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Opinion

La burbuja política o cómo las redes multiplican la colisión entre quienes piensan distinto

CRISTINA SÁEZ
Los votantes de izquierdas y los de derechas viven en mundos paralelos en Twitter y cada grupo sólo interacciona con personas, partidos y medios de comunicación que les son afines.
Es la principal conclusión de un estudio liderado por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) que concluye que hay una ausencia total de diálogo político en esta red social. No obstante, el trabajo constata que los votantes y partidos políticos de izquierdas están más dispuestos a interactuar con personas de ideologías distintas que los de derechas, que conforman un grupo más estanco.
Alguna prensa ejerce un papel de mediación entre las burbujas, los usuarios de distinto sesgo cruzan opiniones

Según esta investigación, publicada en Social Media + Society, el único punto de encuentro para ambos grupos, muy polarizados, son algunos medios de comunicación generalistas como la prensa escrita.
Medios como La Vanguardia, El Mundo o El País, según este estudio, ejercen de ágoras virtuales. “El estudio constata la importancia de la existencia de medios de comunicación para favorecer el debate político. Seguidores políticos del Partido Popular, de Ciudadanos, del PSOE o de Podemos, interactúan con los mismos medios, aunque no entre ellos”, apunta Frederic Guerrero-Solé, físico y doctor en comunicación de la UPF, que investiga desde hace seis años la utilización de Twitter en comunicación política.
Las conclusiones de este trabajo señalan también qué tipo de comunicación política establece cada formación. Así, “hay medios muy partidarios: el PP sólo difundía información del ABC y de La Razón. Pero otros con una línea política menos marcada, como La Vanguardia o El País, se sitúan en espacios intermedios, funcionando de nexo entre distintas opciones políticas. En el otro extremo están La Tuerka, Eldiario.es o Público, que sólo son retuiteados o mencionados por votantes de izquierdas”.
El estudio analizó un millón de tuits publicados durante las dos últimas campañas electorales en España

Para Esteban Moro, investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y de la Universidad Carlos III, este trabajo “confirma lo que ya sabíamos acerca del efecto de partidismo o cámaras de eco. Sólo nos relacionamos e interactuamos con gente que piensa como nosotros, como ocurre en la vida real”. El problema, destaca este matemático, es que esa polarización “se ve aún más exacerbada ahora en el contexto político actual e impide el debate”.
Y a ello contribuyen los sesgos de los algoritmos de Twitter, que “propician que un usuario pierda de vista aquello que no le interesa”, explica el consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí; y los bots, los programas informáticos controlados que inyectan información en esas burbujas de usuarios con el objetivo de manipular la opinión pública. “Tenemos el escenario perfecto para que cada vez las ideas se radicalicen más”, alerta Gutiérrez-Rubí.
“Las redes sociales, lejos de ser un lugar de deliberación democrática, son espacios cerrados en donde se forman cámaras de resonancia: sólo sigues y escuchas a quienes piensan como tú, que retroalimentan tus ideas”, asegura el autor de este estudio, Frederic Guerrero-Solé,
Según este estudio, que analizó un millón de tuits publicados durante las dos últimas campañas electorales en España en el 2015 y el 2016, los votantes de Podemos así como este partido político son quienes interactúan más en las redes sociales con personas de otras ideologías, como por ejemplo con la CUP o ERC. En cambio, los partidos y votantes de derechas sólo se relacionan con gente de su entorno. Además, las interacciones del partido de Pablo Iglesias son, sobre todo, con ciudadanos de a pie, a diferencia del resto de los grupos. De hecho, constata el estudio, Podemos “es el partido con más partidarios no oficiales”.

