DOM
NOV
18
DOM
NOV
18

Dan 30 años de cárcel al asesino del policía héroe de la calle Comercio






22 mayo, 2018

La Razón

El Tribunal Segundo de Sentencia de La Paz declaró culpable a Rodrigo Guachalla por el asesinato del policía héroe Juan Fernando Apaza Aspi, quien falleció en enero de 2017 en la calle Comercio producto de los dos impactos de bala que recibió al frustrar un atraco que intentó el primero.

“Después de escuchar a las partes, el juez del Tribunal 2do. de Sentencia declaró culpable al Sr. Rodrigo Guachalla Layme de los delitos de Asesinato y Robo Agravado, condenando al imputado a una pena de 30 años sin derecho a indulto”, informó el Ministerio de Gobierno en un boletín.

El delincuente, en primera instancia, intentó ocultar su identidad. Había dado el nombre de Javier Nina Surco, sin embargo, un análisis de huellas dactilares contrastadas con el sistema del Servicio General de Identificación (Segip) determinaron lo contrario.

La noche del sábado 14 de enero, recibió dos impactos de bala en la céntrica calle Comercio, a pocos pasos de la plaza Murillo, sede del Palacio de Gobierno, uno en el abdomen y otro en la clavícula izquierda.

Apaza persiguió al delincuente hasta ese lugar tras auxiliar a una librecambista que fue atracada en inmediaciones del Banco Central de Bolivia (BCB).

Ahí, tras un forcejeo, un arma de fuego había sellado su destino. Poco después fue capturado su agresor, quien fue enviado a la cárcel de Chonchocoro, en La Paz.

Los galenos del Hospital Obrero le practicaron cirugías en ocho oportunidades hasta que el lunes 6 a las 14.15 expiró. Había luchado 23 días por supervivir, era el sostén de su familia.

Fue ascendido de manera póstuma al grado de sargento primero por decisión del Comando General que dispuso designar una fuerza policial con su nombre.

SACA PUNTAS

mas
SUMA

La oficina del Defensor del Pueblo, la Armada Boliviana y otras instituciones de Bermejo se sumaron este fin de semana a la campaña nacional contra la trata y tráfico de personas.

RESTA

Es lamentable que el olvido y la dejadez hayan llegado al bosquecillo de Juan XXIII, al ser un espacio pintoresco en otros tiempos que  luce hoy desdibujado en relación a la imagen que tenemos grabada en la retina.