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La descripción de la villa de Tarija y la fundación por Luis de Fuentes en el relato de Fray Manuel Mingo de la Concepción






1 julio, 2018

• (*) Desde el origen de esta villa a partir de 1574, la relación de los franciscanos con Tarija, está íntimamente ligada a partir de la labor evangelizadora y el registro de los hechos anteriores y posteriores a la fundación de la villa de la Frontera de Tarija. Son inmortales en la historia de Tarija Fray Manuel Mingo, nacido en Cuenca, España en 1726 y fallecido en Tarija en 1807, Fray Antonio Comajuncosa nacido en Altafulla, España en 1749 y fallecido en Tarija en 1814 y Fray Alejandro Corrado; el Apóstol de los Tobas, nacido en Roma en 1830 y fallecido en Tarija en 1890. La memoria histórica de esta villa fue escrita por estos notables y sacrificados sacerdotes franciscanos que acompañaron y acompañan la vida espiritual de Tarija desde el siglo XVII.

Fray Manuel Mingo de la Concepción, en su magnífica obra “Historia de las Misiones Franciscanas de Tarija entre Chiriguanos”, describe el inicio de las acciones desarrolladas en este valle por los conquistadores españoles que un 4 de julio de 1574 la fundaron con el nombre de “villa de la Frontera del valle de Tarija”. El mencionado texto que fue reeditado por la imprenta universitaria de Juan Misael Saracho en el año 1996 y destaca lo siguiente:
4 de julio de 1574. Fundación de la Villa de
San Bernardo de la Frontera de Tarija

Acerca del cual diré aquí algo de su situación, de su temperamento y otras circunstancias, permitiéndoseme esta digresión, que me parece conveniente, ya para dar alguna noticia a los futuros misioneros o religiosos europeos que con el tiempo hubiesen de venir aquí, ya por no hallarse impresa cosa alguna de esta ilustre villa favorecida de Dios al presente con tener en sí, de treinta y siete años a esta parte este nuestro Colegio, el cual le ha dado tanto nombre que se oye ya no sólo en todo este reino del Perú, sino en toda España.

Y digo lo siguiente: Fundóse esta ilustre Villa de Tarija en el año de 1574 por disposición y orden del señor Francisco de Toledo, Virrey de Lima y de todo el reino del Perú. Así consta de los papeles del archivo de esta Villa misma. De que se sigue y parece que fue mal informado o se engañó el reverendo Padre cronista de esta Santa Provincia de San Antonio de los Charcas el cual dice en ella que se fundó en el año 1591, siendo Virrey García de Mendoza, quitándole de este modo diecisiete años de antigüedad. El dicho señor Toledo, hallándose de visita en el dicha año de 1574 en la ciudad de La Plata, fue informado cómo la Provincia de los indios Chichas, cristianos, estaba muy hostilizada de los indios infieles Chiriguanos, con muertos y robos especialmente por el camino ordinario real que pasaba y pasa por dicha Provincia de Chichas viniendo desde Buenos Aires y del Tucumán a la dicha ciudad de La Plata, Potosí, a Oruro, a La Paz y a otros pueblos del Perú. Y para remediar dichos años, echó manos Su Excelencia a Luis de Fuentes, caballero europeo natural de Cádiz (o de Sevilla) vecino entonces de la citada ciudad de La Plata y de genio valeroso.

A este le dio, en veinte y dos de febrero del dicho año de 1574, el título de Poblador y el de Departador de Tierras, con facultades de Teniente, de Capitán General y Justicia Mayor, y le mandó que, llevando consigo 40 hombres de su satisfacción, bien armados, fuera de los que después voluntariamente se le agregasen, entrase a la tierra del enemigo, esto es, a las tierra de los bárbaros Chiriguanos, donde poblase y fundase una villa que tuviese por patrón al glorioso San Bernardo Abad, su devoto; y procurase dicho jefe favorecer y privilegiar a los que ayudasen en la conquista. De los 40 hombres que eligió para la expedición, algunos o los más eran de mucho honor y caudal y alguno de ellos trajo consigo muchos sirvientes de los que tenía en una hacienda cerca de Chuquisaca.

Y también mandó asimismo al citado virrey que fuese villa, después de formada, a la capital de la citada provincia de los Chichas, en donde pusiese su lugarteniente. Antes de esto era la capital el pueblo de Santiago de Cotagaita. El dicho caballero don Luis llegó con su gente en primer lugar al paraje que hoy se llama Tarija la Vieja. Allí hizo formar una capilla itineraria y dejando en ella un sacerdote con alguna gente de resguardo en un fuerte que allí cerca hizo construir en el sitio que hoy se llama Tarija Cancha, pasó con los demás a reconocer aquellas cercanías y también los sitios cercanos a lo que ahora es la Villa de Tarija en los cuales habitaban dispersos varios indios chiriguanos gentiles. Estos Chiriguanos, noticiosos de la venida de los españoles, después de haberlos tenido cercados algunos días, reconociéndose poco suficientes para resistir a las armas de fuegos, fingieron que venía o que salía mucha indiada chiriguana de hacia el valle gentilicio de las Orozas, distante más de doce leguas y también del valle de Bermejo, distante ahora 20 leguas.

Por lo que dicho Don Luis, dando crédito a la voz, lejos de huir, juntó a la gente que pudo con más otra porción que de Chichas vino a su socorro y caminó para el valle de las Orozas al fin de salirles al encuentro y en atención de esta ausencia, los astutos Chiriguanos de acá, aprovechándose de la ocasión, fueron y acometieron a los cristianos que había en Tarija la Vieja, quemaron la capilla que ahí se había construido y dieron muerte a todos a excepción de uno que se huyó y se vino a juntar con los indios cristianos llamados Tomatas, que en los años o pocos meses antes habían venido los Chichas y vivían tolerados por su quietud de los Chiriguanos en un sitios distante pocas leguas de lo que es ahora Tarija la Nueva.

De los cuales hay quien dicen que eran originarios de Copiapó, jurisdicción de Chile, conducidos y traídos por un religioso de la orden de N. Padre Santo Domingo, quien hizo construirles una capilla antes que viniesen los Españoles armados. El tal huido buscó luego a don Luis, dióle cuenta de lo acaecido y volviéndose con él al paraje de lo que es Tarija, puso de centinela al denunciador en la lomita donde está ahora una capilla dedicada al glorioso San Juan Evangelista y habiendo llegado el caso de pelear, vencieron los Españoles a los Chiriguanos bárbaros habitantes es este valle y en el de Santa Ana, dando muerte a unos y haciendo que se huyesen otros, los cuales se fueron tierra adentro. A esta victoria ayudaron los dichos indios Tomatas cristianos comarcanos, los cuales fueron para los Españoles muy fieles y se quedaron viviendo en dos parajes distintos: el uno era, y es, hacia la parte de arriba del sitio o terreno llamado hoy el de San Lorenzo, y el otro junto al sitio llamado La Victoria. De estos indios Tomatas hay todavía varios descendientes que viven en dichos parajes distintos con el nombre o denominación de Tomatas de Arriba y Tomatas de Abajo en tierras propias de ellos, cuyos padres primitivos o ascendientes fueron premiados por el citado conquistador Don Luis de Fuentes.

Los de arriba pertenecen en el día al curato y jurisdicción de San Lorenzo, alias de Tarija la Vieja, y los de abajo al curato de esta Villa de San Bernardo de Tarija. Este término Tarija no consta quién impuso, pero en los papeles antiguos está escrito Tarija y no Tarifa como pronuncian muchos que no son patricios.