Esta investigación también arroja luz sobre cómo cambió la actividad de los partidos durante las dos elecciones. En el 2015, Ciudadanos pactó con el PSOE para intentar la investidura de Pedro Sánchez, pero no lograron los apoyos necesarios. En cambio, en el 2016, la formación de Albert Rivera dio su apoyo al PP para investir finalmente, con la abstención del partido socialista, a Mariano Rajoy. En Twitter, aunque tanto PP como PSOE aumentaron el número de artículos y de retuits de las elecciones de 2015 a las de 2016, el PP dobló su actividad.
Los bots agitaron el 1 de octubre

Miles de bots agitaron el conflicto ya de por sí grave durante el 1-O en Catalunya.
Un estudio realizado por investigadores de la Fundación Bruno Kessler y el Instituto de Ciencias de la Información de la Universidad del Sur de California concluye que los bots, programas informáticos controlados, promovieron sentimientos de alarmismo, miedo y reprobación durante la votación del 1-0 en Catalunya y días después. El objetivo de estos bots, según este trabajo publicado en la revista PNAS, era “exacerbar la división política”.
“Descubrimos que los bots generaron contenido específico con connotaciones negativas que se dirigían a los individuos más influyentes entre el grupo de independentistas”, aseguran los autores de este trabajo.

Los investigadores pretendían estudiar de qué forma las redes sociales pueden influir en la percepción de la realidad de los ciudadanos y tomaron el 1-0 como caso de estudio. Analizaron 4 millones de tuits publicados entre el 22 del septiembre y el 3 de octubre del 2017 generados por al menos 1 millón de usuarios distintos. Identificaron dos grupos polarizados, los que estaban a favor y en contra de la independencia, y cuantificaron los roles estructurales y emocionales desempeñados por los bots.
Vieron que uno de cada tres usuarios eran bots y aunque intentaban llegar tanto a partidarios como detractores de la independencia, el estudio destaca que aquellos que pretendían provocar reacciones del lado independentista inspiraban mensajes de “lucha y vergüenza hacia el gobierno español y la policía”, sobre todo con el uso de etiquetas con connotaciones negativas.
“La situación es preocupante”, advierten los investigadores; “hay que llevar a cabo actuaciones para desenmascarar la manipulación social de los bots, porque pueden influenciar la difusión de información [fake o no] en las redes y exacerbar aún más el conflicto social”.

Opinion

MIL PALABRAS (224) La edad de la inocencia

Por Ramón Grimalt
Ayer visitamos con mi hijo Jordi el Castell de Montjuic, una fortaleza del siglo XVI que en sus orígenes defendía Barcelona de posibles invasores, y cuatro siglos más tarde devino en cárcel para disidentes políticos. Allí, por ejemplo, fue encarcelado y ejecutado el presidente de la Genaralitat (gobierno catalán) Lluis Companys por órdenes del propio Francisco Franco, vencedor de la Guerra Civil española (1936-1939), mientras su gobierno era represaliado de un modo brutal para que escarmentara de no proponer una república independiente. Hoy, el castillo es un lugar turístico que, más allá de su atractivo (desde las almenas se puede apreciar una panorámica de la ciudad), sirve para la realización de exposiciones que tienen que ver con la defensa de los derechos humanos. Por ejemplo, actualmente se dedica una muestra a las protestas juveniles de Mayo del 68 en diferentes capitales del mundo y el significado que éstas tuvieron en un contexto trascendental para la sociedad occidental de mediados del siglo XX.
Hace cincuenta años, miles de jóvenes se volcaron a las calles exigiendo libertad y democracia; en Estados Unidos protestaban contra Vietnam, en Cataluña por la liberación de presos políticos (hoy también se demanda pero con otro escenario) y en Checoslovaquia contra la dominación soviética. Aunque el sentido de la protesta variaba en función de los derechos civiles que se consideraban vulnerados, el patrón común era la sangre joven que recorría el viejo y cansado cuerpo de una sociedad conservadora que se negaba a asumir que necesitaba un recambio generacional. Mayo de 1968, por supuesto, merece una mención aparte. Aquel movimiento contracultural rompió los esquemas y las estructuras de pensamiento vigentes hasta ese momento y abrió la puerta de par en par a las ideas existencialistas de Camus y Sartre que replanteaban otra dimensión del ser humano distanciada de la predestinación religiosa. Lo interesante es que después de aquella arremetida filosófica no hubo otra corriente de pensamiento y hoy en día éste se reduce a una aplicación para celular, Wikipedia y el copy paste. Pero no es ahí donde dirijo esta columna, permítame escribírselo con franqueza.
Personalmente estaba convencido de que la fuerza emergente de los jóvenes de clase media comprometidos con la defensa del voto del 21F iba a prosperar en una plataforma sólida y solvente que pudiera ser el estandarte de quienes negaron a Evo Morales la posibilidad de ser reelecto. Lamento decir que me equivoqué. Lejos de constituirse en una alternativa, las plataformas se adscribieron a los partidos políticos (algunos tradicionales o reciclados) y perdieron su esencia. Seguramente esos jóvenes formarán parte de esos partidos, acabarán asumiendo sus reglas y terminarán convirtiéndose, paradójicamente, en parte del sistema que rechazaban. Esto es así. La política es un monstruo grande y pisa fuerte, en este caso con tal potencia que aplastó la edad de la inocencia.

