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ENTRE LA SUCIEDAD Y EL MAL OLOR… LA VENTA DE PESCADO





24 octubre, 2018

Hay que estar muy familiarizado con el olor y el aspecto de lo que rodea una actividad que tiene mucho de poco higiénica, hasta de insalubre, pero digna. Fue asumida por quienes la desarrollan y se ganan el pan de cada día honestamente, aunque en condiciones muy cuestionadas.
Imagínese que en los tiempos que corren las cosas mejoraron bastante, hace años atrás era peor y no se entiende cómo hombres y mujeres podían dedicarse a algo así. En fin, la necesidad tiene cara de hereje y no estuvimos ni estamos para escoger trabajo, que es lo que escasea.
La venta de pescado en la ciudad de Tarija ha ido sufriendo cambios, mudanzas y leves mejoras pero sigue dándose en ambientes inadecuados y en medio de suciedad y desatención. Desde la llegada de camiones cargados de peces desde el chaco o Bermejo, sin la refrigeración requerida, después de haber estado varios días esperando a llenarse como para que se justifique el viaje. Desde la forma en que son vendidos del pescador al transportista y de éste al revendedor que lo pasa al consumidor, demasiadas manos sobre un producto muy susceptible de descomposición y de graves consecuencias para la salud si se actúa con descuido e irresponsabilidad.
A pesar de que se llevó a los comerciantes de un lugar a otro, buscando que tengan mejores condiciones, hoy por hoy la historia continúa y para comprar un pescado hay que hacerlo con una pinza de ropa en la nariz, sin mirar con mucho detalle y con el estómago vacío por si acaso, porque en el lugar se asocian el malo olor y la inmundicia que asquea, al grado de la descomposición. Y una vez más, parece algo tan normal que nadie se preocupe por cambiarlo.