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Editorial

LA AUTO MEDICACIÓN Y LA COMPRA DE MEDICAMENTOS

La auto medicación es un hábito que ocasiona grandes problemas, sobretodo en la salud, nada recomendado por los médicos pero que se practica con mucha frecuencia, en especial cuando se trata de supuestas dolencias ya conocidas y no complejas. Este fenómeno se presenta también por la facilidad que tenemos de adquirir medicamentos sin contar con la orden de un galeno, desgraciadamente la receta no es el requisito más exigido en las farmacias y esto hace que la venta de ciertos fármacos no esté bajo control alguno.

Se entiende que una farmacia para contar con el permiso respectivo debe cumplir exigencias muy estrictas ya que no sólo se trata de vender medicinas sino del manipuleo de ciertos productos de mucho cuidado con los que se deben tomar las precauciones debidas. Igualmente se supone que el personal que allí trabaja, es profesional en la materia y esta capacitado para asumir responsabilidades.

Vivimos bajo cierto descontrol en la venta de fármacos al público, son demasiadas las facilidades y pocos los controles, comprar antibióticos es muy normal cuando en otros países sólo se los consigue bajo prescripción médica, aquí es muy habitual que por esa facilidad en su adquisición las personas los consuman de acuerdo a las enseñanzas de “la abuela”, ocasionandose daños que podrán verse con el tiempo. Los antidepresivos también se venden sin el cuidado necesario a pesar de que pueden producir dependencia y desencadenar problemas mas serios, la simpleza para acceder a ellos es pasmosa.

Estamos seguros que no hay sorpresa en el anuncio porque todos lo hemos visto más de una vez, lo preocupante es que siendo un “secreto a gritos”, nadie haga algo para que simplemente la ley se cumpla. De igual manera, se debe sancionar drásticamente a quien no respete lo normado, la salud pública está en juego.

Editorial

UN VERANO CON RESPONSABILIDAD Y PRUDENCIA

Los hermosos lugares que guarda nuestro valle central son propicios para la actividad turística en toda época pero en especial en verano, el clima cálido y el entorno que enamora crea las condiciones óptimas para que busquemos alejarnos de la urbe y entrar en contacto directo con la naturaleza. Los balnearios dispersos en diferentes provincias y comunidades son un imán para la población que se vuelca de manera masiva en especial durante el fin de semana. Muchas veces los excesos con las bebidas alcohólicas, la imprudencia, la inexperiencia son los factores que concretan situaciones de desgracia y luto. Pero por eso no podemos decir que la gente tiene la culpa y que cada uno se cuida como puede. El Estado tiene la obligación de velar por la seguridad de las personas en todo sentido y brindar las condiciones necesarias para lograrlo.

Así como la alegría es parte de nuestros días de verano, paseo y diversión, la tristeza golpea muchas veces la puerta y por distintas circunstancias se lleva vidas jóvenes de nuestro lado. Las noticias sobre personas que se ahogan mientras se bañan en balnearios de nuestra región son muy frecuentes, como dijimos, intervienen varios factores pero no podemos culpar al empedradoMas allá de la libertad de acción individual, están las instituciones y autoridades para velar por la seguridad de la población, en estos casos podemos evidenciar que por lo menos en los puntos turísticos más frecuentados próximos a un rio o quebrada donde la gente se relaja y divierte, no existen carteles ni mensajes de advertencia sobre el riesgo o características del lugar, ni personal de socorro que pueda ayudar a quien esté en problemas. Peor aun cuando se registra el incremento del caudal de las aguas por lluvias u otro fenómeno. Tenemos conciencia de las limitaciones que sufrimos pero estos lugares son fácilmente identificables y por lo menos durante los días del fin de semana, y durante la temporada, se debería tomar estas previsiones que con seguridad salvarán vidas y serán valoradas por la población que está deseosa de sentir más que ver, que sus autoridades se preocupan auténticamente por ella.

