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NEFASTA DICTADURA 





30 abril, 2018

Las nuevas generaciones no valoran lo que es vivir en democracia, gozar de las libertades que tenemos, salir a las calles a protestar y reclamar. Estar en los medios de comunicación hablando libremente de nuestra realidad. Hoy en día tenemos que soportar excesos como los que se ven en la universidad pública tarijeña y a pesar de todo, es la democracia la que nos permite también esos extremos. El problema son aquellos que abusan de estas libertades y las manosean.

Ha muerto el último presidente dictador de la historia de Bolivia, Luis García Meza, sanguinario militar que sometió al pueblo, que manchó de sangre nuestra Constitución, que sembró el terror en un régimen para el olvido pero que por su crueldad, hasta hoy sigue en la retina de quienes sufrieron el hostigamiento y la persecución. Lo único que se rescata de su gobierno, es haber aprendido lo que no debe suceder jamás en nuestro país, por eso es importante que nuestros niños y jóvenes conozcan la historia, que sepan lo que sucedió en Bolivia, que reconozcan a sus mártires, que valoren lo que hoy tienen en sus manos y tratan con tanta frivolidad, porque lo asumen como normal y hasta obligatorio en sus vidas. Se les debe decir que no siempre fue así, que no se podía hablar de todo donde sea, que cuestionar a un gobierno así era considerado subversivo, que podía costar la vida misma.

Bolivia sufrió mucho no sólo por el régimen de García Meza, sino por otros de igual calibre, cada uno con su propio estilo de dureza, rigidez, abuso y autoritarismo. Por eso es loable lo hecho por jóvenes que no querían un presente y peor un futuro así para ellos y los que venían después, esos que se reunían a escondidas, aquellos que buscaban la forma de devolverle al pueblo las libertades arrebatadas, poniendo en primera línea sus nombres…están los de la calle Harrington, Marcelo Quiroga Santa Cruz, Luis Espinal y muchos más, anónimos, que salieron de sus hogares un día y nunca más regresaron.

Por eso y, aunque parezca una barbaridad, en las redes sociales el aviso sobre la muerte del dictador, se recibió casi como una buena noticia… jamás podemos alegrarnos por eso, por la familia, pero es tan nefasto el paso de este militar por los pasillos de nuestra historia, que genera una serie de sentimientos encontrados. El reto para los bolivianos es aprender a administrar y respetar nuestra democracia, valorarla en el sentido más amplio y luchar para fortalecerla. Tarea para quienes somos pueblo pero más que nada para los que conducen la nave del Estado en sus diferentes niveles y están donde están gracias justamente a ella.