinación para curar a los enfermos.
LO NUESTRO.- Las empanadas blanqueadas, rosquetes, aloja de maní, pastelitos con cebolla, picantes de gallina y otros no faltan en mi querida Fiesta del Patrono San Roque, el arte culinario no va a morir nunca. Lo bueno y positivo es que en esta fiesta no hay discriminación, un campesino tiene los mismos derechos que uno de la ciudad, las mujeres en muchos casos participan igual que los hombres. La fiesta de San Roque es reconocida a nivel nacional e internacional y es cero alcohol.
Decían las personas antiguas que cuando el Santo estaba radiante, sonriente y su trono bien arreglado, el año sería bueno, habrá buenas cosechas y viviremos en paz y armonía, daba la coincidencia de que este presagio se cumplía. San Roque es un Santo que infunde respeto y fe.
PERSONAJES.- En la fiesta de San Roque se destacaban varios personajes como el tamborero “Ochenta” que siempre andaba con la sonrisa a flor de labios; “El Jullero” que vociferaba por la calle ancha diciendo que era héroe de Boquerón, pero que al llegar a Entre Rios se espinó y se volvió. El “Tarugo” que era guapo para contar cuentos y alegraba las chicherías con sus ocurrencias y no nos olvidemos de don Raúl Borda, Luis Martínez y otros que ayudaban al engrandecimiento de la fiesta.
Las nuevas generaciones conocen poco de la Fiesta de San Roque, es por este motivo que realicé esta breve reseña histórica.

