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ENTRE LA GENTE Y LOS POLÍTICOS… LOS MEDIOS





9 junio, 2018

Sin lugar a dudas, en tiempos de campaña electoral y también en el ejercicio del poder, cuando las susceptibilidades están a flor de piel en quienes intervienen y en la ciudadanía en general, los medios de comunicación deben acentuar su objetividad y equilibrio en el tratamiento informativo. Existen quienes dudan de que la imparcialidad exista como tal, que los medios o están con las necesidades del pueblo y en la otra vereda en relación al poder o están con ese poder y descuidando a ese pueblo. Es lógico que tampoco los medios pueden moverse en función de “lo que le guste o no” a uno u otro candidato, partido político o autoridad, eso estaría condicionando su transparencia y veracidad plena a la preocupación de a quien incómoda lo que se publica como noticia. Quien ejerce esta noble e ingrata actividad sabe que si cae en una situación como esta deja de lado principios básicos de la comunicación que debe ser en si…un servicio a la comunidad.

Da para mucho debate el rol que juegan los medios de comunicación en el desarrollo de la sociedad y más aún si adicionamos el “picante” ingrediente de la política y la persecución del poder a través de ella. Los límites, si es que existen, de la libertad de prensa y expresión están lejos de ser determinados bajo el riesgo de que quien intente hacerlo sea duramente cuestionado. La intolerancia y lo que cae sobre quien mira y pone en tela de juicio el trabajo de los medios no puede ser parte del actuar y reaccionar de los mismos, pues si alguien los crítica es porque hace uso de esa libertad que ellos defienden a ultranza pero que pueden no respetar tanto si es que les afecta directamente. Tema que quema y produce urticaria.

El poder político en todo orden, oficialista y opositor, trata de hacerse del poder mediático por el alto nivel de influencia en quienes necesita para mantenerse o para alcanzar su preciado objetivo: la gente…y sus votos, eso hace que los medios estén expuestos a ser “perforados” por ese otro poder que no tiene mayores miramientos y que de hecho mella la credibilidad y confianza ganada con creces. En ese sentido es que la política tienta a los comunicadores aprovechando su popularidad, figura e imagen ya que si de algo se alimenta es de caras conocidas con las que no se tenga que trabajar mucho y puedan garantizar una elección con buenos resultados. Cuando un periodista da el paso hacia la política lo hace o debería hacerlo, sabiendo que compro un pasaje sólo de ida más allá de como le vaya ya que nunca más su palabra estará libre de dudas.

El poder de la información es implacable y contundente pero se debe entender que mientras mas grande es ese poder, mayor es la responsabilidad publica que se tiene y de ahí debería derivar el adecuado tratamiento de la noticia de manera que informe y no induzca, que respete la veracidad plena sin entrar en una línea tendenciosa que descalabre su contenido real. Es escabroso el sendero cuando se intenta explicar el papel de los medios de comunicación comprendiendo que esta compuesto como todo accionar humano de derechos y deberes que deben ser ejercidos y cumplidos respectivamente