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Tarija antes y después de la Guerra del Pacífico





23 marzo, 2018

Jaime Morales Peña

Chile comienza los preparativos de la invasión, una partida de armas chilenas. En Tarija, Andrés Justiniano, recibió una carta confidencial por la cual se hacía saber que a Potosí había llegado una partida de armas chilenas y que otra venia para Tarija. Inmediatamente Andrés Justiniano fue a la casa del Coronel Lino Morales juntamente con Antonio Morales. A los pocos momentos estaban reunidos donde además de los indicados don Mateo Araoz, J. José Campero, Luis Prieto, José M. Jofré, José Gabriel Aparicio, Absalón Castellanos, Vicente Aparicio, Francisco Ichazo, Manuel López, José D. Chacón, Rolando Valverde, Rafael Arce, Manuel Catoira, Elías Vacaflor, Tomas O´Connor, José Palazuelos, Belisario Arce, B. Vásquez, Delio Echazú, Elías Caso, M. Gutiérrez, David Gálvez, Sebastián Ruilova, quienes antes de la gravedad de la situación acordaron lo siguiente:
“En la ciudad de Tarija, a los 20 días del mes de Mayo de 1878. Reunidos los suscritos y ante las noticias proporcionadas por don Absalón Castellanos y Andrés Justiniano, de la llegada de una partida de armas de origen chileno, no se sabe con qué fines, se resuelve:

1. Encomendar al Coronel Lino Morales, al Dr. Delio Echazú, a los Señores Tomas O’Connor Darlach y Antonio Morales de los Reyes, para que organicen una partida de patriota para interceptar las armas chilenas.
2. Teniéndose presente que las armas vienen escondidas con remesa de correo, dar parte a las autoridades en La Paz, para que no se extrañen de la medida de precaución.
3. Teniendo presente que día a día se ven los avances de los chilenos en nuestro Litoral, resulta muy sugestivo que ellos estén tratando de fomentar grupos políticos con armas dentro del suelo boliviano.
Por consiguiente, como medida de alta prudencia, en resguardo de los sagrados intereses de la Patria, debe decomisarse toda arma y correspondencia chilena y chilenizante que venga de Tarija, con toda su propaganda.Efectivamente, la propaganda impresa en Chile y las armas que venían con destino a crear una base de operaciones en Tarija, fueron decomisadas y entregadas a la Prefectura.Entre ese día y el anterior y posterior, hubo fuertes choques entre la masa de intelectuales que dirigían al pueblo en defensa de la gente despojada contra el grupo melgarejista.
Se aproxima la Guerra del Pacifico.
1878, fue un año de crisis honda. Al mismo tiempo de heroico comportamiento de los tarijeños y potosinos precautelando cualquier avance chileno. El Coronel Lino Morales, al frente de un grupo de patriotas, muy reducido, construyo caminos entre Potosí, hacia el Litoral y penetro al territorio chileno para hacer saber al gobierno los verdaderos preparativos chilenos. Fue acompañado por el Sr. Rosendo Antelo y Vaca. En ese mismo año se organizó el Escuadrón Méndez en San Lorenzo y don Antonio Morales, debido al gran parecido que tenía con don Lino, le suplio al Coronel en la sede del gobierno en todos los actos oficiales, simulando que era don Lino. Esto fue planeado antes por el Presidente Adolfo Ballivian, mandado ejecutar por el General Carlos de Villegas y con conocimiento del General Jofré.