Opinion

Una rata en la cocina

Por Ramón Grimalt
Él era uno de tantos médicos desempleados porque ya no había una enfermedad que curar. De hecho, el hospital cerró sus puertas por falta de pacientes y Miguel, a sus treinta y cuatro años, diez de ejercicio profesional, le pidió al director una autorización expresa para llevarse su mandil blanco, impecable, de recuerdo. Consideró que bien podía usarlo para no mancharse la ropa de pintura o quizás para cocinar, una de sus pasiones. Pensó que, ciertamente, los fogones serían su destino; invertiría sus ahorros y parte de una herencia en un restaurante, pequeño, coqueto, en el centro de la ciudad. Total, ya no había restricciones en el uso de los alimentos. Enfermedades y patologías como la diabetes, la obesidad y la intolerancia a la lactosa, por ejemplo, habían pasado a la historia; sólo eran una referencia en los archivos digitalizados accesibles desde cualquier computadora. Internet presentaba millones de accesos referentes a aquellas viejas enfermedades que tanto dolor y luto habían causado a la humanidad, superadas gracias al impresionante desarrollo tecnológico y científico alcanzado a principios del siglo XXII. Por supuesto, la industria farmacéutica quebró con el paso de los años. Los enormes consorcios transnacionales se declararon en suspensión de pagos y los gobiernos redujeron notablemente su presupuesto sanitario. Las políticas de salud pública derivaron en la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, aunque la anticoncepción era natural en una sociedad que había superado el debate moral y trascendido la religión. Al final, sin guerras ni carencias, la humanidad vivía anquilosada en el bienestar.
-Pero, ¿me puedes decir de qué viviremos? Preguntó Elba haciendo pucheros como una cría.
Miguel le respondió con una sonrisa complaciente y tierna. Había esperado el inicio de aquel interrogatorio demasiado tiempo.
-Lo he pensado muy bien. Abriré un pequeño restaurante. Un bistró con comida casera.
-Pero si no sabes ni freír un huevo, cariño.
-Aprenderé.
Y Miguel Donaire se inscribió en una escuela de cocina. Aprendió técnicas y recursos, tendencias y expresiones hasta que, seis meses después, le entregaron un título y con éste bajo el brazo se presentó ante Elba.
-Ya lo tienes. ¿Y ahora qué?
-Abrimos en dos meses. Seguro.
El local era pequeño pero estaba bien ubicado. Miguel lo pintó de amarillo y blanco y compró muebles usados que barnizó para que parecieran nuevos. El día de la inauguración invitó a sus compañeros de facultad y a un par de amigos. Elba sirvió cocteles y canapés, mostrando su mejor sonrisa. Pero la procesión iba por dentro. Su natural escepticismo le provocaba dudas razonables mientras veía a su pareja departir con los presentes con amabilidad. Ella agradecía verlo feliz después de una temporada sombría. Curiosamente no se había encontrado una cura universal contra la depresión. La tristeza seguía siendo un sentimiento humano y sí, la gente continuaba muriéndose de pena porque no existía un maldito médico de almas. Aquella especialidad nunca formó parte de ningún pensum. A alguien se le olvidó que, más allá de haber conquistado Marte, eliminado el hambre y superado las limitaciones que proponía la naturaleza, el ser humano tiene un espíritu susceptible de enfermarse, oscurecerse y morir sin dejar huella; un espíritu que anida allá donde no llegan los drones ni las probetas. El mismo que impulsaba a Miguel a tratar de convencer a la mujer que amaba de que después de todo iba a triunfar en la vida.
-Si estás a mi lado, nada es imposible. Le dijo en cuanto el último invitado abandonó el restaurante.
Elba cerró los ojos; permitió que durante unos segundos su mente se atiborrara de recuerdos hasta que, atribulada, retornó a la realidad para ver con espanto cómo una rata, negra y solitaria, mordisqueaba un pedazo de queso encaramada en la barra.
-¡Una rata! ¡Qué asco! Gritó con la fuerza que le quedaba después de una velada tan intensa atrayendo la atención de un agotado Miguel que dio un brinco hacia atrás, sorprendido y atónito.
Creía que las ratas, esos roedores vulgares y asquerosos, habían desaparecido. Recordó que ese fue el tema de la última conferencia de prensa de la Organización Mundial de la Salud. Pero ahí estaba la alimaña, royendo sin pausa, concentrada en aquella labor frenética, como si aquel par de seres humanos no existiera. Se la quedó mirando sin saber qué hacer hasta que Elba le espetó:
-¿A qué carajo esperas? ¡Mátala!
Miguel volteó y la vio aterrorizada. Tenía que actuar. Cogió una escoba, la blandió como si se tratara de una espada justiciera y se abalanzó contra la rata que recién, al sentirse amenazada, erizó la piel negra y grasienta dejando caer el pedazo de queso que mordisqueaba. Su instinto la hizo saltar sobre sus potentes patas traseras justo cuando aquel furibundo ser humano descargaba su rabia.
-¡Has fallado! ¡Inútil! Vociferó Elba.
Miguel se enjugó el sudor de la frente, miró de reojo a su mujer subida sobre una silla, con las piernas temblorosas, y volvió a la carga. No era un hombre vigoroso, detestaba el trabajo físico, y aquel combate con una bestia escurridiza lo estaba agotando. La rata, ágil, saltaba de un lado a otro mientras caían los escobazos hasta que se detuvo. Miguel sintió que la mirada gélida del roedor se tornaba en lastimera como si pidiera clemencia. El médico advirtió que se había lastimado la pata izquierda. Sonrió con triunfal malicia y asió con fuerza el palo de la escoba, alzándola con el resabio de la fuerza que le quedaba y asestando un golpe seco que rompió el espinazo del animal cuya vida se fue con un suspiro.
-¡Bien hecho!-Festejó ruidosamente Elba-¡Ese es mi hombre!
La rata se estremeció, tuvo un par de espasmos y murió. No había sangre. Miguel creyó que la había reventado, que sus intestinos regarían toda la cocina. Pero de algún modo se sentía orgulloso.
-¡Y me dijiste inútil! ¡Mira! Celebró como uno de esos cazadores del siglo XIX tras cobrarse una preciosa pieza en el corazón de la selva africana.
-¡Oh, ven aquí! Invitó Elba ante aquel alarde de valor.
Miguel se deshizo del arma abrazándose al menudo cuerpo de Elba. Sintió su respiración entrecortada y el aroma suave de su piel. Deslizó una mano debajo del vestido sin que ella se lo impidiera. Las bocas se encontraron en una acometida furiosa, de lenguas entrelazadas, y ambos dejaron que la pasión hiciera el resto. Entonces, cuando Miguel estaba presto a sumergirse en la entrepierna de Elba, escuchó un rumor que poco a poco fue subiendo de intensidad.
-¡Mierda! ¿Y ahora qué pasa? Protestó el doctor.
-Ignóralo. Deslizó Elba.
-No puedo-reaccionó Miguel-Eso viene de ahí abajo.
-Ah, mierda. Siempre rompes el momento…
Miguel se subió el pantalón refunfuñando y caminó hacia donde provenía un ruido intenso, que le recordó al traqueteo de la llegada del metro a la estación. Pero la línea más cercana quedaba a más de un kilómetro. Nervioso, como nunca antes en su vida, destapó el acceso al drenaje para encontrarse con cientos de pequeñas luces rojizas que lo miraban fijamente, tratando de hipnotizarlo.
-Cariño, creo que tenemos ratas en la cocina. Dijo tratando de conservar la calma.
-¿Y eso? Repuso Elba recuperando el resuello.
-Alguien tendrá que abrir la farmacia.
-¿Y?
-Y necesitará médicos.
Miguel Donaire trató de reprimir una sonrisa irónica, pero no pudo, y una carcajada surgió de su fuero interno ante la paradoja que estaba a punto de provocar un nuevo cambio en el orden mundial. A partir de una pequeña, sucia y repulsiva rata en la cocina.

