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Croacia celebra su mayor hazaña






12 julio, 2018

MOSCU, 11 JUL
“Hubiera preferido perder contra Brasil que contra Francia, que juega al antifútbol”, había expresado Thibaut Courtois, arquero belga, tras la derrota en la semifinal del martes de San Petersburgo.
“Si hay que elegir una derrota -decía un periodista croata en pleno tiempo extra hoy en la semifinal del Luzhniki de Moscú- preferiría perder como podría perder hoy Croacia y no como perdió ayer Bélgica”.
Croacia, sabemos, finalmente no perdió. Venció con justicia 2-1 en el tiempo a una Inglaterra que la había superado claramente en la primera parte y se clasificó para definir el domingo ante Francia la Copa Mundial de Rusia.
Bélgica tiene más fútbol que Croacia, pero Croacia tiene mucho más carácter que Bélgica. Y el fútbol es un juego de técnica, pero también de emociones, como bien lo supo hoy Inglaterra, que se sintió finalista antes de tiempo y quitó el pie del acelerador.
Croacia, que llegará físicamente disminuida a la final del domingo en Moscú, pero con su moral por las nubes, celebró la mayor hazaña de su historia futbolística justo en el vigésimo aniversario de la que tenía ese privilegio hasta hoy.
Se trata del triunfo 2-1 ante Holanda del 11 de julio de 1998 que dejó tercera a Croacia en su primer Mundial como nación independiente, la Copa de Francia cuya final ganó el anfitrión al día siguiente al golear 3-0 a Brasil.
La Croacia de Rusia hace honor a “Vatreni” (Fuego), como se apodó a partir de la hazaña del ’98 a la selección croata, reflejada en un documental que se estrenó hace algo más de un mes en Zagreb.
Nadie imaginaba que esta selección haría algo aún mejor, ya sin Zvonimir Boban, líder en el ’98, pero sí con Luka Modric, un gigante pequeño, ovacionado cuando salió del campo, un minuto antes del final.
Y tampoco está Ciro Blazevic, el técnico que fue padre de todos en el ’98, pero sí está Zlatko Dalic, el DT religioso que asumió en la última fecha de las Eliminatorias, con Croacia casi eliminada, venció a Ucrania y, luego en el repechaje, superó a Grecia.
Con apenas nueve meses de trabajo, lleva ahora a Croacia a la final, lo que reabre la discusión sobre los proyectos y el azar en el fútbol. Y sobre el fútbol en sí mismo, la razón seguramente que lo mantiene como deporte más popular. Dos jugadores, en medio de un equipo sólido como una roca, merecen también hoy una mención especial: primero Mario Mandzukic, porque a los 105 minutos se resistió al cambio tras un golpe con el arquero inglés y a los 109′, ya sin fuerzas, anotó el triunfo.
La otra mención es para Ivan Perisic, hoy la figura, porque definió con mezcla de garra y clase el primer gol, asistió en el segundo y, además, motivó siempre a sus compañeros y a los hinchas, exigiéndoles aliento en los momentos más difíciles.
La imagen más desoladora de la derrota inglesa fue la caída masiva e inmediata de todos sus jugadores al campo apenas terminó el partido y la presencia de Kieran Trippier lesionado y desolado en el banco, justo él, cuyo gran tiro libre tempranero había abierto la ilusión a la final.
Es un golpe que no invalida un trabajo que provocó títulos primero en Mundiales juveniles y ahora el avance hasta semifinales de la selección mayor, que luchará por el tercer puesto ante Bélgica, que ya le ganó 1-0 en primera fase.