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Vivir sin dictadura





22 marzo, 2018

Por Jorge Lema Morales

Cuando el destino, quiere dar el último golpe de la grandeza de un pueblo y poner el sello definitivo de su humillación, desarrolla en el corazón de ese pueblo, el amor desenfrenado de la paz; entonces, la caída de ese pueblo, es definitiva, porque renunciando ir a la lucha, renunciar a la vida; obligado a optar, entre renacer por la lucha o desaparecer por la paz, opta por lo último, y se declara incapaz de enfrentarse y vencer, que es la manera más vil de ser vencido.
En estos tiempos se acusa de durísima oposición a los Bolivianos que no estamos de acuerdo con las políticas del gobierno que oprime y amenaza y, para colmo se acusa como los liberalistas sin siquiera saber por definición que es el liberalismo. Por ello se humilla permanentemente a los que asumen a ultranza un enfermizo nacionalista del todo clasista expresado en los movimientos sociales a los que el presidente se debe condicionalmente.
En épocas de tiranías como la que vivimos, la calumnia es un privilegio del gobierno, y la delación se convierte en un magisterio oficial, todos se cuidan de ejercerlas, y nadie enrojece del pudor de haberlas extremado. Los ciudadanos de hoy que somos los que obedecemos por el poder permanente que nos amenaza y pone en riesgo nuestra libertad plena se hace necesario manifestar con toda firmeza, que los tiranos no han nacido para gobernar para siempre. Los Bolivianos en su mayoría que respetamos la democracia, la constitución y las leyes, no debemos, ni podemos adoptar posiciones de esclavitud, para que se siga haciendo lo que se le ocurra al gobernante de turno. En todo pueblo la rebelión debe ser un derecho irrenunciable que es la mas alta virtud de la que puede enorgullecerse los nombres y los pueblos que lo ejercen.
La democracia no puede permanecer asustadiza y estática por vivir bajo temores ciertos y a sabiendas que el gobierno explota masivamente a sus masas débiles que actúan mecánicamente en el más puro servilismo.
Que, la ambición desenfrenada por mantenerse en el poder, no abra las puertas de par en par, para que el descontrol ciudadano, se exprese en continuas fratricidas que lleva al país a un estado de retroceso extremadamente peligros y sin retorno