Opinion

De Cabildo-Palacio Quemado a la Casa Grande del Pueblo

Por: Nelson Aguilar Rodríguez de Izquierda Ex Dirigente MAS Cercado
La historia del Palacio de Gobierno se remonta a la Colonización Española como Cabildo de La Paz (1559-1561), ya que en sus patios, habitaciones y alrededores como la Plaza está bañada de sangre, de confabulaciones, traiciones, mucho dolor y muertes. Este recinto resume la larga lucha de la historia de los pueblos, impregnada del levantamiento y descuartizamiento de Tupaj Katari (1781), de Bartolina Sisa (1782) por el cerco a La Paz, de la lucha independista con Pedro Domingo Murillo (ejecutado 1810) y muchos héroes asesinados y olvidados. En el periodo de la República la infraestructura pasa a ser el Palacio de Gobierno con el Pdte. Ballivian en 1845 quien realiza mejoras y fue estrenado por Isidoro Belzu “El Tata” en 1953, luego una turba quema el edificio en la administración de Tomas Frías en 1875, de ahí se denomina “Palacio Quemado”, posteriormente las demás gestiones de gobierno lo reparan y remodelan, pero en este edificio, tres presidentes son matados en su interior como Isidoro Belzu (1865), Agustín Morales (1872) y Gualberto Villarroel (1946), por tanto, estos ambientes fueron testigos de las maquinaciones nefastas, de saqueo al pueblo por los poderosos ricos y de las represiones al pueblo Boliviano, es la historia desde la Colonia, la República y parte del Estado Plurinacional donde las abarcas, las polleras, sombreros campesinos, los cascos de mineros, obreros, clases medias y pueblo en general, abrió las puertas del Palacio Quemado el 2006 con Evo Morales. Este antiguo edificio, es nuestro pasado y parte del presente, hasta este 9 de agosto del 2018.
La Casa Grande del Pueblo el Futuro: Después de una multitudinaria marcha que salió de la Plaza San Francisco, centenares de Obreros, Indígena Originarios Campesinos, Intelectuales de Izquierda, Capas Medias, Universitarios, Sectores Populares del Pueblo Boliviano y el Gobierno en su conjunto, este 9 de agosto del 2018 en horas de la noche, El Pdte. Indígena constituido el de mayor permanencia en el gobierno de Bolivia con 12 años, 6 meses y 22 días (14/ agosto/2018), es el que inaugura la “Casa Grande del Pueblo”, un edificio público ubicado en la parte posterior del antiguo Palacio de Gobierno que instala oficinas públicas. Esta nueva infraestructura comenzó a construirse en diciembre de 2014, cuenta con 26 pisos, un auditorio y un helipuerto. Su costo es alrededor de 35 millones de $us. El edificio alberga las oficinas de cinco ministerios: Presidencia, Comunicación, Medio Ambiente y Agua, Culturas y Energía. En alquileres de estos ministerios el estado pagaba 20 Millones $us por año, de ahí manifestó el Gobierno y las organizaciones que basta de ser “estado inquilino”, ahora tenemos edificación moderna para el estado y que es de propiedad del pueblo. Por supuesto que molesta a la oposición neoliberal que añoran volver a gobernar y recurren a la injuria despreciativa. El edificio no es un lujo, es un edificio moderno útil de trabajo para el personal del Estado Plurinacional de acuerdo a la realidad en que vivimos y para las reuniones de coordinación Gobierno-Pueblo, al lado se tiene el antiguo y comprimido ambiente del Palacio Quemado. Las organizaciones sociales, defienden el edificio como suyo porque se sienten cobijadas y que la hicieron para el pueblo, mencionan que la “Casa Grande del Pueblo, representa el Estado Plurinacional soberano fuerte, inclusivo, participativo, equitativo, redistribuidor de riqueza, emancipatorio, constructor, de culturas y símbolos Andino-Amazónico-Chaco reflejada en sus paredes y de sus líderes masacrados que hoy fueron recordados, es de la Profundización del Proceso de Cambio, de la Agenda 2025 como opción viable de país, del crecimiento de Bolivia y con el norte en construcción del Socialismo Comunitario”. Desde aquí el Gobierno y los colectivos del pueblo gobernaran y se escribirá la nueva historia de los Bolivianos, la Casa Grande del empezó con mucha historia, se vistió de cultura de pueblo humilde y el Cardenal Toribio Ticona de origen indígena pidió a Papá Dios guía a los Gobernantes y bendijo la casa pidiendo unidad y casas grandes en los 9 departamentos. Mientras que el antiguo Palacio Quemado insinúan que funcionaran algunas oficinas de ministerios.
La historia lo hacen los pueblos y sus líderes deben gobernar con ellos, mejor si tienen Casa Grande del Pueblo.

Opinion

Aborto en Argentina: 4 claves que explican por qué ganó el rechazo a la nueva ley

