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UN TEMA MUY DELICADO Y SENSIBLE





17 abril, 2018

Es momento de dejar de rasgarnos las vestiduras por algo que pasa todos los días, es tiempo de dejar la hipocresía reconociendo que sabemos que esto sucede en nuestras narices con serias consecuencias. Es momento de asumir un rol de orientación y educación en nuestros niños y jóvenes y nosotros los adultos debemos tener el valor para discutir seriamente sobre lo que es mejor para todos, sobre como evitamos que se sigan multiplicando los abortos, las atenciones clandestinas, las muertes de mujeres y ese “poder” otorgado por alguien para decidir quien vive y quien muere.

Caminamos en medio de una cadena de tabúes que por lo estrecha de nuestra sociedad siguen siendo tales a pesar del paso del tiempo, uno de ellos se refiere al aborto, tema muy complejo y con diferentes matices y puntos de vista como para abordarlo en un editorial. Sin duda alguna que en la mayoría de nosotros suena pesado el hablar sobre la legalización de esta práctica, sobretodo por nuestras creencias religiosas, muy difíciles de dejar de lado. Pero también es muy evidente que más allá que la religión y la ley lo prohiban, su práctica es más común de lo que muchos imaginan, desde siempre ha sido así y han habido quienes se han “especializado” en la atención de abortos de manera clandestina con resultados de toda índole, llegando incluso a la pérdida de vidas humanas por la mala praxis y por la condiciones de los ambientes donde comúnmente se realizan estos procedimientos que, por ser ilegales, no son practicados en clínicas u hospitales. Existen versiones que refutan estas informaciones ya que sí habrían centros médicos que se encargan de estas intervenciones de la manera más callada y disimulada.

El debate sobre el aborto gira en torno al derecho de una mujer sobre su humanidad, sobre su cuerpo y la libertad de decidir qué hacer con el y sobre quién tiene el poder de cegar una vida, de quitarla, de ponerle fin cuando está en plena formación, la del recién fecundado, la del embrión, la del feto. En este punto también hay una serie de posiciones que intentan definir desde cuando se puede considerar un ser humano al producto de una relación sexual entre un hombre y una mujer, pero para no perdernos en esa polémica basta decir que en torno a esos criterios da vueltas un tema sensible como este. De hecho que la religión influye mucho ya que sustenta el derecho a la vida. En nuestro país va tomando cuerpo la legalización del aborto, a pesar de que nuestras leyes si lo permiten pero en condiciones muy puntuales, manejando cifras alarmantes y crecientes de casos que se atienden diariamente a voz baja y las muertes que se dan en pacientes que no reciben la atención médica oportuna ni adecuada cuando se presenta una complicación.

Lo dijimos al inicio, no queremos entrar en este debate interminable pero consideramos que es tiempo de hablar de frente, sin tapujos ni tampoco apasionamientos machistas, feministas ni religiosos.