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REDUCIR EL NÚMERO DE ASAMBLEÍSTAS DEPARTAMENTALES… MÁS QUE SOLO UNA NECESARIA MEDIDA





16 noviembre, 2018

Como que nadie oficialmente se animaba a hacerlo, si bien todos estos años la experiencia no ha sido la más destacada, la Asamblea Legislativa Departamental juega un rol muy importante en el esquema autonómico que tanto hemos buscado y que hoy intentamos implementar. Pero aún está en duda qué tanto se logran los objetivos trazados gracias a este instrumento, que ha sido y es muy criticado, que no goza de la mejor imagen y que además consume cerca a Bs. 30 millones cada año.

Es la Asamblea con mayor número de miembros del país y la que maneja también el presupuesto más ampuloso, en los más de ocho años de vigencia pocas son las leyes transformadoras que se han aprobado y casi siempre ha tenido una posición antagónica con el gobernador de turno. Podría ser tranquilamente el escenario desde donde se delineé el desarrollo Departamental, obligando al ejecutivo a tener que respetar sus decisiones pero no sucedió así, lo que más se ha visto es confrontación y poco avance, no todo es responsabilidad de este ente porque, como dicen, para pelear se necesitan dos.

Actualmente está compuesta por treinta legisladores, doce por territorio. Dos por cada provincia, quince por población, definido a través de una cifra repartidora que tiene que ver con la densidad demográfica de cada región y las presiones políticas impuestas en el momento de definir esa representación. Y tres por los pueblos indígenas de acuerdo a usos y costumbres. Cada asambleísta viene acompañado de su suplente y de varios asesores, todos ganan, todos son parte de ese gordo presupuesto ya explicado. El reducir su número no es una mala idea, lo que plantea Mancilla es trabajar sobre los asambleístas por población y de los quince dejarlos en cinco, la debilidad de la propuesta es que no se explica por qué “cinco”, de dónde sale esa cifra, por qué no siete o cuatro o a qué provincia pertenecerán?. Sin duda que las que se queden sin representación protestarán, así como las que se sientan en desventaja frente a otras, aún teniendo asambleístas. Mancilla cree que la equidad está ya definida por la representación por territorio pero hay quienes consideran que restarle a los legisladores por población solo beneficiará a su partido, el Movimiento al Socialismo, que tiene presencia en más territorios que la oposición pero que en los centros más poblados como Tarija-Cercado, encuentra su contrapeso por una línea opositora.

Se abre un interesante debate que habrá que ver hasta dónde lo dejan llegar, porque de hecho que afecta grandes intereses, de todo tipo. Pero sería bueno que miremos más allá y sea una manera de comenzar a deliberar sobre qué hace, para qué lo hace, a quién beneficia y por qué demanda tanto dinero nuestra Asamblea Departamental en relación a sus resultados tangibles, pensando en optimizar y canalizar esos recursos, que cada vez son más escasos en Tarija.

Como que nadie oficialmente se animaba a hacerlo, si bien todos estos años la experiencia no ha sido la más destacada, la Asamblea Legislativa Departamental juega un rol muy importante en el esquema autonómico que tanto hemos buscado y que hoy intentamos implementar. Pero aún está en duda qué tanto se logran los objetivos trazados gracias a este instrumento, que ha sido y es muy criticado, que no goza de la mejor imagen y que además consume cerca a Bs. 30 millones cada año.
Es la Asamblea con mayor número de miembros del país y la que maneja también el presupuesto más ampuloso, en los más de ocho años de vigencia pocas son las leyes transformadoras que se han aprobado y casi siempre ha tenido una posición antagónica con el gobernador de turno. Podría ser tranquilamente el escenario desde donde se delineé el desarrollo Departamental, obligando al ejecutivo a tener que respetar sus decisiones pero no sucedió así, lo que más se ha visto es confrontación y poco avance, no todo es responsabilidad de este ente porque, como dicen, para pelear se necesitan dos.
Actualmente está compuesta por treinta legisladores, doce por territorio. Dos por cada provincia, quince por población, definido a través de una cifra repartidora que tiene que ver con la densidad demográfica de cada región y las presiones políticas impuestas en el momento de definir esa representación. Y tres por los pueblos indígenas de acuerdo a usos y costumbres. Cada asambleísta viene acompañado de su suplente y de varios asesores, todos ganan, todos son parte de ese gordo presupuesto ya explicado. El reducir su número no es una mala idea, lo que plantea Mancilla es trabajar sobre los asambleístas por población y de los quince dejarlos en cinco, la debilidad de la propuesta es que no se explica por qué “cinco”, de dónde sale esa cifra, por qué no siete o cuatro o a qué provincia pertenecerán?. Sin duda que las que se queden sin representación protestarán, así como las que se sientan en desventaja frente a otras, aún teniendo asambleístas. Mancilla cree que la equidad está ya definida por la representación por territorio pero hay quienes consideran que restarle a los legisladores por población solo beneficiará a su partido, el Movimiento al Socialismo, que tiene presencia en más territorios que la oposición pero que en los centros más poblados como Tarija-Cercado, encuentra su contrapeso por una línea opositora.
Se abre un interesante debate que habrá que ver hasta dónde lo dejan llegar, porque de hecho que afecta grandes intereses, de todo tipo. Pero sería bueno que miremos más allá y sea una manera de comenzar a deliberar sobre qué hace, para qué lo hace, a quién beneficia y por qué demanda tanto dinero nuestra Asamblea Departamental en relación a sus resultados tangibles, pensando en optimizar y canalizar esos recursos, que cada vez son más escasos en Tarija.

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