En la práctica, es como si no hubiera pasado nada: tras cinco meses de debate mediático, político y social, la ley que reglamenta el aborto en Argentina sigue siendo la misma.
Pero es imposible pensar que no pasó nada, porque en lo simbólico, muchos creen que Argentina nunca será la misma.
El proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo traspasó las fronteras de la política y se introdujo en la vida íntima de millones de argentinos: casi nadie se quedó al margen y casi todos tomaron postura en una discusión sobre la vida, la muerte, el Estado, el género, el sexo y la salud pública.
En la madrugada del jueves, el Senado, rodeado de cientos de miles de personas bajo la lluvia y el frío, rechazó la ley por 38 votos en contra, 31 a favor y 2 abstenciones.
Ni anuncios en medios internacionales ni apoyo de influyentes personalidades locales e internacionales ni lobby de grupos feministas y progresistas lograron que el Senado estuviera de acuerdo con la Cámara de Diputados, que aprobó el proyecto hace casi dos meses.
Aunque la maratónica sesión del Senado terminó entre informaciones de posibles variantes del proyecto o una modificación del Código Penal, los promotores de la norma tendrán que esperar al menos un año para introducirlo de nuevo al Congreso. Sería el octavo intento desde 2007.
Quienes apoyan el proyecto deberán esperar hasta el próximo año para volver a presentarlo en el Congreso argentino.
Desde 1921, el aborto en Argentina está permitido en algunos casos. Actualmente, es legal bajo dos causales: violación y riesgo para salud de la mujer.
Según los defensores, en Argentina hay medio millón de abortos clandestinos al año. Desde 2016, murieron 43 mujeres en esas condiciones.
Esa es la realidad que los impulsores dicen querer cambiar con una ley que habría convertido a Argentina en el tercer país latinoamericano después de Cuba y Uruguay en que las mujeres tienen derecho a abortar dentro del plazo previsto.
¿Qué fue, entonces, lo que impidió la aprobación -o permitió el rechazo- de la ley?
1. La religión
Manifestantes a favor y en contra del proyecto de ley esperaron hasta la madrugada para conocer el resultado de la votación en el Senado.
Argentina fue de los primeros países en legalizar derechos de corte progresista como el voto femenino y el matrimonio homosexual, pero eso no significa que la influencia de grupos conservadores sea reducida.
Este es el país de origen del papa Francisco, quien no se pronunció sobre el caso argentino, pero dijo dos días después de la votación en Diputados que el aborto es “homicidio de niños” comparable con “lo que hacían los nazis por la pureza de la raza.”
En estos meses, obispos y sacerdotes hablaron del tema en la misa de domingo, un arzobispo lo mencionó en la tradicional y mediática celebración del día de la independencia y muchos senadores basaron su voto en argumentos religiosos.
Como en todos los países latinoamericanos, la mayoría de los argentinos (70%) se consideran católicos, según varias encuestas, y recientemente ha aumentado la cantidad de adeptos a grupos evangélicos (casi el 10%).
Actualmente, la ley argentina sólo permite el aborto cuando el embarazo es fruto de una violación o peligra la vida de la madre.
El sábado previo a la votación, muchos se sorprendieron al ver la enorme Avenida 9 de Julio llena de gente que rechazaba la ley. Los grandes convocantes de la movilización fueron los evangélicos.
Pero además del poder social y cultural, la religión tiene una gran capacidad de influencia política e institucional en el país.
El lobby de la Iglesia, dijeron varios legisladores proaborto a BBC Mundo, “se activó” para la votación en el Senado.
La expresidenta Cristina Fernández votó a favor del proyecto aunque durante su gobierno siempre se mostró en contra del aborto.
Argentina tiene un sistema político bicameral y federal que se rige bajo la idea de que el Senado representa a la provincias y la Cámara de Diputados, al pueblo.
Mientras en Cámara Baja está compuesta por diputados de acuerdo al censo nacional, la cámara alta tiene un número fijo de tres senadores por provincia, que tienen periodos de 6 años con reelección indefinida.
Con esa repartición, los grupos conservadores tienen ventaja en el Senado.
En regiones como el norte, por ejemplo, la influencia política y social de la Iglesia es mayor, mientras que en Buenos Aires, donde está un tercio de la población, la gente es más progresista o liberal.
Muchos creen que con el relevo generacional en el Congreso, donde los legisladores menores de 40 años aprueban de forma abrumadora el aborto, lo más probable es que tarde o temprano se apruebe una ley de interrupción del embarazo de plazos.
3. El guiño del gobierno
El presidente argentino Mauricio Macri promovió el debate pero siempre se mostró en contra del proyecto de ley de despenalización del aborto.
El promotor de este debate en el Congreso fue nada menos que el presidente, Mauricio Macri, un conservador en lo ideológico que ha declarado estar “a favor de la vida”.
Algunos opinaron que lo hizo para desviar el debate de la complicada situación económica.
El presidente les dio vía a libre a los legisladores de la coalición oficialista para que votaran como quisieran y se mantuvo al margen del debate en sus declaraciones.
Pero otras figuras del oficialismo sí salieron a opinar, como la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, quien registra números de aprobación tan altos como ningún otro político en el país.
“Si la ley no se vota (aprueba) hoy, mañana voy a estar más aliviada”, dijo.
Lo mismo opinaron otras figuras clave del poder actual, como la diputada y excandidata presidencial Elisa Carrió y la vicepresidenta, Gabriela Michetti.
Es difícil saber cuánto influyó esto en el voto de los legisladores, porque hubo resonados senadores del oficialismo que apoyaron la ley.
El guiño del poder, sin embargo, estaba.
4. Primó el argumento moralista
Según el Ministerio de Salud, en 2016 hubo 245 muertes maternas en el país, 43 de ellas al interrumpir el embarazo.
El argumento principal que presentaron los defensores de la ley fue que esto se trata de un tema de salud pública, que amenaza a miles de mujeres, que está basado en números, ciencia, datos.
Los pañuelos verdes pro despenalización del aborto -y sus argumentos- llegaron a programas de televisión en horario estelar, a la contratapa del The New York Times y a las redes sociales de actores y actrices de la farándula.
Los críticos del proyecto, en cambio, apelaron al argumento moral: el aborto es matar, dijeron, y acá se trata de “salvar las dos vidas”.
Algunos de los voceros conservadores incluso llegaron a emitir declaraciones refutadas por la ciencia, como el famoso pediatra que dijo en el Senado que “el preservativo no sirve para prevenir el sida”.
Hasta hace unos meses, las encuestas registraban que la mayoría de los argentinos apoyaban despenalizar el aborto, pero en medio del debate la balanza se ha equilibrado con un aumento del rechazo de entre 10 y 15%.
Cada bando usó sus herramientas. Unas fueron más efectivas que otras.