“Prevenir para no tener que lamentar”…eso es lo que nos enseñaron nuestros padres y a ellos los suyos. Sabias lecciones que unos aprendieron más que otros y algunos pusieron en práctica y otros no. No esperar que lo peor suceda, prepararse para afrontar los malos momentos. Hasta La Biblia nos habla de la época de vacas gordas y la de vacas flacas, nos muestra el camino hacia la planificación, a ser proactivos más que reactivos, pero nos cuesta mucho entenderlo y más aun cambiar nuestros ancestrales hábitos de vida. El discurso de una Tarija turística lo escuchamos hace décadas, sin exagerar, y la planificación no ha acompañado el accionar de nuestra autoridades para conseguir este objetivo. 

Editorial

UN LUGAR BONITO QUE SE FUE DILUYENDO CON EL PASO DE LOS AÑOS 

Quien llega a Tarija sin duda se enamora casi al instante, vivimos en una ciudad linda, pintoresca, vestida de verde pero así como se siente seducido, queda perplejo cuando debe cruzar por uno de los tres puentes sobre el río Guadalquivir, que vinculan la margen izquierda con la derecha de la urbe y viceversa, porque simplemente más parece un arroyo sucio, maloliente, siempre con volquetas extrayendo sus áridos y gente lavando ropa con sus verduscas aguas. Si vamos unos 5 kilómetros río arriba, llegamos a uno de los lugares que con seguridad es parte de los recuerdos de la infancia y juventud de los tarijeños… Tomatitas, con su encanto natural, donde se unen dos ríos, con sus pozas, con su puente colgante y su bosquecillo, con sus misquinchos y cangrejitos, sus humintas calientes servidas con un buen café, quien no recuerda esos días de verano, quien no recuerda lo que hoy ya no existe… el encanto murió, fue depredado por nuestras conductas, matamos todo, ni el puente colgante queda.

Aunque ya sucede desde hace varios años atrás, el balneario de Tomatitas dejó de ser tal, las aguas sucias que vienen de más arriba lo volvieron un lugar maloliente que a su vez también arroja sus desechos al Guadalquivir, la nociva costumbre de lavar ropa en sus márgenes ha ido acabando con varias especies de su flora y fauna, la extracción sin límites de sus áridos la han sentenciado junto al río, el descuido absoluto ha mostrado sus resultados y la dejadez de las autoridades ha revelado sus consecuencias. Se ha convertido en una inmensa lavandería de autos a cielo abierto, en las aguas del río se botan los aceites y desechos de motorizados de todos los modelos y en el peor estado técnico, para variar nadie controla, nadie regula, todos pasamos por el puente, incluyendo las autoridades y no se hace nada, es como si todo eso fuera parte del paisaje y estamos tan acostumbrados a el que ya ni vemos las atrocidades que se siguen cometiendo.

Hace poco se revelaron las conclusiones de una auditoría ambiental al río Guadalquivir, incluyendo a los medios de comunicación de los que somos parte… a nadie le importa y por tanto, esa auditoría duerme en un rincón con sus resultados y realidades como las de Tomatitas son parte de esta muerte lenta que ya no nos conmueve por la insensibilidad que se apoderó de nosotros.

Editorial

EL DIFÍCIL CAMINO HACIA LA UNIDAD DEPARTAMENTAL 

En estos últimos años, las provincias han despertado, sobretodo por la mayor cantidad de recursos económicos con los que cuentan y el surgimiento de liderazgos que le han dado otra fisonomía al Departamento. Los Subgobernadores, encarnaron la rebeldía “provinciana” en relación al poder centralista de la Capital y del Gobernador de turno, porque más allá de si no se justifican o chocan con los Alcaldes en competencias, ellos han sabido traducir la frustración de siempre pues fueron elegidos por la gente que rechaza el típico “dedazo” que impone. De esa manera muchas decisiones comenzaron a tomarse en cada pueblo sin tener que consultarle a nadie, proceder no tan positivo del que se abusó en la administración del dinero encarando obras no prioritarias, sobredimensionadas y de altísimos costos… pero ese no es el hecho, el fondo de este tema radica en esa “autonomía” para decidir a quien elegir y que hacer con su propio destino.

