MAR
JUL
17

Mi amigo me salvó de que un alma errante me lleve al río






4 junio, 2018

El hombre va todos los días al río Guadalquivir a recordar el suceso y espera nuevamente poder llegar a ver a la almita.

SAÚL CARDOZO/ BOLINFO/ TARIJA
(elPeriódico- Junio 04/ 2018)
“No tengo miedo, no tengo miedo, me repetía, cuando vi en el río Guadalquivir una alma errante en forma de mujer”, así cuenta Alberto, un hombre de aproximadamente 50 años de edad, quien recuerda que cuando tenía 30 años fue llamado hacia el río por una persona que se desvaneció en el aire cuando fue tras de ella.
El “Loco”, como le dicen a Alberto con el cabello canoso y la mirada perdida, recuerda que aquel día, alrededor de las seis de la tarde, su mejor amigo le “salvó” de entrar a las aguas del río Guadalquivir y, al volver en sí, dice que sintió que volvió a nacer.
“Creo que soy afortunado, porque mi mejor amigo estaba ahí a la hora indicada, escuché dentro de mi oído “¿qué haces?, ¿a dónde vas?, el camión nos dejará” y de repente sentí su mano en mi espalda y es como si me hubiera despertado, porque lo único que escuchaba hasta entonces era “ven, ven”, cuenta el “Loco”.
Al comenzar a contar lo que le había pasado, Alberto decía que era un hombre deportista y viajaba por todas las provincias de Tarija jugando algún deporte, más que todo fútbol, deporte que le hizo tener varios amigos.
“Nuestro viaje era a Padcaya, era el año 1996, aún teníamos que viajar en camión, porque era un campeonato de fútbol el cual nos habían invitado a un grupo de mis compañeros del colegio, la salida era a las 19:00 de la fuente de los Deseos, y nuestro camión nos esperaría en el lugar donde ahora es el puente Bicentenario”, inició su relato.
“A eso de las 17:30, fue mi mejor amigo Carlos Calle, me dijo que nos apuremos para ir al lugar donde teníamos que agarrar el camión; salimos, me despedí de mis papás y llegamos a la rotonda”, agregó.
“El camión que nos llevaría a Padcaya ya estaba ahí, pero lo que faltaba era el chofer”, mencionó Alberto, mientras se ríe, recuerda que estaban a punto de dejar al chofer porque la llave estaba en el vehículo, pero lo que había pasado era que el conductor se había ido al baño.
Cuando estaba oscureciendo, solo se escuchaba las aguas del río Guadalquivir que había llegado caudalosamente.
“Estábamos jugando con mis amigos a pecharnos y de repente veo a una mujer que salía de río, estaba semidesnuda, pensé que estaba bañándose, y luego ella me llamaba con sus manos, me di la vuelta y nadie estaba conmigo y pensé es a mí a quien llama la mujer y agarré mi mochila, que era lo único que estaba llevando, y me fui a verla”, dijo.
Como si estuviera poseído, Alberto caminaba sin saber exactamente qué estaba pasando. “Caminé como unos 20 metros y veía que la mujer se entraba al agua, pero sin dejar de mirarme y llamándome, pero cuando estaba para entrar al agua, ahí apareció mi amigo, creo que es y será por siempre mi mejor amigo, quien me agarró de la espalda y me preguntó qué me pasaba y desperté y me vi cerca al agua”, relató.
Alberto le contó que vio a una mujer semidesnuda y entonces su amigo se asustó y le dijo que era una alma “No sabía qué era eso, también me dio miedo y comenzamos a correr hacia el camión, que nos estaba por dejar, nos subimos y de lejos la continuaba viendo y mi amigo me dijo que él también la podía ver. Nos quedamos callados, pensando qué era y qué podía haber pasado y al final decidimos olvidar lo que había pasado”, relató.

La desgracia
Luego de haber jugado la final del campeonato de fútbol en Padcaya y de haber ganado, se fueron a festejar y de repente, cuando todo parecía normal, Carlos cayó al suelo y le comenzó a dar convulsiones, nadie pudo hacer nada aunque fue rápida la reacción de todos, lo llevaron a un pequeño hospital en Padcaya, luego le trajeron a Tarija, donde los médicos no pudieron salvarle y falleció.
“Nadie podía decir qué había pasado, porque él nunca se enfermó, lo conocía hacía 15 años y nunca le había pasado nada, era muy deportista, pero lastimosamente se fue. Sus papás nos preguntaron a todos los del equipo qué había pasado, si alguien nos había maldecido o si nos había pasado algo durante el viaje, no quise decirles nada de lo que nos pasó porque creo que esa mujer que vimos nos hizo algo y a él se le llevó porque me había salvado la vida, yo era a quien ella quería, pero no pudo llevarme”, contó con lágrimas en los ojos, al recordar a su mejor amigo de toda la vida.(eP)

EL APUNTE
Las Almas si existen para Alberto

Durante muchos años, Alberto, vivió con el dolor interior de no poder contar nada a nadie. “Es muy penoso lo que nos pasó, ahora cuando pasó por el puente Bicentenario me pongo a recordar a mi amigo con el que viví muchas aventuras y además quiero ver a esa mujer que se llevó una gran parte de mi vida y mis recuerdos, quiero volver a verla y entrar con ella al agua, donde alguna vez me quiso llevar; vení, vení le digo todas las tardes y espero que venga, pero ella nunca viene”, concluyó su relato mientras miraba al cielo y decía en voz alta: “volveremos a encontrarnos, querido amigo”. (eP)