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15 señales para identificar si estás siendo una persona violenta en tu relación






25 julio, 2018

Cultura Colectiva

No importa cuán enojado o alterado te encuentres, la realidad es que la violencia nunca debería ser un recurso al cual acudir; identifica con estas señales si estás cayendo en ello sin saberlo.

Caer en una relación tóxica es más común de lo que podrías creer, en especial en México, donde según las cifras de la OMS, el número de personas que han sufrido algún tipo de violencia —llámese física o psicológica— asciende al 76 % en mujeres entre los 15 y 24 años. Las consecuencias de relaciones violentas son varias, más allá de los posibles golpes y heridas, también existen problemas psicológicos derivado de esto como la baja autoestima, la dependencia emocional, ansiedad elevada, incluso se habla de estrés postraumático.

No es que digamos que inmediatamente cualquier signo de afección sea violencia y que por default tu relación es tóxica, sin embargo, sí son señales que hay que cuidar en el momento en el que se vuelven repetitivas y, sobre todo, si tú comienzas a hacerlas con la única intención de lastimar —o si tu pareja te lo hace a ti—.

Eres pasivo-agresivo

 Este tipo de comportamiento en ocasiones se vuelve muy común cuando alguien es muy sarcástico y tampoco le gusta la confrontación directa. Esto incluye comentarios hirientes que suponen ser broma, hasta pequeños golpes o juegos bruscos.

Reclamos constantes

De pronto tienes muy poca paciencia y te es fácil reclamarle a tu pareja lo que sea… incluso que la mosca voló; cualquier motivo es suficiente para hacerle saber que no te parece.

Celos irracionales

Cualquiera diría que esto es típico de cualquier relación, pero en el momento en el que tu celo se torna obsesivo y crees que tu pareja aprovecha cualquier situación o contacto con alguien para ponerte celoso a propósito, ten mucho cuidado.

 Intimidas

Muchas veces ni siquiera notas que comienzas a hacerlo, pero se vuelve evidente cuando hasta tu pareja te tiene miedo o cuida todo lo que hace para que tú no te enojes. No, no es nada normal dejar de hacer o actuar con normalidad sólo para que alguien no se moleste, ¿tú lo harías? Seguramente no, entonces tu pareja tampoco tendría que hacerlo.

Quieres controlar todo

Te gusta que tus planes o tus ideas sean la regla. Salen sólo si tú quieres, ven la película que más te apetece y así sucesivamente en todos los ámbitos. Así como saber dónde está, con quién está, o hasta monitoreas sus redes sociales.

Minimizas sus problemas

Sea cual sea la preocupación de tu pareja, en muchas ocasiones sientes que no son fundamentados o que son muy simplones, además comparas con los propios y por lo tanto, no les das el valor que tienen. Por si fuera poco, no tienes reparo en hacérselo saber. Si tienes este sentimiento de forma cotidiana, pon en consideración cómo realmente se siente tu pareja y cómo te sentirías tú si te hicieran lo mismo.

Humillas o ridiculizas

Tan sencillo como contradecir a tu pareja en algo sin importancia cuando están con otras personas —e incluso en la privacidad—, esto incluye hacerle saber frente a todos que crees que sus comentarios no aportan nada, por ponerlo de una forma amable. En ningún caso esto es agradable y tan sólo da cuenta de lo poco que puede importarte tu pareja.

Te diriges con groserías

Puede ir de la mano con lo anterior, de pronto, cuando menos lo esperas, las palabras de cariños han pasado a maldiciones o agresiones verbales, que pueden caer en la desvalorización de tu pareja. Esta es una señal clara de agresión verbal y una en la que no deberías caer, ni siquiera si fueses provocado.

Crees poder decidir sobre sus finanzas

Aunque aún no comparten su patrimonio y cuentas bancarias, opinas sobre la manera en la que tu pareja gasta su propio dinero e intentas guiar o controlar su consumo. Una cosa es un consejo, en especial si te lo han pedido, y otra muy distinta intentar tomar control por algo que realmente no te debería de importar.

Haces chantaje emocional

Cuando te conviene o quieres conseguir algo, sabes cómo manipular a tu pareja de la mejor manera, ya sea desde extremos como dejarla o decirle que no puedes vivir con ella, o la simple presión hasta que tu pareja accede a tus deseos.

Eres infiel

La infidelidad es considerada una de las formas en las que violentas a tu pareja y la relación. Se basa en la idea de que, al ser infiel, traicionas la confianza de tu pareja y que le estás faltando al respeto.

Culpas a tu pareja de tus problemas

Seguramente tu pareja no tiene ni la menor idea de qué está pasando o no tiene forma alguna de influir sobre tus problemas, aún así buscas la manera de culparla y hacerla sentir mal por algo que ni siquiera le atañe. Piénsalo antes de actuar, ¿en verdad tiene la culpa?

Avientas los objetos

Puede parecer una cosa de nada, sin embargo, algo tan simple como aventarle un objeto, en lugar tenderlo en la mano del otro se puede convertir en una acción violenta, en especial en momentos en los que alguno de los dos está alterado. Este punto también incluye lanzar algún objeto con la intención de golpear o lastimar al otro.

Haz roto algún objeto personal

No importa el motivo, el caso es que has cruzado una línea en la que tomaste algo que no era tu propiedad y lo has roto… y no precisamente como accidente. Si estás en este punto, ten mucho cuidado, has llegado a tal grado de violencia que bien podrías estar golpeando directamente a tu pareja.

Ha habido agresiones físicas

No puede haber una señal más obvia que un golpe. Puede ser desde algo que aparenta ser accidental, producto de una rabieta o la frustración, pero sin duda, una vez que lo has hecho no hay marcha atrás, debes comprender que has alcanzado un punto álgido de toxicidad en tu relación.

Ya sea que te hayas visto reflejado en alguno de los puntos anteriores, como víctima o agresor, ten cuidado. La mayoría de las veces este tipo de comportamientos se asumen como normales, incluso se justifican ya sea desde el cliché de «lo hace porque me ama», y en muchas ocasiones la víctima toma responsabilidad de ello, aceptando este tipo de tratos como una especie de castigo. En cualquiera de los casos, pide ayuda profesional y reflexiona sobre el tipo de relación a la que estás accediendo; una relación de pareja debería caracterizarse porque es una labor en equipo, que se trata de conciliar y no abusar del otro.

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