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La realidad de cumplir 18 años en un centro de acogida






24 agosto, 2018

Laura Vidaurre/ Bolinfo/Tarija
(elPeriódico, agosto 24/2018) “Pajarito”, así le dicen a María -nombre ficticio- una joven que tiene 26 años y radica en la ciudad de Cochabamba.
Parajito ingresó al hogar de niñas Moisés Navajas a los 11 años, porque su padre entró a la cárcel de Morros Blancos por asesinar a su madre en un acto de celos, quedando ella en la orfandad.
Quizá para algunos jóvenes, que tienen la dicha de tener una familia, el cumplir 18 años, es lo más ansiado; puesto que imaginan una vida de independencia; sin embargo, para aquellos que están en los centros de acogida, el cumplir la mayoría de edad, implica una gran preocupación.
Estos jóvenes, obligatoriamente deben dejar el hogar, quedándose sin un techo ni una alimentación gratuita, debiendo auto sustentarse.
Al acontecer este trágico hecho, para María su vida dio un giro total, pues cuando ingresó al centro de acogida para menores, tenía dos miedos: madurar sin una familia adoptiva o cumplir los 18 años y tener que salir a la calle a enfrentar el mundo.
Al tener 11 años, se reducían sus posibilidades de adopción, es así que creció en este centro de acogida para menores, donde le dieron un techo, comida, educación y atención médica.
De acuerdo a la Ley Nº548 del Código Niña, Niño y Adolescente, la derivación del menor a una entidad pública o privada de acogimiento, constituye una medida de protección excepcional, transitoria, dispuesta únicamente por el juez, mediante una resolución fundamentada.
Todo fue tranquilo para María, hasta que cumplió los 17 años, porque a partir de ello, solo pensaba en qué haría a los 18 años, porque de acuerdo a disposiciones nacionales, el Gobierno solo los puede acoger hasta cumplir la mayoría de edad.
“Solo pensaba en qué voy a hacer, porque al cumplir los 18 años, tenía que salir del hogar, no sabía cómo iba a acostumbrarme a una vida sola, buscar mi comida, trabajar para seguir mis estudios, todo eso rondaba mi cabeza”, recuerda María, quien estudia una carrera en Cochabamba.
De acuerdo a la directora del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) Mery Polo Areco, la legislatura boliviana norma que las adolescentes que están en los centros de acogida, solo pueden permanecer ahí hasta cumplir 18 años.

“Después de los 18 años, nuestra legislatura dice que ya son mayores de edad y que pueden defenderse en la vida”.
Es así, que estando dentro del hogar, el Sedeges busca nuevas herramientas, alternativas de trabajo para las menores.
“Mientras están en los centros trabajamos en la busca de darles nuevas herramientas de trabajo, alternativas de aprendizaje, para cuando tengan que dejar los hogares tengan diferentes oportunidades de búsqueda de trabajo o de emprendimientos privados”, dijo.
En cuanto a la continuación de sus estudios, coordinan con diferentes instituciones de educación para que los jóvenes puedan acceder a becas u otros beneficios que ayuden a que los adolescentes salgan adelante.
Destacó que existen jóvenes que están cursando sus estudios superiores en la universidad.
Los centros de acogida bajo la responsabilidad del Sedeges, son: el hogar Trinidad Peralta, Moisés Navajas, Sagrada Familia, Heidi, Luis Portillo, entre otros.
María comenta que junto con dos compañeras, que también cumplían 18 años, planeaban salir adelante juntas, “alquilar un cuarto y trabajar para continuar nuestros estudios”.
Sin embargo, no pudieron concretar esos planes, porque una de las jóvenes decidió formar una vida junto a su novio.
“No pudimos cumplir nuestros planes porque una de mis compañeras de hogar decidió juntarse con su novio, por el Facebook sé que ella no salió profesional y tiene un hijito, entonces las tres seguimos rumbos distintos”, cuenta.
Pajarito, al salir del hogar, se acogió en la casa de una tía; ella recuerda que el hogar le hizo seguimiento, pero después dejaron el contacto.
Al pasar un año, de haber salido del hogar, ella decidió mudarse a la ciudad de Cochabamba, porque tuvo problemas con la familia del esposo de su tía.

Estando en Cochabamba, buscó acogida en la casa de otro pariente, pero de igual modo no duró mucho su estadía.
Ella continúa en Cochabamba, renta un cuarto y trabaja para pagar sus estudios y sus demás gastos. (eP).
Apunte:
Los centros de acogida en Bolivia
Con el propósito de realizar un diagnóstico de la situación de los centros de acogimiento, la Defensoría del Pueblo, realizó una investigación en 70 centros de acogida de Bolivia a niñas, niños y adolescentes.
La Investigación, fue realizada el año 2017 y develó que existen falencias que deberán ser resueltas.

Entre las falencias, identificaron que las distintas instancias del Estado, en el proceso de restitución y adopción de menores, no cuentan con los mecanismos que garanticen las restituciones definitivas a sus familias de origen, no cumplen el protocolo de adopción lo que provoca la paralización de las adopciones desde 2014 hasta el 2017, generando una permanencia prolongada de ellos en los centros de acogida.
Los datos:
Los hogares de acogida para menores, solo permiten que ellos se queden hasta cumplir los 18 años.
La entidad gubernamental de Tarija, busca capacitar a los menores para que puedan tener ofertas laborales cuando salgan del hogar.

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