Llega la Guerra del Pacifico.
El día 27 de febrero de 1879, se conoció la noticia de la guerra en Tarija, hasta el mediodía se reunieron en gran concentración los pobladores. En la Plaza Principal hablaron el Prefecto Dr. Bernardo Trigo, el Dr. Anselmo Serrano y el Dr. Manuel Mogro.
El Coronel Morales, fue encargado de organizar las tropas de San Lorenzo, Provincia de Cinti y parte de la región lindante con Potosí. Un día vino desde Cinti, tomo juramento frente a la casa del naranjo al Escuadrón Méndez dejando que lo terminara de adiestrar el Coronel Colodro. Los jóvenes en Tarija, se presentaron para ir a la guerra aun sin tener la edad. El Coronel Miguel Estenssoro, recibió una carta del Coronel Morales, desde Camargo, en la que le rogaba que mientras llegara otra orden debía organizar el Batallón Tarija. El día 6 de mayo de 1879 el Coronel Estenssoro, pronuncio una arenga a la tropa que estaba reunida en el canchón detrás de la casa del Coronel Lino Morales. El Coronel Estenssoro, tuvo que despachar del cuartel 200 jóvenes que no habían llegado a los 16 años y que se presentaron pidiendo ir a la guerra. Un grupo de jóvenes entre los que estaban los Echazú, los Ávila, los sobrinos del Coronel Estenssoro, los Araoz, los Hebia y Vaca, Castellanos, Aguirre, Pérez, Zambrana, Valverde, Arce, Gutiérrez, Gareca, López protestaron por no recibírseles para ir a defender a la Patria y reclamaron también, porque no se notificada por lo menos a los “melgarejistas” , que por lo menos contribuyen con algo para la guerra en vista que todos ellos se habían ido a sus fincas, para no concurrir a la guerra ni formar parte del Regimiento Tarija.
EL Coronel Miguel Estenssoro dijo entonces: “a la gente que desea ocultarse y no cumplir con los deberes patrios, no vale la pena llevarla, que se queden ocultos”
Marcha del Regimiento Tarija.
En el mes de mayo el dia 8, salieron las tropas de Tarija para el campo del honor. En la loma de San Juan, el Coronel Miguel Estenssoro, pronuncio una arenga casi todo el pueblo estuvo para despedir a los soldados, se habían construido 8 carretones grandes, cada carretón tirado por seis mulas, en los cuales llevaban víveres regalados por el pueblo al Batallón de Tarija, de San Lorenzo, salieron 12 carretones grandes, igualmente arrastrados, llevando municiones y víveres, ropas, medicinas que regalo el Coronel Lino Morales.
Don Antonio Morales, recibió órdenes del Coronel Miguel Estenssoro para viajar al Chaco, Yacuiba y desde allí organizar un sistema de informaciones que debía estar centralizado en Mendoza, para saber que hacían los chilenos. Las primeras informaciones en el mes de agosto y septiembre fueron enviadas directamente a Oruro y otras al Perú. Tomó una parte muy importante en este servicio don Mateo Araoz, Napoleón Raña, J. José Campero y Elías Caso. Por estas informaciones se supo que Chile, fuera de atacar el norte y apoderarse del Litoral pensaba ocupar Potosí, entrando por la región de Huata-Condo.
A fines de septiembre don Antonio Morales llegó a Cotagaita, trayendo 350 rifles, un cañón, municiones, palas, picos, barrenos, mulas, carmañolas y otros depósitos para la Quinta División que fueron para reforzar los regimientos Ayacucho, Tarija y Escuadrón Méndez, que eran los mejor dotados de toda la División que mandaba el General Narciso Campero. Como la munición sobro abundante en Cotagaita, los soldados del Escuadrón Méndez, que estuvieron rezagados juntamente con 80 indios, condujeron una recua de 150 mulas y carretones llevando las demás municiones y víveres por el camino que seguía la Quinta División, hasta dar con el Regimiento Ayacucho y Escuadrón Méndez.
Surgen graves problemas en la Quinta División
El General Narciso Campero, desde el comienzo estuvo en desacuerdo con el Presidente Hilarión Daza y realizaba una “labor de desafecto al gobierno” conforme decía el Coronel Miguel Estenssoro. El día 24 de octubre de 1879. se hicieron recuerdos favorables al General Quevedo, lugarteniente del tirano Melgarejo y hombre al servicio de Chile. Este motivo, indignación en la tropa. En la noche el Coronel Miguel Estenssoro, Lino Morales, Exequiel Apodaca, Mariano Colodro, Juan Bautista Ayoroa, pidieron Consejo de Guerra, en el cual se protestó por “la acción política que se venía sintiendo en la División y por la pérdida de tiempo en misiones que eran públicas ya, por revolucionarias”.
El General Narciso Campero, dijo que seguramente se trató de asunto de borrachos o alegres y respecto del segundo punto que tomaría medidas para que no se repitan los hechos.
Con la diaria challa era que se tramaba una revolución contra el Gobierno de Daza, la tropa estuvo insubordinada y en otro sector desalentado haciendo cávalas quien sería el próximo Presidente. Una noche, se supone que un grupo de Jefe fue convocado secretamente por el General Campero. Al otro día, se aseguraba que la revolución contra Daza estaba muy cerca.
Mientras tanto el tiempo pasó. Las tropas de la Quinta División, se acercaron a Guatacondo desde donde se podía ir a Calama o Pisagua. Se había tomado contacto con residentes bolivianos que vivían en Calama. Pero el 10 de Noviembre de 1879 se puso que cerca de la Quinta División, estaba don Aniceto Arce y que venía a entrevistarse con el General Campero. La entrevista se produjo en circunstancias que llegó una orden del Presidente Daza y del General Juan Buendía, ordenándole al General Campero, marche de inmediato a Pisagua.
Al día siguiente de la entrevista con Aniceto Arce, el General Campero, reunió a los jefes y les dijo que era imposible ir a Pisagua y que quedarían en ese lugar 15 días, para ver que se hace. A esto, los Coroneles Miguel Estenssoro y Lino Morales manifestaron su disconformidad. En la noche, cuando el Coronel Estenssoro, estuvo a punto de dormir, un grupo de Jefes le notificaron que “quedaba arrestado por orden del General Campero”. La noticia se esparció de inmediato por todo el campamento. El Coronel Lino Morales, reunió a las tropas de Potosí y Tarija y fue con ellas a pedir la libertad del Coronel Miguel Estenssoro y del Coronel Apodaca. El General Campero, recibió con toda atención la representación del Coronel Morales y Villarpando y dijo que “él no había dado esa orden, sino que dijo que debía cuidarse de la salud del Coronel Estenssoro a quien consideraba que estaba delicado de salud”.