Lo importante ahora, es que una vez que se ha alcanzado cierto equilibrio de desarrollo entre la capital y las provincias, se aproveche para caminar al mismo paso y en sintonía para trazar un futuro incluyente, en el que todos avancen en función de una agenda departamental que impulse a cada región en relación a sus propias características y potencialidades. La responsabilidad que tienen nuestros líderes y autoridades para consolidar la unidad departamental es muy grande, se ha trabajado durante décadas para “marcar diferencias” entre la capital y las provincias y eso ha sido aprovechado por algunos políticos que han sacado importante tajada tocando “la fibra” del ciudadano dependiendo donde se encuentre.

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  ¿ LLEGAR… PARA QUÉ?

Resulta difícil en los tiempos que corren, saber que tan sincera es la tan mentada “vocación de servicio público”, estar seguros que quienes se involucran no sólo en política sino en organizaciones o sectores sociales en niveles dirigenciales lo hacen porque sienten que pueden hacer una diferencia y aportar efectivamente a darle rumbo y sentido a esa entidad. O existe cantidad increíble de personas con esa vocación desinteresada o de quienes buscan más que servir llegando a ciertas instancias. Pues la gente se sorprende cuando escucha de las peleas y pugnas internas en partidos y agrupaciones políticas cuando se trata de candidaturas, todos quieren ser candidatos y hacen lo que sea para lograrlo. Pero que difícil es que alguien desconocido se convierta en alguien visible como para ser tomado en cuenta, su nombre y título profesional no sirven de mucho si es que no figuro o figura en algo, como que el sistema obliga a llegar a cierta vitrina para que nos vean y nos tomen en cuenta, siendo un simple ciudadano de a pie casi es imposible que nos consideren por lo menos en espacios comprendidos en una “franja de seguridad”.

Aunque siempre fue así, hoy más que nunca vemos como dirigentes de organizaciones e instituciones se involucran en la política, dejan esas entidades que les sirvieron de plataforma para insertarse en círculos que en apariencia pueden ser más lucrativos si todo sale bien. La Federación de Juntas Vecinales es uno de esos escenarios desde donde se da el salto a la actividad político partidaria, no por nada los dos últimos presidentes han sido tomados en cuenta en las listas del partido del Alcalde, irónicamente la autoridad a la que debían fiscalizar y exigir obras y proyectos en beneficio de los barrios. El comité cívico también es una tarima de la que han surgido políticos influyentes en nuestro medio, para darle sólo unos ejemplos tenemos a Mario Cossio, concejal, diputado, prefecto y gobernador. Óscar Montes, Alcalde durante los últimos 15 años, ambos past presidentes de la casa civica y así podemos ver a otros que llegaron a ser senadores, prefectos, secretarios de la gobernación, etc.

Entonces, sin hurgar más la memoria de la gente, surge la interrogante sobre porque se lo hace y porque hay tanta desesperación por ingresar en política cuando se escucha tanto que es tan sucia y donde los principios no existen. Queremos creer que el servicio público viene antecedido de una ola de buenas intenciones tan fuerte que empuja a nobles ciudadanos a lanzarse a arenas movedizas sin la menor previsión ni cuidado a título de solo querer ser útiles a la sociedad que los cobija.

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CHAU MALOS OLORES EN SAN LUÍS PERO NADA DE LA PLANTA DE TRATAMIENTO HASTA AHORA 

Se anunció la implementación del proyecto de mitigación de olores de las lagunas de oxidación de San Luis en la ciudad de Tarija, fue el gobernador Adrian Oliva el que dio la noticia tras la firma del contrato respectivo. A pesar de lo positivo, un grupo de vecinos de la zona llegaron hasta la institución protestando y reclamando por no conocer detalles del mismo, supuestamente plantearon observaciones y no saben si estas fueron atendidas y tomadas en cuenta.

