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La idea de la grandeza en Bolivia





6 abril, 2018

Por Jorge Lema Morales

La idea de la grandeza política social, no solo abarca el contexto nacional, sino que es común en los países latinoamericanos, la difunden permanentemente quienes por su educación, cultura, miedo de ser y hasta de vivir, sin duda son los menos aptos para comunicarlo: Los profesionales de la política, los diputados de tierra adentro que escasamente tienen alguna formación, se vanaglorian de ser miembros del congreso nacional o a lo mejor sabiendo leer y escribir mínimamente por lo que son sujetos y objeto de los poquísimos ilustrados que ejercen su absoluto dominio sobre aquellos que de paso son serviles y obedientes de la sigla política partidaria que representa.
El parlamento Boliviano, diputados y senadores, está compuesto de dos grupos; el que siempre ataca al gobierno y el que incondicionalmente lo apoya.
Estos grupos toman diversos nombres, pero su espíritu es el mismo en todos las épocas. Unas veces se llamaran conservadores, otras liberales, después republicanos de gobierno o republicanos genuinos, luego nacionalistas, como hasta ahora, lo que nos extraño lo que mas extraña es que figuran bajo estas mismas denominaciones los mismos hombres de estos grupos, el mayor depende del poder ejecutivo y es creado por él, ya que en Bolivia como es sabido no existe el control de poderes.
El ejecutivo absorbe a los demás y está circunscrito al Presidente de la República, hasta el punto en que la masa y aún las clases de alguna ilustración confunden la persona del gobernante con la idea misma del gobierno; el gobernante en nuestro país influye en los diversos grupos políticos, y se empeña en fijar las listas electorales, en las que raramente aparecen ciudadanos hábiles o de marcado probidad, habilidad y talento, sino por el contrario son personajes que, en interés de ser gratos al mandante, se prestan con todo para sostener tal o cual candidato presidencial.
Es o no verdad que a los representantes gobiernistas que cumplirán con lealtad su promesa de absoluta sumisión, si ni se los vuelve a elegir, se los premia con un empleo apropiado a una categoría social, o ambiciones y servicios prestados; pero nunca se los infiere desaire alguno, a no ser que se hayan manifestado insumisos
Los legisladores tan a lo serio toman su papel, que por autogestión creense llegados a la cima de la aspirabilidad humana.
Se los figura que por el simple hecho de entrar al Congreso Nacional cambia su conformación mental y a todos, aún, los más modestos, se suponen de especiales facultades críticas.

Muchos no leen nunca, no meditan ni piensan, tienen escasa idea acerca de lo que es la civilización contemporánea. Lo peor de todo y lo que provoca espanto y daño es su falta de probidad y honradez, ni que decir de los oradores que no solo se limitan a hacer su barata elocuencia si no que también para imponerse con sus gritos y dominar amenazantes, recurren al engaño y la mentira, porque en eso si tienen sobrada habilidad para adular a las masas, atribuyéndose cualidades ausentes.

Tarija, 02 de Abril de 2018