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Trump separa a niños de sus padres





2 julio, 2018

Por Verónica Ormachea

¿Cómo puede sentirse un niño de tres años que es separado de sus padres por unos guardias fronterizos armados en una noche oscura, en un lugar desconocido, donde no entiende el idioma, y luego es llevado a un centro de detención donde es encerrado en una jaula gigante junto a otros menores donde todos, aterrorizados y confundidos, lloran por sus padres?
En dichos centros también se encuentran bebés de meses que deben ser alimentados por sus madres.
Esto es considerado tortura, según el derecho estadounidense e internacional, y es una clara violación a los Derechos Humanos.
Trump ha estado aplicando la política de “tolerancia cero” con los hijos de los inmigrantes indocumentados que cruzan la frontera a Estados Unidos. Entre abril y mayo pasados, separaron cerca de 2.300. Dicho hecho abominable no ocurrió cuando Obama ni Bush.
Estos, al cruzar la frontera, así como otros, son perseguidos con perros, carros policía y helicópteros, para luego ser apresados y procesados.
La “tolerancia cero”, se aplica a quien trate de ingresar a Estados Unidos de forma ilegal y sin haber solicitado asilo. Es detenido, se le inicia un proceso penal como un delincuente, aunque no lo sea ni tenga antecedentes penales. Y como los menores de edad no pueden ser encarcelados, los separan de los padres. Luego un juez decide si son deportados o no.
Ante el repudio mundial, Trump revirtió dicha política en días pasados. Cerca de 500 niños han sido devueltos a sus padres. El daño, sin embargo, esta hecho.
Esta ha sido la peor cara que ha presentado Trump. Es racista y xenófobo. Hace poco dijo:
“¿Por que tenemos a toda esa gente de esos países de mierda llegando aquí?” Se refería a Haití, El Salvador y a las naciones africanas. Dijo que era más conveniente recibir inmigrantes de Noruega. A estos, no les interesa inmigrar porque tienen una mejor calidad de vida que los estadounidenses.
¿Cual ha sido el fin de esto? Probablemente separar a las familias para que -ante el sufrimiento de todos sus miembros-, los padres desistan y acepten ser reenviados de inmediato a su país.
También para presionar a los demócratas para que suscriban una ley de migración más severa y acepten construir el muro en la frontera con México, para lo cual se requeriría U$ 25.000 millones. Un absurdo.
Laura Bush publicó un articulo en el Washington Post que dice que lo ocurrido es “cruel e inmoral”. Lo comparó al hecho cuando Estados Unidos, durante la Segunda Guerra, internó
a japoneses en campos. Según ella, fue “uno de los episodios mas vergonzosos en la historia de Estados Unidos”.
Cuando la Segunda Guerra, Estados Unidos internó en campos de concentración a cerca de 120.000 personas entre italianos y alemanes, pero en su mayoría japoneses, muchos de los cuales contaban con la ciudadanía estadounidense.
“La tolerancia cero”, nos recuerda cuando los nazis, antes de enviar a las madres judías a las cámaras de gas, arrancaban de sus brazos a sus hijos. Los niños blancos, rubios y de ojos claros, eran secuestrados por la SS y entregados en adopción a familias alemanas como si fueran arios.
El tema inmigratorio es complejo. Según el Centro de Estudios de Migración, el número de indocumentados en EEUU el 2016 era de 10.8 millones. A diario miles de ilegales cruzan la frontera entre México y EEUU. La mayoría son centroamericanos que buscan una mejor vida que la que tienen en su país, pero ni ellos ni nadie merece aquél trato condenable