Opinion

El triunfo de la vida

Por Ramón Grimalt
Josías echó un último vistazo al viejo almendro de gruesas raíces, algunas centenarias, capaces de desafiar el paso del tiempo, emergiendo de aquella tierra agradecida que el hombre había pervertido para sus más oscuros e insondables intereses. Toda su vida había pasado cerca de aquel árbol. Las largas tardes de verano jugando al escondite con los amigos del pueblo, el primer beso furtivo y por supuesto, también su captura.
El menor de los Vázquez había robado para comer. No pudo evitarlo y sin considerar las consecuencias de sus actos entró en la panadería de don Anselmo armado con una navaja con que amenazó cortarle el gaznate y se llevó cien pesos de la caja registradora. Corrió calle abajo como alma que lleva el diablo oyendo la voz de alarma del panadero que pedía ayuda. A medida que cruzaba la plaza y remontaba la avenida Cisneros, Josías pensaba en su familia. Su padre estaba a punto de perder la granja debido a la mala cosecha, mamá compartía su desgracia desde el silencio y la prudencia y sus tres hermanos habían emigrado a la capital. Sólo quedaba él, triste, lánguido y delgado hasta la extenuación, el recuerdo de lo que fueron los Vázquez de Vallejo, aquel lugar alejado de la mano de Dios donde crecía el almendro que los lugareños veneraban como si fuera la piedra fundacional del pueblo.
-Dirás tus últimas palabras, supongo. Le dijo Mateo García, el líder de la cuadrilla.
Josías, las manos atadas a la espalda y una soga en el cuello, esperando su destino final, no tenía nada que decir y negó con la cabeza.
-Tú sabes muy bien cómo los criminales pagan sus penas. Insistió García regodeándose con aquel modo tan singular como inhumano de administrar justicia. Era, sin duda, un hombre joven, despiadado y cruel a quien no le temblaba el pulso. Ni siquiera en aquellos momentos; sobre todo en aquellos momentos.

-Cuélguenlo de una vez-sugirió Antúnez, uno de los amigos de Mateo.
-Que sea lento. Que sufra. Acotó Horacio Gómez desde su posición de cobarde agazapado en el grupo.
Josías sangraba de la cabeza. Alguien le asestó un golpe con un mazo para aturdirlo. Luego lo arrastraron hasta el almendro. Se preguntó por qué tenía que morir ahí donde había besado a Graciela. No le parecía justo.
-Mi padre… Masculló debido a la dificultad de expresarse con una soga apretándole el cuello, presionando su nuez de Adán.
-Tu padre, ¿qué? Le espetó Mateo García.
-Está enfermo. Necesitaba comprar medicamentos.
-Podrías haberlos pedido. No robarlos. Le dijo Antúnez extendiendo los brazos.
-Nadie ayuda. A nadie le importa. Deslizó Josías Vázquez sintiendo cómo el esparto laceraba su piel.
-Mala suerte, amigo-dijo García asiendo la soga con las dos manos-Así aprenderás.
El campesino apretó los párpados. Una constelación apareció de la nada y con ésta una oración aprendida en su tierna infancia que pronunciaba antes de acostarse. “Padre protégeme siempre. Y si decides llevarme durante el sueño, al menos que no sufra”. Pero estaba claro que Dios tenía otras ocupaciones y evidentemente aquello era tan real como que diez hombres, algunos conocidos, estaban dispuestos a lincharlo.
-Puedo devolver el dinero… Puedo trabajar.

-Demasiado tarde. ¿Qué te parecería si a todos los criminales les diéramos una segunda oportunidad? ¡Imposible! Repuso Mateo García seguro de sí mismo y de la responsabilidad asumida en nombre de las buenas costumbres del pueblo que había jurado preservar.
-¡Arriba! Ordenó Horacio Gómez y cuatro hombres jalaron la soga. Josías sintió un latigazo en la espalda mientras sus pies levantaban un palmo del suelo.
-¡Más arriba! Clamó García con autoridad.
“Si me vas a llevar…” oró Josías sin poder contener el temblor que recorría sus piernas.
Dicen que hay una justicia divina, al menos en Vallejo creen en ello. Sólo así se puede explicar lo que pasó aquella tarde de verano. Sin mediaciones, se oyó el rumor de las propias entrañas de la tierra, las potentes raíces se desprendieron de su soporte natural y la rama de la que pendía el cuerpo de Josías acabó quebrándose.
-¡Por Dios! Exclamó Antúnez que no acreditaba lo que estaba sucediendo.
-¡Esto es cosa del diablo! Lamentó atónito Horacio Gómez.
-¡Esto lo liquido yo mismo! Resolvió Mateo García cogiendo un hacha, dirigiéndose amenazadoramente al almendro que agitaba sus ramas como si fueran los tentáculos de un pulpo.
-¡Quieto!-le pidió Josías tratando de liberarse de la soga-¡Ese no es el camino!
-¡Luego volveré a ti! ¡Haré justicia! Gritó desaforado el líder de la cuadrilla asestando un hachazo a una de aquellas potentes raíces. Aquel fue su gran error.
Las raíces reaccionaron enredando las piernas de su agresor, luego los brazos y el torso, apretando lo necesario. De pronto la placidez que evocaba el viejo almendro se tornó en una vorágine letal que acabó engullendo a Mateo. “Gracias, amigo”, musitó mientras el árbol florecía celebrando el triunfo de la vida.

