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Se reencuentran en la final que no pudo ser






14 julio, 2018

AGENCIAS

Seguro que en más de una ocasión en las últimas dos semanas, los jugadores y aficionados belgas han maldecido a Adnan Januzaj. El jugador de la Real Sociedad de España fue el autor del único gol del tercer partido del grupo G del Mundial 2018 en Rusia; un partido que ni Bélgica ni Inglaterra quisieron ganar, pero que gracias al gol del joven extremo cayó del lado de los diablos rojos.

Esa victoria bien pudo cambiar el destino de un equipo belga que se veía sobradamente preparado para llegar a la final del Mundial, basándose en un juego primoroso afinado por Roberto Martínez desde la banda y ejecutado en el campo por los cerebros de Eden Hazard y Kevin de Bruyne, además del músculo de Romelu Lukaku. Sin embargo, la victoria ante Inglaterra “condenó” a Bélgica al primer puesto del grupo, lo que le encuadró en el lado más complicado de la segunda fase, por el cual tendría que superar a Japón, Brasil o Francia para llegar a la final. Las dos primeras acabaron siendo presas fáciles paro los belgas, pero la rocosa Francia de Didier Deschamps acabó por convertirse en un hueso demasiado duro de roer para el todavía inexperimentado conjunto neerlandés.

Ahora, ese encuentro ante Inglaterra vuelve a repetirse, pero en lugar de hacerlo en la tan ansiada final por ambas selecciones, será en el partido por el tercer puesto; la conocida como “final de consolación”, que de consolación tiene más bien poco.

Porque Inglaterra, que hincó la rodilla contra Bélgica en aquel partido del grupo disputado en Kaliningrado, sí tuvo la suerte de caer en el lado “bueno” de la segunda fase, con un camino que –a priori– parecía que iba a dirigir a los Pross sin sobresaltos hacia a la final: Colombia, Suecia y Croacia.

Los de Gareth Southgate consiguieron llegar a su primera semifinal en 28 años, y todo el Reino Unido estaba convencido que, esta vez sí, los Tres Leones rugirían a pulmón limpio hasta plantarse en la final. La realidad fue distinta.

Inglaterra vive una de sus mejores épocas en cuanto a talento futbolístico se refiere. Son campeones Sub-17 y Sub-20, y la selección mayor cuenta con uno de los mejores goleadores del mundo, Harry Kane, un atleta eléctrico vestido de futbolista como Raheem Sterling, un pelotero de grandes cualidades como Dele Alli en el mediocampo y, por fin, con un portero que gana partidos, como demostró Jordan Pickford en la tanda de penaltis contra Colombia. Si a esto le añades la buena mano de Gareth Southgate, que en dos años ha dotado a su elenco de estrellas –de manera similar a lo conseguido por Roberto Martínez en Bélgica– de una personalidad reconocible y ha sabido exprimir al máximo las cualidades de jugadores como Trippier o Maguire, la mezcla parecía propicia para que volviera a atronar el reconocido himno “It’s coming home” por las calles del país. Sin embargo Croacia demostró estar mucho más concentrada en el objetivo final y superó a Inglaterra en una semifinal vibrante que será recordada durante muchos años como uno de los mejores partidos de la última década.

El pronóstico para este tipo de partidos es complicado. Nunca se sabe si los técnicos van a salir a ganar para, por lo menos, quedarse con la medalla de bronce en un torneo tan importante como el Mundial, o si por el contrario darán juego a los jugadores menos habituales como premio al esfuerzo del grupo durante el mundial.

En esta ocasión, y ante la falta de alegrías recordadas de ambas aficiones, se prevé que tanto Martínez como Southgate intenten llevarse el bronce con ahínco. Como además la presión será mucho menor que en los otros encuentros del torneo, seguro veremos un partido libre de corsés tácticos. Ambos equipos pondrán en liza sus 3-4-3 que acaban convirtiéndose en 3-5-2, aunque Bélgica apueste mucho más por la posesión e Inglaterra por el juego largo y el cuerpo a cuerpo.