VIE
JUL
20

Por qué seguimos amando a Pink Floyd y a su viaje al lado oscuro de la luna






18 junio, 2018

Cultura Colectiva

El gran disco emblema de Pink Floyd: “The Dark Side Of The Moon” cumple cuarenta y cinco años de su publicación. El disco más tiempo rankeado en la Historia, y el segundo más vendido de todos los tiempos.

A Pink Floyd le llevó alrededor de cinco años —desde el debut discográfico con The Piper at the gates of Dawn en 1967— de progresos experimentales, para darle una forma concreta a The Dark side of the Moon. La culminación de todo un proceso de exploraciones del inconsciente que vieron la luz el 1 de marzo de 1973. El camino hacia el lado oscuro de la luna lo habían comenzado de la mano de su primer líder: Syd Barret. Durante esas exploraciones Syd Barret quedó en el camino a causa del exceso de LSD. “Nunca pudo volver”, según su entorno. El disco se grabó entre mayo de 1972 y enero de 1973. Su primer título: Dark Side Of The Moon: Pierce For Asoted’ Lunatics. El disco fue presentado en vivo antes de grabarlo en estudio. En el año 2016 salió The Early Years 1967-1972. En el álbum se puede observar la evolución de aquella metamorfosis vanguardista, y en todo momento deja bien en claro los desmesurados niveles de ambición artística.

La guerra de egos entre Roger Waters y Gilmour se hizo pesar durante gran parte de la grabación. Nick Manson y Richard Wright pilotearon como testigos privilegiados de la encarnizada lucha creativa. En las agotadoras y maratónicas sesiones de grabación sólo paraban por los partidos de la Liga de Inglaterra y el exitoso programa de humor de la época.

Alan Parson, quien venía de grabar con los Beatles Abery Road y Let it Be, fue fundamental en los aspectos más innovadores del disco. Fue el cerebro hasta del más mínimo detalle sonoro. El álbum se elaboró entre largas zapadas en vivo y grabaciones caseras. A nivel sonoro fue un adelanto tan grande que al día de hoy aún es considerado un disco adelantado a su época. Para la grabación se utilizó una novedosa mesa de 28 canales, con cuatro salidas cuadrafónicas. Alan Parson no tuvo el tiempo que hubiera querido disponer para trabajar la mezcla, por eso, se escucha en stereo. La famosa introducción de “Time” se grabó en una relojería con la sincronización simultánea de una innumerable cantidad de relojes, en el que el sonido se puede sentir muy real y cercano. El disco fue pionero en emplear los primeros sintetizadores y en utilizar multipistas.

La narrativa de Roger Waters se muestra en su máxima expresión, en la que ciertos destellos filosóficos de genialidad conviven con la ironía y la belleza. Desde su afilada pluma ataca la ilimitada vanidad humana y crítica el materialismo ocioso que lo ve como la gran piedra a la creación y evolución humana.

La estremecedora introducción del álbum, en el cual los latidos de los beats llegan de manera lenta, así como un psicodélico grito de entresueños introduce ese arpegio agudo de guitarra acústica —de cuerdas nuevas—, speak to me; para dar lugar a una demoledora “Breate in the air”.

No tengas miedo de preocuparte.

Vete, pero no me dejes.

Mira a tu alrededor y elige tu propia tierra.

A pesar de lo mucho que vivas y lo alto que vueles,

de las sonrisas que des y las lágrimas que llores,

y de todo lo que toques y veas,

es todo lo que será tu vida.

En “On the run”, “Corre conejo, corre, cava ese agujero y olvídate del sol”, la letra afilada deja en la temática del álbum; el sonido de la caja registradora en “Money” habla por sí sola, y se expone la vanidad de la sociedad capitalista de Occidente, con el sumo interés en lo artificial y material ante las cosas verdaderas de esta vida; en “Time” nuevamente el dedo satiricón de Roger Waters hace estragos y no perdona.

Una de las grandes leyendas que rodean a The Dark Side of the Moon, giran en torno a la famosa película El Mago de Oz, en la que una sincronización musical de las letras con las imágenes de la película de 1939 y el ritmo son una poderosa coincidencia. Inicia en el tercer rugido del león de la Metro Golwing Meyer. Se recomienda parar algunas veces, ya que la película es más larga que el disco. Probablemente la memoria inconsciente habrá tenido mucho que ver con alguna de aquellas zapadas épicas, que se cargaron de una paciencia oriental para armar aquella “telaraña”, al cabo de distintos años de experimentos.

En 1990 en una encuesta en una radio australiana apareció The Dark Side Of The Moon como el mejor disco de la Historia para hacer el amor. También está considerado como el disco preferido para escuchar mientras fumas marihuana. Tal vez porque este álbum combina la belleza y la sensualidad creativa y rodeado de un aura misteriosa.