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ALARMA DE INCENDIO OTRA VEZ 





14 mayo, 2018

El fantasma del fuego otra vez apareció ante nosotros, la alarma de este domingo en la mañana porque se veía fuego en la cordillera de Sama, nos ponía inquietos, intranquilos, aún están vivas las imágenes de lo que pasó en agosto pasado, el voraz incendio que se llevó miles de hectáreas pero sobretodo vidas humanas. Que tuvo en vilo a la población que veía impotente como avanzaba comiéndose todo a su paso, sin que nadie lo pudiera detener por más esfuerzo que se hiciere. El país mostró su solidaridad así como nuestros vecinos, el pueblo venció a la desgracia. Dijimos que debíamos aprender de esta experiencia tan dura… ¿ realmente lo hicimos?.

Por una acción inmediata, lo del domingo solo fue un susto y se controló sin mayores problemas, la respuesta rápida evitó la propagación del fuego. De hecho que ya nos encontramos en época seca y es muy fácil que las llamas cundan si hay alguien que las encienda, sea por la razón que sea. No vemos tareas de educación hacia la población urbana y tampoco rural sobre la responsabilidad que tienen, sobre cómo debe comportarse en caso de paseos, campamentos o quema de cultivos, los mentados chaqueos son un riesgo latente. Tampoco supimos que se hayan instalado puestos de control y monitoreo que permitan una respuesta oportuna ante situaciones límite como las descritas, menos aún hemos conocido que se estén realizando trabajos para contar con lugares de acopio de agua para combatir el fuego en lugares donde se hace más difícil por su inaccesibilidad. Ya no podemos permitir que los civiles suban las montañas con ramas de árboles o botellas de 2 litros con agua para combatir a un gigante, exponiendo sus propias vidas, sin la formación para enfrentar al fuego y su comportamiento ante una serie de elementos y factores.

No podemos darnos el lujo de dejar de lado las promesas, los compromisos asumidos el año pasado ni bien superamos la crisis de agosto, es tiempo de actuar y que estas alertas, solo sean eso, luces rojas que nos sacuden para ponernos manos a la obra.