Opinion

Consejos para ayudar a padres a prevenir el embarazo de hijos en la adolescencia

Tcnl. DEAP. Gonzalo Enrique Velasco Michel
Jefe Departamental de la FELCN – TARIJA

Un rol clave para los padres de familia es el de prevenir el embarazo de sus hijos en edad adolescente.
Tener bebés en la adolescencia puede implicar costos de salud, así como económicos y sociales para las madres y sus hijos.
El embarazo temprano es un grave problema social que afecta a niñas, niños y adolescentes, especialmente en aspectos centrales como son su educación, su proyecto de vida, sus relaciones sociales y su salud.
El embarazo temprano y la maternidad en la adolescencia son fenómenos que afectan la salud sexual, la salud reproductiva y el bienestar de las mujeres jóvenes y sus familias, especialmente en aspectos centrales tales como su salud, su educación, su proyecto de vida, sus relaciones sociales, así mismo llega a causar efectos en toda una sociedad, dados los múltiples efectos en los campos de la salud física, psicosocial y en los campos políticos, económicos y sociales que interfieren no solo en la calidad de vida y salud de los y las adolescentes y sus familias, sino también a la sociedad en su conjunto.
Para ello los padres deben propiciar el acercamiento y la confianza con los hijos para que juntos busquen asesoría e información adecuada sobre el tema.
Así mismo deben recibir información sexual en salud reproductiva y sexualidad.
Hágale saber a sus hijos que la prevención de un embarazo no solo depende de uno sino que es cosa de dos.
Fomente valores personales como el respeto a su cuerpo, a la vida, al amor, cariño, comprensión.
Para todo ello primero que nada se debe tener bien claro sus tus propios valores y actitudes acerca de la sexualidad (Conjunto de características físicas y psicológicas propias de cada sexo), acerca del sexo (En biología, el sexo es el conjunto de las peculiaridades que caracterizan a los individuos de una especie dividiéndolos en masculinos y femeninos, y hacen posible una reproducción) , el amor (Amor también hace referencia a un sentimiento de atracción emocional y sexual que se tiene hacia una persona con la que se desea tener una relación o convivencia bajo el mismo techo) y las relaciones son más exitosas si tienes ideas claras en tu mente acerca de estos temas.
La clave de la prevención del embarazo está en garantizar que adolescentes y jóvenes tengan participación real, no sólo en cuanto a sus derechos sexuales y derechos reproductivos, sino también dentro de la sociedad y la economía del país.
Un factor para que se de la maternidad en adolescentes es principalmente la falta de valores y lo cual repercute mayormente en comunidades pobres.
Los niños y adolescentes tienen muchas preguntas acerca de la sexualidad. A menudo dicen que la fuente de la que les gustaría obtener más información y respuestas son sus padres. Empieza estas conversaciones y asegúrate que la conversación sea honesta, abierta y respetuosa. Diles a tus hijos adolescentes de forma cándida lo que crees y por qué crees lo que opinas. Si hay ciertos temas que no tienes claros, compárteles esto también. Asegúrate de tener una conversación de dos direcciones y no de darles una clase o sermón. Pregúntales lo que ellos creen y saben para poder corregir información errónea. Pregúntales si hay algo que les preocupa.
Las conversaciones apropiadas a la edad de tu hijo acerca de las relaciones y la intimidad deberían empezar temprano en la vida de tus hijos y continuar hasta la adolescencia. No creas que ha de haber una sola conversación acerca del tema porque tiene que hablar con su hijo una y otra vez para que tome conciencia sobre traer hijos a este mundo a edad temprana, siendo adolescentes todavía, la conversación sobre estos temas ayudara a su hijo o hija a tomar mejores decisiones acerca de esto.
La realidad es que los padres y sus hijos deberían tener una conversación franca y sincera sobre este tema y sobre los valores a lo largo de sus vidas ya que ellos tienen que estar presentes en todo lo que digan y en todo lo que hagan.
Esto es cierto tanto para hijos varones como mujeres y para mamás y papás. Todos los adolescentes necesitan mucha comunicación, apoyo e información acerca de estos temas, aún si a veces no parecen estar interesados en lo que dices y si tienes conversaciones a menudo, no te preocuparás tanto por cometer un error o decir algo equivocado porque siempre podrán hablar de nuevo.
Supervisa y monitorea a tus hijos
Establece, horas de regresar a casa y pautas de buen comportamiento, preferiblemente a través de un proceso de comunicación respetuosa en familia. Si tus hijos salen de la escuela a las 4 de la tarde pero tu trabajas hasta las 6, asegúrate que no solo estén seguros sino que también no estén involucrados en actividades irregulares. Supervisar y monitorear a tus hijos no te hace pesada ni pesado, sino su madre/padre responsable de sus hijos.

