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OFERTAS DE TODO TIPO EN LAS REDES





6 junio, 2018
Que duda cabe que las redes sociales ocupan un lugar más que importante en nuestras vidas, al punto que dependemos de ellas o, por lo menos, muchos dependen de ellas. Las utilizamos para comunicarnos con nuestras familias, amigos, conocidos… para informarnos, para intercambiar criterios, opiniones, para participar en problemas ciudadanos, etc… es mucho el espacio que ocupan en nuestro día a día, unos se han vuelto más dependientes que otros pero todos, o casi todos, están vinculados a ellas.
Se hacen campañas solidarias, se ofrecen casas, terrenos, autos, muebles, objetos, en fin, la gama de usos que se les da a las redes es tan amplía que resulta muy difícil enumerar estableciendo sus límites. Los políticos encuentran la manera de hacer una campaña que se viraliza o atacan a otro desmereciendo sus acciones. No falta quien expresa sus sentimientos, éxitos o frustraciones, en las redes o los que se encomiendan a la divinidad para solucionar algún problema.
Así como se les puede dar un uso positivo, también se encontró en este escenario virtual una estructura ideal para las ofertas sexuales, llegando a involucrarse hasta con la trata y tráfico de personas, preocupa que Tarija no haya quedado al margen de esta riesgosa realidad. Hoy se encuentran páginas de Facebook que invitan a hacer contacto con quienes se dedican a esta ilegal actividad. No solo se trata de ofrecer ciertos servicios sino supuestas oportunidades para señoritas que necesitan trabajar y ganar algo de dinero, los anuncios no son exactamente claros y específicos, varios son engañosos intentando generar una falsa confianza para que las incautas caigan en una tela araña que hace que las personas desaparezcan para siempre. Llama la atención que ante esta evidencia, la policía no haya investigado y actuado para dar con quienes están detrás de estos turbios negocios, mimetizándose en las redes sociales para no ser fácilmente identificados y, menos aún, ubicados, por el riesgo de ser atrapados y encarcelados.
Queda una tarea pendiente que no se la puede derivar a nadie más, la de los padres de familia, que deben involucrarse más en la vida de sus hijos, sobretodo en estos tiempos en los que la identidad dubita y la inseguridad es parte del día a día de jóvenes y adolescentes. Estar, mirar y conocer son responsabilidades que no se pueden delegar ni olvidar.