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Atracador  arrepentido dice tener un “ángel” guardián






23 abril, 2018

Esta es una de las cientos de historias que hay en el penal de Morros Blancos y que hacen cambiar la vida de los privados de libertad

SAÚL CARDOZO / BOLINFO/ TARIJA
(elPeriódico- abril 23/ 2018) Juan Carlos (nombre ficticio al pedir reserva del real) es uno de los internos del penal de Morros Blancos, que se encuentra a la espera de un juicio; sin embargo, lo que le sucedió para estar ahí es inimaginable, pues fue imputado por intento de asesinato y robo agravado, pero al momento de escapar con la moto que había robado, los policías que le perseguían, vio algo extraño atrás suyo, y por ello, no usaron sus armas de fuego para detenerlo.
Según los antecedentes, el hecho ocurrió en marzo del año 2012, en la zona del Mercado Campesino, cuando la Policía recibió la llamada de una persona desconocida, quien vio que estaban robando una tienda de motocicletas con un arma de fuego.
En el lugar hubo disparos. Tras fugar del sitio donde había robado, los policías iniciaron una pesquisa por la zona, dando con él.
Juan Carlos, desde la cárcel, cuenta que al ingresar a esa tienda a robar, no se encontraba plenamente consciente de sus actos, pues antes había consumido drogas.
Recordó que al escapar con la motocicleta, vio que los policías le estaban persiguiendo y decidió seguir con su fuga.
Cuando los oficiales instalaron un retén en medio de una avenida para obligarlo a detenerse, él no paró, se subió por la jardinera central y así logró evadir el obstáculo para continuar huyendo.
“En ese momento, sentí un escalofrío y un peso en la parte de atrás de la moto, como si llevara un pasajero, pero no me detuve ni a ver qué había detrás, y continué escapando, la Policía no pudo alcanzarme”, contó.
Relató que cuando llegó a su casa sano y salvo, no lo podía creer, porque ni siquiera le dispararon; pero, al día siguiente, la Policía hizo un allanamiento en su domicilio, donde encontraron la moto y el arma de fuego. Posteriormente, fue capturado.
Cuando lo llevaban aprehendido, uno de los policías vio el retrato de alguien en una pared y le dijo: “Por esa persona no te disparamos, ella iba con vos cuando te escapabas en la moto”, lo que le desconcertó, porque era la foto de su abuelo, quien ya había fallecido.
“Los policías, como sea, me querían sacar información de mi abuelo; pero, les decía que él ya había muerto hace dos años de una enfermedad que le tuvo mal por muchos años, pero no me creían hasta que llegaron mis familiares a la Felcc (Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen), y les dijeron lo mismo”, relató.
Los policías no podían creer lo que había sucedido, porque ellos vieron algo. “Esa vez sentí a alguien atrás, pero no vi a nadie”, contó.

Reflexión
Contó también que él se había criado con sus abuelos, sus padres se fueron a la Argentina y le dejaron muy pequeño en Tarija.
Sus abuelos eran todo para él. Cuando sus papás volvieron e intentaron llevarlo, no quiso ir y se quedó con sus abuelos.
“Sé que me querían mucho y yo también a ellos, creo que continúan cuidándome, ahora estoy aún a la espera de una condena, pero este tiempo que estoy en la cárcel, me sirvió para recapacitar que ellos no querían que me maten”.
Es consciente que por ellos sigue viviendo.
“Cuando cumpla mi sanción, voy a salir y seré un hombre de bien, como ellos hubiesen querido”, confesó.
Este hombre quiere hacer reflexionar a los internos del penal de Morros Blancos, a quienes todos los días les cuenta lo que le pasó.
“Sé que cambié, lo que hice no es para tener una condena para toda la vida en la cárcel, y por ello, sé que voy a salir, pero esta vez, en el lado bueno”. (eP).

EL APUNTE
El 65% de los reclusos no tienen sentencias

El director departamental de Régimen Penitenciario de Tarija, Ariel Miranda Suárez, informó que el 65% de los reclusos del penal de Morros Blancos, no cuenta con sentencia ejecutoriada.
“La población de detenidos es de 610 personas en el penal entre hombres y mujeres”, informó.
Recordó que desde el año 2015, realizaron dos procesos de descongestionamiento con el anterior fiscal departamental, Gilbert Muñoz Ortiz y ahora con Carlos Oblitas Álvarez.
“Los descongestionamientos son para agilizar los procesos de cambio del estatuto jurídico de los internos de preventivo a sentenciando”.
Explicó que la Dirección de Régimen Penitenciario solo puede trabajar con sentenciados, porque con los preventivos, no puede trabajar por la presunción de inocencia”.