Opinion

¿CONOCES LOS RIESGOS A LOS QUE TUS HIJAS SE EXPONEN EN INTERNET?

Cnl. DESP. Rommel César Raña Pommier
Distinguidos lectores de EL PERIÓDICO, tomando en cuenta que lo más preciado es la familia, en particular nuestros hijos, quiero poner en consideración suya algunos consejos y recomendaciones para con nuestros retoños, en el entendido que juntos podemos hacer del internet un lugar más seguro, cómo hacerlo depende de seguir algunos consejos:
– Revisa las aplicaciones que estos utilizan
– Pregunta con quienes hablan por internet
– Establecer reglas y horarios de conexión
– Se debe evitar mandar a la cama a los hijos con el celular o la tablet
– Explícales los riesgos de usar webcam
– Explicarles la diferencia entre lo público y lo privado
– Tomar en cuenta los cambios repentinos de humor
– Procurar conocer los contactos de tus hijos.

Por qué se debe evitar que los hijos se duerman utilizando el celular?
Definitivamente, porque algunos delincuentes aprovechan las horas de la noche para contactarse con sus víctimas mediante perfiles falsos, además ellos saben que muchos niños, adolescentes o jóvenes acostumbran a usar sus dispositivos móviles antes de dormir.
Este es un momento crítico porque no habría supervisión de los padres.
 El proteger a nuestros hijos:
Todos nos sentimos orgullosos de nuestros hijos, sin embargo, al momento de presumirlos en nuestras redes sociales, pensemos también en su seguridad.
La Policía Boliviana te recomienda con relación a tus niños que no publiques:
– Fotos con tu vehículo donde pueda verse la placa de tu vehículo.
– Fotos con tu casa de fondo
– Fotos cuando tengan poca ropa
– Fotos a la hora del baño
– Fotos con su uniforme del colegio.

Opinion

Feminista, no me digas

Mercedes Bluske Moscoso
No me digas qué me pongo, porque no tienes el monopolio del feminismo y porque al hacerlo, estás replicando el modelo dominante que tanto repudiamos.
No me digas que no use labial rojo, que me abstenga de escotes en la espalda o de zapatos de tacón, porque me gusta disfrutar de mi sensualidad y eso no tiene nada que ver con el género, el machismo, ni el marketing. Tiene que ver con mi libertad de decidir qué imagen quiero proyectar en el espejo y frente al mundo. Tiene que ver con que la lucha feminista va más allá de las apariencias físicas.
Y hablando de libertad, tampoco me pidas que proteste desnuda por la calle, porque lejos de los ideales que conlleva el manifestarse “en tetas”, los grandes, y sobretodo los chicos, tienen derecho a transitar la vía pública sin sentirse intimidados o vulnerados. Cubramos los cuerpos y desnudemos las mentes.
Tampoco me pidas que celebre el que se destruyan iglesias o se pegue a católicos, porque me resulta irónico exigir que respeten mi lucha, si yo no respeto su fe. Entonces, no me pidas que me ponga un pañuelo verde, cuando vos no estás dispuesta a sacar una bandera blanca.
No pienses que estar en contra del aborto me convierte en tu enemiga. Tampoco me hace menos mujer, ni menos feminista. Estar a favor de la despenalización tampoco te vuelve menos madre, menos hija, o peor humana. Simplemente nos hace lo que somos; diferentes.
No me digas cómo tengo que ejercer mi feminismo, porque al hacerlo, me atas a una nueva forma de sometimiento y estandarización del pensamiento; pasando del poder machista, al poder del monopolio feminista.
Dame la libertad de lanzar una bomba de tolerancia, levantar el pañuelo de la libertad y desnudar mi mente de prejuicios. Porque, compañera, la vida es un boomerang, y lo que tiras, vuelve.

