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Soza y Costas protagonizan un ‘duelo’ de palabras






24 mayo, 2018

ERBOL

El exfiscal Marcelo Soza y el gobernador de Santa Cruz Rubén Costas volvieron al duelo verbal por el caso terrorismo, luego que la justicia dictara 12 años de cárcel contra el ex representante del Ministerio Público, supuestamente por activar una red de extorsión sobre  empresarios y políticos opositores, sindicados de financiar el plan terrorismo-separatista en abril de 2009 en la ciudad de Santa Cruz.

El exfiscal fue denunciado por el entonces empresario Zvonko Matkovic, debido a que el exfiscal solicitó montos de dinero a cambio de que su hijo Zvonko Matkovic Ribera no fuera incluido en la lista de los imputados por el caso terrorismo, pero al final terminó detenido durante ocho años en distintas cárceles. Hoy tiene detención domiciliaria en la ciudad de Santa Cruz.

Costas cree que Soza mereció una pena mayor porque fue el “verdugo, un mercenario y bufón” que la logrado fugar a Brasil, aduciendo persecución política de parte del gobierno. La autoridad cruceña sostuvo que “no solamente se dedicó a extorsionar y chantajear, sino a amedrentar a políticos y empresarios. Antes fue del Gobierno y ahora lo maneja la extrema derecha”, declaró.

“Por fin Rubén Costas salió de su cueva, cuando se habla del caso terrorismo le tiemblan las piernas porque existe una vinculación directa en muchos crímenes que se cometieron en la ciudad de Santa Cruz. Él fue artífice de traer gente para la defensa de Santa Cruz e incursionar en el campo delictivo. Costas sabía que se iba a poner un artefacto explosivo a la casa del Cardenal”, respondió el ex fiscal.

Soza manifestó que Costas al verse descubierto por el gobierno, no tuvo otra opción que negociar y llegar a un “pacto de sangre” con la finalidad de “ejecutar y matar a Eduardo Rózsa-Flores, húngaro-boliviano; Árpád Magyarosi, húngaro-rumano; y Michael Martin Dwyer, irlandés,  porque conocían la cercanía  de Rubén Costas y el gobierno.

El exfiscal cree que el Gobernador Costas le debe una explicación al pueblo cruceño y aclarar  por qué un día antes de la ejecución de los extranjeros,  instruyó el traslado del Hotel Santa Cruz al Hotel Las Américas, y la salida del país de sus más allegados, entre ellos su hermano Pablo Humberto Costas, actualmente prófugo de la justicia.

Manifestó que la sentencia de 12 años que recibió fue producto del “pacto de sangre” porque “yo conozco de los asesinatos” que afecta también al mismo Rubén Costas, quien logró eludir una citación de la Fiscalía gracias a la protección política del gobierno, debido a que ninguna de las órdenes de citación fueron ejecutadas por la Policía Boliviana.