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11 cosas que aprendes cuando terminas una relación larga






21 julio, 2018

Cultura colectiva

Es decepcionante terminar con alguien que alguna vez pensaste te acompañaría toda la vida, pero así es la realidad. No tiene sentido borrarlo todo como en “Eternal Sunshine…”, tampoco está bien que te hagas bolita y acaricies a tu gato mientras el mundo pasa. Es hora de ver el mundo como en realidad es y reconstruirte.

Probablemente el amor terminó, la realidad los superaba, la costumbre se tornó en un mal del que no podían escapar y eso llevó todo a la ruina, pero el cariño queda porque 3, 4, 5 años no se olvidan tan fácilmente. Tal vez él o ella ya tenga otro amor y tú sufres porque a ti sí te dolió el perverso golpe del destino. Tú lloras cada mañana y cada noche en posición fetal mientras quien fue tu pareja va al cine, disfruta el mundo y se manda mensajes con alguien más… la decepción más grande que la vida te ha puesto enfrente, porque es justo en este momento cuando la figura idealizada que tenías de esa persona deja de tener completo y te das cuenta de que a quien le profesabas amor, ahora es un completo extraño.

Hace unos seis meses escribí un artículo llamado 15 cosas que aprendí después de tres años de relación amorosa y ahora, con todo mi dolor, escribo este artículo que parece hablarme desde mi inconsciente, desde la poca madurez que queda en mí, de la fortaleza que no sé dónde se escondía y me dice que siga adelante, porque la vida no ha terminado y el futuro pinta excelente.


Valió la pena

El tiempo que estuviste con esa persona fue hermoso. Las risas, conocer a alguien tan profundamente y compartir una vida pudo ser la mejor experiencia de tu vida y no debes arrepentirte de nada. Aprendiste a amar verdaderamente y en lugar de sentirte triste, deberías reflexionar sobre todo lo que vivieron juntos y dejar ir el dolor.


La soledad es una de las cosas más difíciles de enfrentar

Porque ya no hay quien esté a tu lado todo el tiempo, ni quien te acompañe al cine, a esa reunión a la que no quieres ir sin pareja, a la exposición de arte a la que mueres por ir. Ya no hay quien te hable por las noches sólo para saber cómo estuvo tu día, tampoco está alguien a quien le puedas contar la mejor historia o simplemente una mala broma que los dos entenderían a la perfección. Pero cuando aprendes a hacer todo eso por ti y compartirlo con otras personas como amigos o familia, te darás cuenta de que por fin eres independiente.


No serán amigos de inmediato

Pueden intentarlo pero las cosas no funcionan así: terminarán teniendo sexo, peleando por horas por lo que ocurrió y que colapsó la relación o simplemente seguirán con la hermosa ilusión de que son novios sin serlo, lastimándote más. Después de estar con esa persona volverás a sufrir como la primera vez, llorarás y te prometerás que ya lo superaste sin que así sea. Es mejor guardar distancia para sanar y si las cosas terminaron bien, tal vez más tarde podrán ser amigos.


Rogar no es una buena opción

Porque las cosas se irán en picada y si alguien ya tomó una decisión, no tiene ningún sentido forzar las cosas porque seguramente unos meses después todo se derrumbará nuevamente. Tal vez lo mejor sea darse espacio y ver qué sucede en el futuro.


Necesitas estar solo/sola

Y no correr a los brazos de un nuevo amor para no sentirte desprotegido. Sí, es complicado no tener el cariño de alguien a tu lado, pero es lo más sano que puedes hacer.


El mundo no acaba

Puedes pasar días acostado en posición fetal y recordar los momentos más intensos de su relación preguntándote por qué todo se fue al carajo, pero no toda la vida. Hay un punto en el que debes decir “suficiente” y seguir adelante. Verás que disfrutarás tu soltería y comenzarás a hacer planes para satisfacerte sólo a ti, a nadie más.


No te conoces nada

Después de tanto tiempo junto a alguien más, seguramente adoptaste sus hábitos o entre los dos forjaron nuevos. Esa manía que tu pareja tenía ahora es tuya y sus gustos musicales parecen ideales para ti. Pero es hora de que te conozcas realmente, aquello que a ti te gusta, las películas que quieres ver tú, la comida ideal para las noches de Netflix. Ya no debes complacer a nadie más que a ti.


El mundo es tuyo

Los planes que alguna vez dejaste de lado por esa persona, el futuro que planeaste antes de tu relación, las limitaciones que, sin querer, tu pareja te daba. Ahora es tu momento para comerte al mundo, para cumplir tus metas, tus objetivos y estar más cerca de la persona que alguna vez quisiste ser. No hay nada que te ate y es hora de comerte al mundo.


Debes conservar a tus amigos

Es triste pero los que de verdad están para toda la vida son los amigos, no con quien planeaste una boda y hasta tener hijos. Ellos serán tu apoyo en los momentos más oscuros y te sacarán a flote cuando te hundas en la depresión, la tristeza y el miedo. Muchas veces, con una relación de largo plazo, perdemos el contacto con los amigos y nos enfocamos en la relación: el peor error de la vida.


No necesitas una relación

Cuando llegas a este punto, el futuro parece más bello. Porque a pesar de que estuviste con una persona por tanto tiempo, te das cuenta de que eres independiente y la vida sigue. Con o sin una relación.


El futuro es aterrador

Seguramente ya habían planeado un futuro juntos y probablemente hasta tenían pensado el nombre de sus hijos. Ahora estás como un barco sin rumbo y no sabes qué sigue con la vida. Pero ahora es tu momento. Haz un plan, mentalízate y llévalo a cabo. Tu pareja ya no está, pero no por eso tus sueños se acaban. Seguramente harás una familia con otra persona, pondrás el negocio que imaginaste con alguien más… no pienses en quién estará ahí, haz tus planes y tu vida tomará forma.