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El talento humano en los negocios





22 julio, 2018

Por ESTRELLA FLORES-CARRETERO
Las personas exitosas no lo son solo por sus conocimientos, sino también por otras muchas habilidades para liderar su empresa, como son la capacidad para organizar equipos, para mantener la motivación, para retener el talento y, sobre todo, para comunicarse con inteligencia y eficacia.
Las habilidades en la comunicación son un aspecto fundamental del mundo empresarial. Hacer negocios implica establecer relaciones humanas de calidad.
Las personas exitosas no lo son solo por sus conocimientos, sino también por otras muchas habilidades para liderar su empresa, como son la capacidad para organizar equipos, para mantener la motivación, para retener el talento y, sobre todo, para comunicarse con inteligencia y eficacia.
Las habilidades en la comunicación son un aspecto fundamental del mundo empresarial. Hacer negocios implica establecer relaciones humanas de calidad.
Existen personas que de manera natural saben comunicar lo que quieren con claridad, asertividad, calidez y empatía. La buena noticia es que quienes no poseen estas cualidades pueden entrenarlas y aprenderlas.
La comunicación empresarial es el conocimiento de lo que ocurre dentro de la empresa y que afecta al funcionamiento corporativo. La gestión de la comunicación debe estar centralizada y resuelta con eficacia y rapidez, con el fin de que beneficie a la productividad. Todas las personas implicadas en las organizaciones y sus equipos de trabajo tienen necesidad de información. Es evidente que la comunicación facilita la consecución de objetivos, promueve la colaboración, intensifica los lazos entre individuos, inculca el espíritu de pertenencia a la empresa y mejora las relaciones humanas.
Los líderes empresariales harán bien en cuidar sus vías de comunicación, en mantenerlas activas, ágiles, abiertas. Pero también en entrenar y mejorar sus habilidades en este terreno. ¿Qué hacer para comunicar bien?
1. Escuchar. Para comunicar bien no solo hay que hablar: lo primero es escuchar. Así podremos descubrir la personalidad del otro, saber qué le interesa y qué le hace sentirse diferente. Es importante preguntar personalmente o en pequeños grupos para dejar claro que tenemos en cuenta a los demás.
2. Empatizar. Hay que ponerse en el lugar del interlocutor, conocer qué le estresa, qué le motiva, valorar qué cambios necesitaría para sentirse mejor.
3. Ir al grano. Ser claros, concisos, adaptar el mensaje a nuestro interlocutor y lanzar las ideas clave en titulares, para que el contenido básico que queremos transmitir se entienda, sin aburrir ni confundir.
4. Cuidar el lenguaje no verbal. No solo cuenta lo que decimos, sino cómo lo decimos. Conviene evitar las formalidades, ser cercanos, cálidos, mirar a los ojos al otro, expresar cariño y sentirlo verdaderamente por las personas con quienes compartimos objetivos.
5. Dar las malas noticias en persona. Los líderes no rehúyen sus responsabilidades. Saben cómo expresar las dificultades sin criticar; su papel es aportar, conciliar diferentes visiones y construir.
6. Esperar un feedback. Nuestra comunicación no tiene sentido sin una respuesta. Debemos estar abiertos a conocer el resultado de nuestras propuestas, ser positivos y modificar las ideas con las aportaciones de los demás. Tengamos siempre presente esta frase de Peter Drucker: «Lo más importante de la comunicación es escuchar lo que se dice».