Opinion

El músculo de la resiliencia

Por Luis Torras
El libro Opción B (Conecta, 2017), que es a la vez una preciosa carta de amor de Sheryl Sandberg hacía su difunto marido, constituye un potente manual práctico de cómo fortalecer uno de los músculos mentales más importantes: la resiliencia. La resiliencia no es un talento innato, como casi todo en la vida, sino que es algo que podemos ejercitar y desarrollar con voluntad y práctica
La primera noble verdad del budismo es que toda vida conlleva sufrimiento. La pérdida de un ser querido, la enfermedad, las tragedias naturales, el deterioro de nuestras facultades debido al envejecimiento, o los errores que, aunque pequeños, pueden conllevar importantes consecuencias, son hechos consustanciales al caminar de la vida que pueden presentarse de improvisto en cualquier momento invirtiendo por completo la gravedad de las cosas. La vida nunca es perfecta y todos, en algún momento u otro, tenemos que enfrentarnos a lo que Sheryl Sandberg, número dos de Facebook y uno de los pesos pesados de Silicon Valley, llama “opción B”. En buena medida, de cómo afrontemos estos sucesos, dependerá nuestro éxito y felicidad.
En el caso de Sandberg, este episodio traumático se presentó de improviso durante las vacaciones de 2015, cuando su marido falleció por un problema cardíaco, dejándola viuda con dos hijos pequeños. En el magnífico libro Opción B (Conecta), Sandberg, asistida por el psicólogo Adam Grant, explica el testimonio personal de cómo ella y su familia superaron esta dolorosa pérdida y siguieron con sus vidas adelante. A través de la vivencia en primera persona de Sandberg, y el conocimiento teórico de Grant, autor del imprescindible Originals, el texto aborda las diversas fases que conlleva cualquier período de duelo y muchas de las técnicas, mecanismos e ideas que pueden ayudarnos a superar las adversidades más severas y recuperar la alegría por vivir.
Desarrollar esta capacidad de resiliencia implica, además de inteligencia, perseverancia, autocompasión y confianza en uno mismo. Parecen tareas, en principio, sencillas, pero no lo son tanto y, en muchos casos, son contra intuitivas para nuestro cerebro
El libro, que es a la vez una preciosa carta de amor de Sandberg hacía su difunto marido, constituye un potente manual práctico de cómo fortalecer uno de los músculos mentales más importantes: la resiliencia. La resiliencia no es un talento innato, como casi todo en la vida, sino que es algo que podemos ejercitar y desarrollar con voluntad y práctica. La resiliencia, señalan Sandberg y Grant, en última instancia emana de nuestra capacidad por saber apreciar y dar las gracias de las cosas buenas que nos ha dado la vida, y de nuestra inteligencia a la hora de saber aceptar las no tan buenas.
Desarrollar esta capacidad de resiliencia implica, además de inteligencia, perseverancia, autocompasión y confianza en uno mismo. Parecen tareas, en principio, sencillas, pero no lo son tanto y, en muchos casos, son contra intuitivas para nuestro cerebro. Durante milenios, nuestro cerebro ha estado programado con toda una serie de mecanismos con el objetivo de asegurar nuestra supervivencia. Por ejemplo, una de las herencias genéticas que compartimos con nuestros antepasados más remotos es el hecho de que tendemos a recordar más y mejor lo malo que lo bueno, lo doloroso que lo placentero. De hecho, el olvido de muchas cosas es un ejercicio involuntario. Imaginemos que estamos en un bosque hace 13.000 años, y nuestro compañero de caza y recolección se agacha para dar un mordisco a una seta olvidada al pie de un árbol y al día siguiente muere. Recordar este evento y de esta forma ser más prudente a la hora de ingerir setas de los pies de los árboles (por mucha hambre que se tenga), es mucho más importante que recordar lo divertido que fue el otro día cuando nos bañamos en el río. Quiero decir: saber aceptar nuestras imperfecciones, nuestros errores (los grandes y los pequeños), saber convivir con ellos, superarlos y seguir avanzando nunca es tarea fácil. La autocompasión a menudo coexiste con el potente sentimiento de culpa, entre otros muchos, que conviene saber controlar y reprimir para que no limiten nuestro crecimiento personal y potencial.
 
Escribir, que es sinónimo de pensar y reflexionar, trabajar la confianza en nosotros mismos, tener fe en los demás, ejercitar el sentido del humor, pensar en las cosas buenas que nos pasan cada día, ser agradecidos, o celebrar las “pequeñas victorias”, son algunas de las técnicas y mecanismos que, ejercitadas y fortalecidas en la forma de hábito, mejoran el carácter de las personas y nos permiten encarar las adversidades de la vida con una mayor solvencia. Lo anterior implica cambiar, mejorar, y asimilar la máxima de que superar la adversidad depende de nuestra voluntad y nuestra actitud, ambas unas soluciones que están en nosotros mismos. Como escribió Albert Camus: “En lo más profundo del invierno, aprendí al fin que en mí vive un verano invencible.” Del trauma, si se quiere y se trabaja con fe y optimismo, uno puede salir reforzado, antifrágil.
Por esto es tan importante educar niños con capacidad de resiliencia. No sobreprotegerlos, respetar su ámbito de autonomía, y darles siempre confianza. Uno de los aspectos clave en esta ambiciosa empresa la encontramos en el carácter de las relaciones entre los niños y sus padres, educadores y amigos. Conviene que en nuestra interacción con los más pequeños seamos capaces de transmitir estas cuatro ideas: (1) que las personas tenemos cierto control sobre nuestras vidas; (2) que nuestros errores y fracasos son valiosísimas fuentes de aprendizaje; (3) que todas las personas son únicas e irrepetibles y eso ya las hace importantes; (4) que todo el mundo tiene puntos fuertes que puede compartir con los demás. En definitiva, Opción B es un maravilloso libro sobre la teoría y la práctica de la resiliencia, una virtud clave para vivir una vida valiente y con sentido, y por lo tanto feliz.