Opinion

La abstención como respuesta

Por Ramón Grimalt
Ahora resulta que, por culpa de un manipulador de datos, estoy afiliado a un partido político, PAN BOL, que ni me va ni me viene, ni mucho menos me vendrá. Alguien, una vez más, ha jugado sucio, deslegitimando el irreverente proceso de las primarias del 27 de enero, retratando el accionar deplorable de los partidos políticos y complicando el de por sí difícil panorama del Tribunal Supremo Electoral (TSE) en realidad un barco a la deriva que ha perdido credibilidad.
Todo este pifostio desnuda nuestras vergüenzas de un modo tan repulsivo que ahora mismo propondría una abstención generalizada para castigar a quienes nos utilizan para fines que poco o nada tienen que ver con la democracia. En realidad, ninguno de ustedes, ni usted ni yo, naturalmente, deberíamos participar en alguna convocatoria del TSE y menos de las organizaciones políticas capaces de utilizar datos personales y falsificar firmas con tal de justificar su existencia a partir del número de militantes imprescindible para su reconocimiento como tal.
Mire usted, la abstención es tan democrática como el hecho de participar en las urnas y, aunque quieran convencerlo de lo contrario, no hay nada malo en ella. Bolivia debe ser uno de los pocos países donde sufragar es obligatorio y no hacerlo, sancionable. Esta visión absurda y sesgada de la democracia se fundamenta en la necesidad de apuntalar el sistema a partir de la participación ciudadana; en otras palabras, el voto avala y legitima el accionar político en un Estado de Derecho. Pero cuando éste es susceptible de manipulación, la sociedad civil tiene la necesidad de expresar su descontento y éste, por Dios, consiste en negarse rotundamente a ser el convidado de piedra a una fiesta para el goce exclusivo de un puñado de oportunistas que usan su voto como una vía de acceso directo al poder. Estoy seguro de que me caerán palos de todos lados por escribir esto, pero creo fervientemente que la única opción que tenemos es decirle al sistema que estamos hasta las narices y que entendemos que otro modelo de democracia es posible.
Decía Winston Churchill que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos y, de algún modo, tenía razón. En Bolivia hemos padecido los rigores de la dictadura que, bien leída la historia, no puede calificarse de “militar” exclusivamente. Los gobiernos de facto contaban con el respaldo de los partidos políticos que siempre se han acomodado al lado del poder. Incluso el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) se alió en su momento con Acción Democrática Nacionalista (ADN) conformando el Acuerdo Patriótico, dejando en el olvido los “ríos de sangre” con que Jaime Paz Zamora se refería a Hugo Bánzer Suárez. Con estos antecedentes, usted sigue acudiendo a las urnas cuando lo convocan. Me pregunto y le pregunto, obviamente, ¿sabe usted por qué lo hace? Acepto todo tipo de respuestas.