Sin duda es una buena noticia ya que se acabarán los malos olores que atormentan a los vecinos de la zona y a gran parte de la ciudad, ya que las aguas servidas que caen en estas piscinas prácticamente no reciben tratamiento alguno y se han convertido en un verdadero foco de proliferación de moscas y zancudos. No se aborda el problema de fondo que es el tratamiento de las aguas negras pero si se ataca un problema que de hecho es grave y repercute en toda la urbe. No podemos de ninguna manera descuidar que lo más importante es construir la macro planta que permitirá que decenas de barrios arrojen sus desechos en ella en vez de hacerlo en ríos, quebradas o cárcavas, como sucede hoy en día. El daño ambiental y a la salud pública es inmenso, basta decir que el rebalse de las lagunas van a una quebrada que desemboca en el río Guadalquivir y esas aguas se utilizan para regar cultivos de productos que comemos todos los tarijeños, hasta el dia de hoy no sabemos qué efecto tiene este fenómeno en la población. Es tiempo de preocuparse por lo importante y saber en qué estado se encuentra el estudio a diseño final que está realizando el gobierno nacional y analizar de dónde saldrán los recursos para la obra. No vaya a ser que tengamos el documento y nos pasemos una década buscando el dinero para de una vez concretar el proyecto, casi como siempre.

Editorial

CARRETERAS Y CHOFERES… LETAL COMBINACIÓN 

La negligencia y la corrupción han sido constantes al hablar de nuestros caminos y su construcción, con falencias inexplicables, aunque mirando más adentro se podría entender que a nadie (de los políticos) le conviene una carretera bien hecha porque durará mucho tiempo y se reducirá la posibilidad de seguir “haciendo negocios” con el dinero del pueblo. Pero una cosa es la corrupción y deshonestidad de funcionarios públicos que lleva a sacarle tajada a todo emprendimiento en beneficio propio y otra que esas conductas irresponsables desemboquen en tragedias y muerte. La mala construcción, el deficiente mantenimiento, la pésima señalización, etc. de nuestras rutas han sido la causa de accidentes que traen luto a las familias bolivianas. Lo peor es que ningún funcionario público fue denunciado, juzgado y menos sentenciado porque siempre es más fácil cortar el hilo por su parte más fina.

Esa falta de responsabilidad no solo se presenta en funcionarios públicos con tareas claramente definidas, también brilla en quienes conducimos vehículos en esas rutas y particularmente en los choferes de buses de transporte de pasajeros y en los propietarios de las empresas respectivas. Por un lado quienes están detrás del volante en muchos casos es gente que no tiene la formación suficiente para comprender que lo que lleva en el bus son personas, seres humanos, cuyas vidas están en sus manos. Demuestran desconocimiento o negligencia total sobre el respeto de las normas viales incluyendo las que limitan la velocidad de circulación y las que prohíben el consumo de bebidas alcohólicas y más aun, conducir en estado de ebriedad. Además, la necesidad económica de ganar más dinero por compromisos personales y familiares hace que los choferes se saturen por la cantidad de horas y viajes continuos o seguidos que realizan. La fatiga es uno de los factores que desencadena accidentes y pocos conductores parecen tomarla en serio. Es preocupante verificar que algunos son capaces de conducir 12 o más horas seguidas, descansar otras pocas y retomar viaje hacia un nuevo destino, claro que mientras más viajes, mas ganancia…pero muchos más riesgos no solo para quien conduce sino para quienes viajan en ese autobús confiando en la pericia, responsabilidad y seriedad tanto del chofer como de la empresa.La muerte es dueña de las carreteras de nuestro país, el dolor y el luto están regados por doquier.

Los empresarios del transporte han demostrado tener igual interés de lucro rápido sin que importen las consecuencias, pierden el control del personal que contratan, no saben quién va ni quien viene y durante cuanto tiempo alguien estuvo detrás de un volante y luego….la tragedia. Qué se puede esperar si muchos buses son “armados” ,“made in Tarija” sin cumplir normas elementales de seguridad. El descuido en el mantenimiento técnico de sus unidades está incluido en las causas de accidentes, se piensa que una “flota” puede ir y venir sin que pase nada y sin que se someta periódicamente a una revisión para emprender el próximo viaje, de ahí que la dirección se rompe, fallan los frenos, la caja de cambios se traba, etc…explicaciones y explicaciones que a nadie le devuelven el padre, la madre, el hijo o la hija que acaba de fallecer. Con la mayor impunidad se destroza la vida de familias enteras sin que haya culpables, en el mejor de los casos quien paga la factura más alta es el chofer. Muchas veces con toda razón pero otras con ninguna.También juegan un rol importante instituciones que deberían encargarse de hacer cumplir las leyes, la policía, Transito, que deben supervisar cada día el estado de los buses, de los choferes y otros elementos para brindar seguridad y garantía al viajero. Las cuestionables inspecciones técnicas deben ser rigurosa, estrictas, sobretodo ene estos casos pero si ante “las narices” de los oficiales los buses circulan con deficiencias en sus luces, con ruedas en mal estado y choferes con tufo alcohólico, poco podemos pedir…solo encomendarnos para que esta vez no nos toque a nosotros.

