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La vida en el campo mantiene el cerebro joven






10 agosto, 2018

Ecoosfera

Hay muchas opciones en cuanto a dónde vivir. Algunos prefieren lugares donde nunca falta la cultura, mientras que otros prefieren las grandes ciudades donde hay mucho que hacer. Pero miles de personas han encontrado que vivir en áreas rurales –en el campo– o naturales, llenas de espacios verdes, es tan benéfico que incluso prolonga la vida.

Esto no sólo lo avala su experiencia, sino la ciencia. Gran cantidad de estudios e investigaciones han encontrado las bondades que la naturaleza nos provee: desde sus sonidos primigenios curativos, hasta sus zonas costeras que reducen el estrés, extienden el promedio de vida. Así se ha demostrado que la calidad de vida es proporcional al tiempo que pasemos en la naturaleza y, si vivimos en ella, estos beneficios se potencian drásticamente.

Mayor sociabilidad, más actividad física, menos ansiedad y estrés son algunos de los conocidos beneficios vinculados a vivir en lugares ricos en espacios verdes. A este respecto, un grupo de investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona realizaron un estudio, publicado posteriormente en la revista Enviaron mental Health Perspectives, para comprobar si el ruido, la contaminación y el estrés pueden influir en la función cognitiva.

“Hay evidencia de que el riesgo de demencia y declive cognitivo puede verse afectado por la exposición a peligros ambientales relacionados con las ciudades (como la contaminación del aire y el ruido) y el estilo de vida (como el estrés y el sedentarismo)”, dijo la investigadora principal, Carmen de Keijzer, ​en un comunicado.Durante la investigación se analizaron los datos de un período de 10 años, durante los cuales se dio seguimiento a más de 6,500 personas de entre 45 y 68 años de edad, que viven en el Reino Unido. La cantidad de espacio verde se estimó utilizando imágenes de satélite.

Aunque ya se sabía que el contacto con la naturaleza tiene efectos benéficos para la salud, los resultado de esta nueva investigación muestran que la pérdida de las funciones cognitivas que forma parte del proceso de envejecimiento es ligeramente más lenta en individuos que viven en barrios más verdes.

Según los investigadores, se espera que la proporción de personas mayores de 60 años en el mundo se duplique entre el 2015 y el 2050, con casos de demencia a un ritmo similar a nivel mundial.

Nunca es tarde para empezar. La vida en el campo es un nuevo paradigma –o más bien, el regreso a una vieja costumbre– que es urgente, ya no sólo por el planeta, sino por nuestra salud. Todo demuestra que volver al campo es ya un imperativo colectivo e individual, ¿no crees?