En el campamento corrió la noticia que había llegado una orden destituyendo al General Narciso Campero y dividiendo la Quinta División, en dos fracciones. Una al mando de Coronel Estenssoro y la otra al mando del Coronel Morales, pero que el General Campero, no dio paso ni lectura a lo comunicado.
La Quinta División, se divide.
El día 23 de Octubre de 1879, el General Campero anunció que había resulto cambiar del Jefe de Estado Mayor de la Quinta División, designando a Coronel Benavente en lugar del Coronel Ezequiel Apodaca quien debía marchar juntamente con el Coronel Lino Morales, hacia el desierto de Atacama, para encontrar una tropa chilena que andaba la región y parecía se dirigía a Potosí. Para esto fueron destinados al Regimiento Ayacucho, parte del Batallón Tarija y la mayoría del Escuadrón Méndez, muchos jefes los batallones y cerca de 600 indios que se habían juntado voluntariamente o por recluta. De manera que se desprendían más de 1000 hombres de la Quinta División en total, todos bien armados al mando del Coronel Lino Morales, que debía marchar “con circunstancias reservadas” tal cual dijera al General Campero hacia los cerros de Canchas Blancas, donde estaba el enemigo. El General Campero, se despidió y siguió hacia el norte, rumbo a Oruro, previniendo que luego de cumplir la misión de los que se desprendían, debían darle alcancé, donde sea”.
¡Victoria! La Batalla de Canchas Blancas
Desde el día 8 de noviembre, las patrullas destacadas por el Coronel Lino Morales y las noticias que vinieron vía Argentina, pudieron localizar un ejército chileno que se venía directamente por el camino que conduce a Huatacondo y se sabía que la intención del enemigo era tomar Potosí. Las tropas bolivianas se ubicaron en una especia de valle quebradizo con una pequeña quebrada con agua por el miedo que iba a morir en el desierto. Las ropas chilenas estaban a dos días de camino de ese lugar en la parte deshabitada y desierta, sin agua y viniendo rumbo al lugar de forzoso paso donde estaban los bolivianos. Un día antes fueron avistadas sus patrullas, durante la noche y se calculó que eran unos 1500 chilenos armados y pertrechos. Las tropas bolivianas tomaron posesiones “mimetizadas” conforme dice el Coronel Apodaca, para “dar una sorpresa a los chilenos cuando estén a punto de llegar al lugar donde ya se encuentra el agua”.
Las patrullas chilenas, ubicaron el agua el día 12 Noviembre de 1879, después del medio dia, dos patrullas volvieron a sus bases y dos grupos de 8 personas siguieron adelante, por medio de los bolivianos emboscados, treparon las primeras alturas y una patrullas volvió a su base para dar parte del camino expedito, ignorando que estaban dentro una especie de semi-circulo de tropas bolivianas bien descansadas y parapetadas.
Al atardecer del mismo día 12 de noviembre, volvieron otras patrullas a caballo y comenzaron a trepar la colina, al rato apareció el grueso de la tropa chilena en medio de una polvoreada distancia de unos 1000 metros del lugar donde había agua. Cuando era más o menos las 8 de la noche, las tropas bolivianas se acercaron más desde sus bases hacia el enemigo guiadas por los soldados indios que no hacía mucho habían sido entrenados.
Los chilenos llegaron a la “cocha de agua” en tal desorden que rodeaban por el suelo disputándose para beber primero. Solo con los disparos de sus jefes se pusieron en orden, pero los disparos y fogonazos ayudaron al ejército boliviano a ubicarlos. Cuando en medio del desorden de ellos, los bolivianos los tuvieron a tiro mediante una señal, comenzaron a disparar haciendo al comienzo una fuerte carnicería. Muy pronto de la sorpresa, los chilenos se organizaron, mientras tanto el Coronel Lino Morales en la parte baja ayudado por los indios, el Teniente Carlos Romero capturaron 40 mulas, pertrechos y vivires. A las dos horas de combate los chilenos retrocedían dejando en el campo de batalla 300 muertos y 80 heridos graves que a poco murieron pese a las atenciones médicas. En las tropas bolivianas hubo 50 muertos y 130 heridos. Los restantes heridos chilenos. Llegaron a ser evacuados por su comando.
Como era peligroso internarse en el desierto, el ejército boliviano conservo sus bases no lejanas a Canchas Blancas y esta batalla fue denominada “Batalla de la Sorpresa” tanto porque nunca se pensaba realmente encontrar a los chilenos tan pronto cuanto que la división de la Quinta División fue una sorpresa cuanto que los chilenos se encontraron con ella y así se salvó de que Potosí, fuera ocupada por tropas enemigas.
Las patrullas bolivianas que al día siguiente exploraron por dos días de camino el desierto encontraron muchísimos cadáveres e su camino. Fueron contando hasta 200 de ellos, heridos que no pudieron aguantar más y murieron al ser llevados juntamente con el grueso, otros muerto de sed, unos 280, habiéndose sacado en conclusión que el ejército enemigo fue totalmente destrozado y sus restos se retiraron cerca de Calama, ya que cinco días después se encontró un grupo de muerto de sed e insolación que llegaban a un numero de 220, extraviados totalmente del camino de retirada.
De esta victoria se envió de inmediato parte, y no hubo ninguna felicitación ni respuesta y el mensajero y otros que fueron llevando las noticias al Comandante de la Quinta División, solo recibieron por respuesta una felicitación verbal y que deben permanecer en el mismo lugar
La historia chilena, nunca hizo mención de esta derrota, ni la interesada historia boliviana, escrita para tapar lo más glorioso de Bolivia, nunca menciono esta hazaña de un grupo de jefes y soldados de Potosí, Cinti y Tarija y no fueron mencionados y fueron excluidos de la Historia Nacional de la Guerra del Pacifico, por así haberlo emitido Narciso Campero, que desconfiaba de esta tropa, a la cual la envió al desierto para que corra cualquier albur porque esta tropa y sus jefes no le admitieron sus intenciones revolucionarias en un momento en que había que combatir al chileno antes que derrotar a Daza, por mayores enemistades que haya. El historiador José María Camacho, así como Manuel Alba, secretario de Campero también han omitido tales hechos por dos razones, Alba por no contrariar a Campero y Camacho por no presentar la realidad de lo que hizo su pariente el Coronel Camacho en sus vinculaciones revolucionarias con Aniceto Arce y Narciso Campero.

