SAB
AGO
18

CONTRA VIENTO Y MAREA





23 julio, 2018

Daniel Ortega es uno de esos rancios políticos enquistados en el poder. Le gusta tanto, faltaría más, que su apetito es insaciable. Enarbola, de hecho, la bandera de un sandinismo (Frente Sandinista de Liberación Nacional FSLN) que en su momento derrocó a un tirano llamado Anastasio Somoza que reprimió al país centroamericano con encono, sangre y fuego. Pero como suele pasar en estos casos, quién te ha visto y quién te ve, Ortega, no reconoce moros de cristianos y persigue a la oposición por activa o por pasiva, por lo civil o lo criminal, sin dejar títere con cabeza. El presidente está fervientemente convencido de que es el único capaz de liderar a Nicaragua por la senda del desarrollo progresista enfrentándose a los fantasmas de imperialismo que quiere someter a todos los pueblos del continente.
A tal efecto, señor mío, Ortega, quien fue comandante e idealista de la revolución sandinista y uno de los líderes políticos más prometedores e interesantes de América Latina, se ha ido transformando en una suerte de tirano que gobierna a base de decreto, detesta cualquier tipo de antagonismo ideológico y no le tiembla el pulso a la hora de ordenar a militares y policías poner orden allá donde se alza una bandera de libertad. De hecho, desde el inicio de las protestas el 18 de abril contra las fallidas reformas a la seguridad social hay dos centenares de muertos de acuerdo a organismos de defensa de los derechos humanos. El último incidente se registra esta semana cuando el Gobierno atacó la comunidad indígena de Monimbó al sur de Masaya, en una serie de acciones represivas enmarcadas en una suerte de operación limpieza. Sí, allí también hay indígenas “buenos”, leales a los procesos de cambio a la carta y aquellos “malos” cuyo único delito es mostrar su disconformidad con la política impuesta por quien gobierna. Esos indígenas “opositores” son acusados de aliados del imperialismo yanqui y, por lo tanto, elementos desestabilizadores que deben ser neutralizados, en fin, nada que no hayamos visto o padecido por estos lares.
Por supuesto, no es de extrañar que el Foro de Sao Paulo haya cerrado filas en torno a Ortega y compañía. Naturalmente, ni Evo Morales ni Nicolás Maduro ven el problema desde la distancia, al contrario se involucran de pleno y acusan a Washington de meter la mano donde no debe. Ese es el recurso más sencillo, mirar al norte, buscar en Donald Trump un monigote a quien darle como una piñata y luego, recoger los caramelos que esconde en su relleno. Lo otro, lo lógico (nunca ideológico) sería sopesar, equilibrar, las dimensiones del conflicto y ofrecer alternativas, vías de entendimiento claras y precisas que ayuden a solucionarlo. El problema reside, precisamente, en la retórica progresista, el maniqueísmo como carta de presentación y la pobreza de argumentos para mantenerse en el poder contra viento y marea. Eso es algo que Ortega debería asumir de una buena vez antes de que la marea acabe por ahogarlo.

SACA PUNTAS

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SUMA

El  Grupo de Apoyo Civil a la Policía realiza atenciones de auxilio a los peregrinos y visitantes que asisten al templo  de Chaguaya,  y pasan por el municipio de Padcaya, indicando que hay campamentos instalados en los diferentes puntos por donde pasan los promesantes.

RESTA

Venció el plazo para que la Asamblea Departamental de Tarija pueda declarar prioridad la compra de un resonador magnético para el hospital  San Juan de Dios. Tanto la Asamblea como la Gobernación se culpan entre sí por esta situación, mientras la salud sigue relegada.