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NECESITAMOS FORTALECER Y DEPURAR NUESTRA POLICÍA

No queda duda que una de las instituciones más vapuleadas y públicamente demacradas es la Policía Nacional. Innumerables denuncias de corrupción y de tener efectivos vinculados al hampa han desportillado su imagen de “protectora de la sociedad”. La clase política habla de generar cambios profundos en la institución verde olivo pero hasta hoy solo son discursos a pesar del clamor popular por esta transformación.

La misión preventiva que debiera tener se diluye por el creciente índice de criminalidad en todo el país y la ausencia de respuestas efectivas en la supuesta lucha que se debe encarar. La población desconfía de la Policía y no sabe a ciencia cierta para quien trabaja por aparentes relaciones con delincuentes, existen dudas cuando se trata de recurrir a ella en situaciones difíciles y vemos que poco se hace para lograr recuperar la credibilidad extraviada. La población se queja que la Policía no esta cuándo se la necesita, al grado que civiles deben actuar como uniformados arriesgando sus vidas, los vecinos deben organizarse en ciertos barrios porque simplemente no hay quien les garantice seguridad y tranquilidad. Las quejas dicen que la policía llega luego de que los criminales cometieron sus fechorías, después de que sucedió todo, muchos de los casos que le son sometidos simplemente no se resuelven nunca, salvo que se trate de alguien conocido o “con muñeca” o alguien que tuvo que facilitar hasta gasolina para que un patrullero pueda funcionar para lo que debe. En síntesis, la gente se siente huérfana de protección, no siente que alguien la cuide y a veces recurre a aplicar justicia por mano propia.

La Policía marca su ausencia en la rutina diaria, es difícil encontrarlos en las calles incluso para que por su sola presencia el delincuente desista de cometer un crimen, en los barrios es poco probable encontrar un uniformado y menos con autos o motos policiales. Siempre se supo que era un institución pobre y mal atendida pero en estos últimos años ha recibido un impulso importante en número de efectivos, equipamiento, comunicación, transporte y armamento pero aún así el crimen crece y la impunidad se campea libremente. Pero todos nos sorprendemos cuando de la noche a la mañana, la ciudad se llena de uniformes verdes, por donde se mire están controlando el tráfico, otros circulando en motocicletas y en automóviles, bien equipados, hasta parece que los “importaron” de otro país y nos damos cuenta que si tenemos policías…y muchos…pero que parece están “guardados” en algún lugar y son utilizados sólo cuando llega el Presidente u otra importante autoridad o se realiza una Cumbre de alto nivel, de repente la ciudad es más segura, los malvivientes se declaran en receso como si alguien les hubiera avisado que “la cosa” se pondría difícil. Y eso es lo que reclama el pueblo, que su policía no este así de preparada y dispuesta para asistirlo todos los días y que si “exista” en otras circunstancias, es como que se discrimina al común de las gentes en cuanto a su derecho a que le brinden seguridad.

La Policía Boliviana es una institución de todos y para todos, se debe trabajar para que esto no sólo sea un enunciado sino más bien una realidad tangible, de servicio al pueblo, de compromiso con la gente, de principios y valores firmes, de esfuerzos diarios volcados a ofrecer mejor calidad de vida al ciudadano a través de la tranquilidad impagable de saberse cuidado y protegido.

SACA PUNTAS

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SUMA

Implementarán  un registro público que poseerá los datos de los violadores y feminicidas, ese prontuario público de los criminales ayudará para que esos delitos no queden impunes y se conozcan sus antecedentes.

RESTA

Un intento de feminicidio se registró en Tarija, un sujeto  atacó a su concubina  y le asestó dos puñaladas