Opinion

Gobernar con el WhatsApp

Antoni Gutiérrez-Rubí
Maryanne Wolf es una neurocientífica de la Universidad de Los Ángeles. En su último libro, ‘Reader, Come Home: The Reading Brain in a Digital World’ (‘Lector, vuelve a casa: El cerebro lector en el mundo digital’), explora y analiza cómo los seres humanos estamos perdiendo, a causa de la aceleración de la cultura digital, la “paciencia cognitiva”, un concepto que la autora define como la capacidad que antes nos permitía leer textos largos (por ejemplo, novelas más extensas y complejas) «y comprender a niveles más profundos».
Incapacidad de tomar decisiones sensatas
Para sustentar su tesis, Wolf destaca que recibir mensajes, leer trozos de noticias y ojear las redes sociales está favoreciendo el rápido procesamiento de la información, la cual es una competencia útil en la era digital. El bien abundante es la información y los datos; el bien escaso es el tiempo. Esta tensión, y la exigencia social y relacional por la inmediatez, está devorando los procesos lentos, macerados, decantados y deductivos sin los cuales no podemos tomar decisiones sensatas y ponderadas.
Las constantes interrupciones provocadas por las notificaciones de los móviles, así como la agitación de la conectividad permanente están diezmando nuestra capacidad de concentración, por lo que cada vez dedicamos menos tiempo a la lectura reposada que supone un mayor reto intelectual. La lectura del canguro, en diagonal y con hipervínculos, rompe la cadena secuencial y ordenada con la que, hasta ahora, habíamos articulado nuestros procesos de conocimiento.
Chats convertidos en sinónimos de poder
Esta combinación de fragmentación+aceleración+dispersión nos aleja del análisis de lo complejo (como es la realidad social o económica) y provoca la toma de decisiones por impulsos y estímulos, en lugar de análisis y evaluaciones. Esta peligrosa combinación, que favorece y nos atrapa en la inmediatez, ha llegado también al ámbito de la gobernabilidad y la política. Nuestros políticos están sustituyendo las reuniones por chats; los textos, por mensajes cortos o de voz; los gráficos, por ‘stickers’; los debates y análisis, por las funciones como reenviar, responder o copiar. Estar en el chat adecuado —siempre discrecional, siempre personal— se ha convertido en sinónimo de poder, más que pertenecer a una ejecutiva electa, por ejemplo.
Cuando Nicholas Carr escribió su relevante ensayo, ‘Superficiales, ¿qué está haciendo el internet con nuestras mentes?’ (2010), las pantallas táctiles todavía no colonizaban la conversación digital. En ese trabajo ya nos advertía del deterioro de la concentración deductiva. Hoy deberíamos preguntarnos: ¿Qué está haciendo WhatsApp con nuestros gobernantes? La pregunta es pertinente, creo.
El escándalo de la renovación del CGPJ
El caso reciente del WhatsApp sobre el Poder Judicial, que ponía en la cuerda floja al portavoz del Partido Popular en el Senado, Ignacio Cosidó, y que ha abierto otra crisis a Pablo Casado, refleja muy bien lo que nos sucede: se reduce la valoración política a la consigna, se copia y pega acríticamente, construyendo autoridad artificial, se redistribuye sin conciencia de la responsabilidad, se comparte inconscientemente lo que puede ser falso o desinformación y, finalmente, se ordena cerrar un chat de partido. Y todo ello, con la consecuencia de la renuncia del juez Manuel Marchena a presidir el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y de la ruptura del acuerdo político entre PSOE y PP para su renovación.
En las últimas elecciones, en particular en las de Brasil, ya hemos visto el papel central de WhatsApp en las campañas electorales y su (d)efecto en la construcción de la opinión y agenda pública. Hace tres años, cuando publiqué mi libro ‘La política en tiempos de WhatsApp’, no alcanzaba a ver el enorme impacto que tendría, también, en la gobernabilidad y la gestión pública de nuestros representantes. Algunos han entrado en bucle y responden compulsivamente a todos los interlocutores que chatean con ellos. La burbuja digital que les envuelve es ilusoriamente transparente. Encerrados y prisioneros en ella, esclavizados por la tiranía del doble ‘check’, y atrapados por una realidad cacofónica y reverberante propia del eco autorreferencial, han sucumbido a la democracia instantánea: tan efímera como superficial.
Se acortan los tiempos entre pensar, decir y hacer. La relación causal se desvanece frente a las relaciones simplemente concurrentes. La confusión nos está obcecando. Paradójicamente, en tiempos de abundancia (de información), la escasez (de reflexión) aumenta. Todo sucede en tiempo real. Cinco segundos es nuestro límite de paciencia cognitiva. La vida (y la política) en cinco segundos. Sin paciencia no habrá consciencia, ni conciencia.