Opinion

El triunfo de la vida

Por Ramón Grimalt
Josías echó un último vistazo al viejo almendro de gruesas raíces, algunas centenarias, capaces de desafiar el paso del tiempo, emergiendo de aquella tierra agradecida que el hombre había pervertido para sus más oscuros e insondables intereses. Toda su vida había pasado cerca de aquel árbol. Las largas tardes de verano jugando al escondite con los amigos del pueblo, el primer beso furtivo y por supuesto, también su captura.
El menor de los Vázquez había robado para comer. No pudo evitarlo y sin considerar las consecuencias de sus actos entró en la panadería de don Anselmo armado con una navaja con que amenazó cortarle el gaznate y se llevó cien pesos de la caja registradora. Corrió calle abajo como alma que lleva el diablo oyendo la voz de alarma del panadero que pedía ayuda. A medida que cruzaba la plaza y remontaba la avenida Cisneros, Josías pensaba en su familia. Su padre estaba a punto de perder la granja debido a la mala cosecha, mamá compartía su desgracia desde el silencio y la prudencia y sus tres hermanos habían emigrado a la capital. Sólo quedaba él, triste, lánguido y delgado hasta la extenuación, el recuerdo de lo que fueron los Vázquez de Vallejo, aquel lugar alejado de la mano de Dios donde crecía el almendro que los lugareños veneraban como si fuera la piedra fundacional del pueblo.
-Dirás tus últimas palabras, supongo. Le dijo Mateo García, el líder de la cuadrilla.
Josías, las manos atadas a la espalda y una soga en el cuello, esperando su destino final, no tenía nada que decir y negó con la cabeza.
-Tú sabes muy bien cómo los criminales pagan sus penas. Insistió García regodeándose con aquel modo tan singular como inhumano de administrar justicia. Era, sin duda, un hombre joven, despiadado y cruel a quien no le temblaba el pulso. Ni siquiera en aquellos momentos; sobre todo en aquellos momentos.

-Cuélguenlo de una vez-sugirió Antúnez, uno de los amigos de Mateo.
-Que sea lento. Que sufra. Acotó Horacio Gómez desde su posición de cobarde agazapado en el grupo.
Josías sangraba de la cabeza. Alguien le asestó un golpe con un mazo para aturdirlo. Luego lo arrastraron hasta el almendro. Se preguntó por qué tenía que morir ahí donde había besado a Graciela. No le parecía justo.
-Mi padre… Masculló debido a la dificultad de expresarse con una soga apretándole el cuello, presionando su nuez de Adán.
-Tu padre, ¿qué? Le espetó Mateo García.
-Está enfermo. Necesitaba comprar medicamentos.
-Podrías haberlos pedido. No robarlos. Le dijo Antúnez extendiendo los brazos.
-Nadie ayuda. A nadie le importa. Deslizó Josías Vázquez sintiendo cómo el esparto laceraba su piel.
-Mala suerte, amigo-dijo García asiendo la soga con las dos manos-Así aprenderás.
El campesino apretó los párpados. Una constelación apareció de la nada y con ésta una oración aprendida en su tierna infancia que pronunciaba antes de acostarse. “Padre protégeme siempre. Y si decides llevarme durante el sueño, al menos que no sufra”. Pero estaba claro que Dios tenía otras ocupaciones y evidentemente aquello era tan real como que diez hombres, algunos conocidos, estaban dispuestos a lincharlo.
-Puedo devolver el dinero… Puedo trabajar.

-Demasiado tarde. ¿Qué te parecería si a todos los criminales les diéramos una segunda oportunidad? ¡Imposible! Repuso Mateo García seguro de sí mismo y de la responsabilidad asumida en nombre de las buenas costumbres del pueblo que había jurado preservar.
-¡Arriba! Ordenó Horacio Gómez y cuatro hombres jalaron la soga. Josías sintió un latigazo en la espalda mientras sus pies levantaban un palmo del suelo.
-¡Más arriba! Clamó García con autoridad.
“Si me vas a llevar…” oró Josías sin poder contener el temblor que recorría sus piernas.
Dicen que hay una justicia divina, al menos en Vallejo creen en ello. Sólo así se puede explicar lo que pasó aquella tarde de verano. Sin mediaciones, se oyó el rumor de las propias entrañas de la tierra, las potentes raíces se desprendieron de su soporte natural y la rama de la que pendía el cuerpo de Josías acabó quebrándose.
-¡Por Dios! Exclamó Antúnez que no acreditaba lo que estaba sucediendo.
-¡Esto es cosa del diablo! Lamentó atónito Horacio Gómez.
-¡Esto lo liquido yo mismo! Resolvió Mateo García cogiendo un hacha, dirigiéndose amenazadoramente al almendro que agitaba sus ramas como si fueran los tentáculos de un pulpo.
-¡Quieto!-le pidió Josías tratando de liberarse de la soga-¡Ese no es el camino!
-¡Luego volveré a ti! ¡Haré justicia! Gritó desaforado el líder de la cuadrilla asestando un hachazo a una de aquellas potentes raíces. Aquel fue su gran error.
Las raíces reaccionaron enredando las piernas de su agresor, luego los brazos y el torso, apretando lo necesario. De pronto la placidez que evocaba el viejo almendro se tornó en una vorágine letal que acabó engullendo a Mateo. “Gracias, amigo”, musitó mientras el árbol florecía celebrando el triunfo de la vida.

SACA PUNTAS

mas
SUMA

Dos parlamentarias realizaron las gestiones correspondientes para que la Organización Panamericana de la Salud (OPS), realice un estudio en el departamento sobre las causas que provocan los diferentes tipos de cáncer en la población, con la finalidad de seguir incidiendo en acciones de prevención efectivas.

RESTA

El estancamiento de la canasta alimentaria, primero por una pugna política y ahora por problemas administrativos, sin importar que las principales afectadas son personas adultas mayores.