La derrota y la vuelta al hogar.
Cuando las tropas de Potosí, Cinti y Tarija regresaron a sus lares, se encontraron que los que habían rehuido cumplir su deber enrolándose para marchar al frente, ya con la subida del General Narciso Campero al poder, eran los dueños de la situación. Antiguos melgarejistas aparecieron con todo su esplendor y toda la larga lucha en contra las ofensas que hicieron el sexenio en el poder, quedaron en la nada. Los que volvieron de la guerra, no encontraron trabajo y sus familias estaban en la miseria. Sobre ellos además vino la persecución política de los melgarejitos ahora arriba que se inventaban cualquier cosa por temor a perder sus prebendas, el Coronel Lino Morales permaneció confinado en San Lorenzo por dos años hasta que una auditoria militar lo declaro libre de todo cargo.
En Tarija, de la lista indicada que fue a la guerra, casi ninguno tiene una tumba en el cementerio. Sus huesos nada saben dónde han sido arrojados, al morir pobres y perseguidos. Es suficiente ir al cementerio y preguntar ¿Dónde están los que estuvieron en el Pacífico? Y nadie podrá darle resultado… sus tumbas han desaparecido y otros han ido a pasar sus últimos días a la Argentina.
Solo quedan de testigos el Parte de Guerra del Coronel Lino Morales al General Narciso Campero y la Memoria del Coronel Ezequiel Apodaca 1879 -1880.
Extraído del documento escrito por el Dr. Carlos Morales Avila “LA ACCION DE CHILE EN EL NORTE ARGENTINO Y SUD DE BOLIVIA”

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La oficina del Defensor del Pueblo, la Armada Boliviana y otras instituciones de Bermejo se sumaron este fin de semana a la campaña nacional contra la trata y tráfico de personas.

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Es lamentable que el olvido y la dejadez hayan llegado al bosquecillo de Juan XXIII, al ser un espacio pintoresco en otros tiempos que  luce hoy desdibujado en relación a la imagen que tenemos grabada en la retina.