Opinion

EL BUZÓN DE QUEJAS

MIL PALABRAS (217)

Hay un viejo adagio inglés que reza con mucha ironía, faltaría más, “los médicos me enferman” y la otra tarde, sosteniendo una inevitable charla circunstancial en plena vía pública (a veces no me funciona ese recurso de la armadura de los auriculares y el libro o el periódico bajo el brazo a fin de mantener una prudente y saludable distancia con la gente), un buen hombre me contaba su peregrinación para conseguir una cita con un prestigioso traumatólogo paceño.
Tras escucharlo (en realidad hubiera preferido oírlo) le recomendé que se lo tome con paciencia, que seguramente el facultativo en cuestión tiene una agenda al borde del colapso y que vale la pena esperar, por decirle algo y sacármelo de encima porque se estaba poniendo un pelín pesado. “Pero usted, señor periodista, no podría decir algo en su programa para que el doctor se dé por aludido y atienda un poquito más rápido”, acabó pidiéndome aquel caballero que mostraba una notoria cojera y al menos fue digno y decente y no buscó el recurso fácil de hacerse la víctima arrastrando la pierna.
¡Y aquí vamos de nuevo! El periodista como respuesta a los problemas de la sociedad cuando nuestro trabajo es mostrar esos problemas con el objetivo de que las autoridades los solucionen, pues para eso cobran un sueldo. Personalmente no creo en el periodismo como buzón de quejas; siempre he detestado la nota o pieza lastimera en que un reportero pone el micrófono en las narices de la víctima de alguna desgracia para que ésta se desahogue a moco tendido. N o se trata de una cuestión de sensibilidad ni mucho menos, sino de ejercicio profesional. El periodismo refleja hechos, lo más objetivamente posible y toma distancia, jamás se involucra o empatiza con la fuente. Sí, le permito que me llame frío y si quiere o lo prefiere desalmado, pero ese es mi trabajo, contar hechos, nunca narrarlos, porque en la construcción de una narración existe una notoria carga de subjetividad y fuero interno qua acaban convirtiendo al hecho en relato y éste jamás será periodismo. Por supuesto, entiendo a los colegas que sienten la necesidad de abanderar una causa, cualquiera que ésta sea; pero de ahí a confundir las tornas existe un abismo. Si el periodista toma partido deja de ejercer aunque defienda una causa justa; podrá dedicarse, entonces, a las relaciones públicas o alguna otra rama de la comunicación social, actividades dicho sea de paso, mucho más agradables y económicamente gratificantes.
A día de hoy, mientras tecleo casi sin descanso, ignoro si el señor en procura de una cita con un especialista lo habrá conseguido o no; la verdad, me da lo mismo porque no es problema mío. Tampoco lo es del periodismo. Se trata de un asunto de distancia, conservarla, mantenerla y respetarla porque de lo contrario acabas convirtiéndote en una ODECO sin cobrar un peso.

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SUMA

Niños y niñas fueron capacitados sobre el uso correcto de la tecnología en una actividad denominada “Emprende Kids”

RESTA

Los hidrocarburos se han vuelto en la manzana de la discordia del departamento, cruce de cuestionamientos entre el gobierno nacional y departamental por la mala administración e inversión de los recursos económicos