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QUIÉNES COMPARTIMOS LAS VÍAS Y LA CIUDAD?





5 agosto, 2018

El transporte publico se convierte en un gran dolor de cabeza en ciudades que sufren un crecimiento demográfico acelerado pues la población exige y necesita medios para ir de una lado a otro de bajo costo. Ese dolor se agrava cuando falla la planificación, para organizarlo adecuadamente respecto a sus rutas, horarios, número de líneas y cobertura como también las características y cantidad de unidades más el estado y mantenimiento técnico  de las mismas. 

No todos los “micros” pueden circular por las mismas calles y tener las mismas paradas, no todos pueden trabajar en zonas específicas de la ciudad (el centro) asícomo tampoco todos pueden pasar por los mismos lugares en horas iguales. Deben ser organizados en líneas que cubran de manera equilibrada diferentes barrios o distritos de la urbe de acuerdo a ciertos parámetros que van desde la densidad poblacional hasta la presencia o no de otras formas de transporte en los mismos (taxis, taxitrufis,etc). Dependiendo deldiseño urbano de la ciudad se debe regular que clase de buses pueden servir para el transporte público, es decir, no podemos aprobar la circulación de unidades que por su envergadura complican el transito del resto de los vehículos y “taponean” nuestras calles, tampoco podemos incluir buses pequeños que no cubren la demanda del servicio y eso obliga a que se reproduzcan en número ocasionado congestionamiento por doquier. En relación a las características de la ciudad e incluso de zonas en ella se debe definir qué clase y cantidad de micros pueden trabajar, o sea, en una urbe con un centro lleno de edificios o construcciones elevadas y calles angostas los micros provocaransobrecalentamiento producto del funcionamiento de los motores y se percibirá con mayor fuerza los efectos de la polución, lo que puede no suceder en otras zonas más abiertas aunque el aspecto medioambiental merece también ser abordado con igual prioridad porque en el marco de construir una ciudad limpia no solo podemos pensar que se trata de no ver basura en sus calles y avenidas, sino también contar con una urbe limpia de gases, de contaminación auditiva, etc…todos estos elementos sumados a otros van consolidando una ciudad amable en la que la calidad de vida prima basada en el bien de interés  común.

En Tarija sin duda el transporte público es un dolor de cabeza simplemente porque quienes tienen la responsabilidad nunca se atrevieron a ponerle el “cascabel al gato” en su debido momento por cálculopolítico, ineficiencia, negligencia, falta de interés. El estado de los buses o “micros” es deplorable, un parque automotor de más de  10 o 15 años de antigüedad, en mal estado técnico y en muchos casos con choferes que desconocen o no obedecen las normas de transito porque literalmente “hacen lo que quieren”, se creen “dueños de la calle”, las paradas establecidas son solo decorativas, se detienen en el lugar que quieren, cuando quieren, sin el menor cuidado y respeto, sin activar sus luces de parqueo ni hacer señal alguna. Están por todos lados, saturan la ciudad, están mal organizados y distribuidos y prestan un servicio deficiente que la población usa por necesidad más que por propia decisión. Un servicio peligroso y riesgoso a pesar de las “famosas inspecciones técnicas” que no se sabe que inspeccionan en realidad. La ausencia deAutoridad en este ámbito es más que evidente, no hay quien ponga orden, quien siente precedentes , quien se preocupe por la ciudad y replantee esta realidad. Porque lo peor que nos puede pasar es contar con autoridades a las que no les importa los problemas de la gente y encima nos acostumbremos y resignemos a que así tenemos que vivir cuando es posible si se quiere, si hay voluntad, proyectar esta urbe hacia un horizonte en el que de verdad la calidad de vida se valore y se desarrollen políticas serias que permitan el despegue a la ciudad del siglo XXI.