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Francia empató con Dinamarca y ganó su grupo






27 junio, 2018

AGENCIAS
A los dos les valía el empate para preservar sus ganancias, para Francia el liderazgo del grupo C, para Dinamarca la cuarta clasificación de su historia para octavos de final, en un partido marcado por la apatía que se cerró con el primer 0-0 del Mundial de Rusia.
Hacía falta un cálculo tan mezquino para que un Mundial que había sido divertido viviera un duelo tan monótono, sin ocasiones, sin polémicas, sin VAR, sin espectáculo, sin historias que contar, una nada jaleada por gargantas durante 90 minutos y sonoramente pitada cuando acabó el tiempo.
Didier Deschamps, el día que igualaba a Raymond Domenech como seleccionador con más partidos en el banquillo “bleu”, llenó su equipo de cambios pero no logró enjugar la mala imagen que había dado en los dos primeros encuentros.
La Francia de 2018 es un equipo sin norte, con lagunas defensivas y un centro del campo muy sólido pero poco creativo. Así fue en el debut contra Australia, con una apuesta muy ofensiva de Deschamps, en el segundo duelo frente a Perú, con una alineación más clásica, y de nuevo contra Dinamarca, ante quien dio minutos a jugadores menos habituales.
El seleccionador no da con la tecla, aunque mantiene lo esencial, a su equipo sereno, sin polémicas, lejos de las turbulencias que atraviesan otros de los favoritos.
Francia no encanta pero tampoco asusta. Es un equipo plano, que ha garantizado lo esencial en la primera fase a la espera de que, ahora que llegan las cosas serias, exploten sus estrellas.
El equipo A no parecía tener un plan definido y la alternativa que alieno Deschamps frente a Dinamarca tampoco ha mejorado el original. Los teóricos reservas, que tenían que ganarse el puesto, adolecieron de muchos de los reproches que habían cometido los titulares, sin contar que los que repitieron, tropezaron en la misma piedra.
Tampoco Dinamarca da para más. Los escandinavos saben guardar bien su orden, pero delante todas sus naves se queman en el altar de un Christian Eriksen que no tuvo la tarde inspirada.
El equipo de Age Hareide sumó otro partido sin perder, algo que viene encadenando desde el 11 de octubre de 2016, pero poco más. Algún contragolpe que no inquietó a Steve Mandanda, que con más de 33 años se convirtió en el debutante más veterano de Francia, un regalo que, de rebote, permitió al madridista Raphael Varane lucir en esa misma competición el brazalete de capitán.