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​La mujer que “convivió” con la muerte desde terapia intensiva






5 marzo, 2018

Las enfermeras  atienden hasta diez personas por día que ingresan a la sala de terapia intensiva
 SAÚL CARDOZO/ BOLINFO/ TARIJA

(elPeriódico- marzo 05/ 2018) La muerte era una constante y las enfermeras viven experiencias de sufrimiento y a veces,  de satisfacción de las personas bajo sus cuidados, indicó Martha M., una enfermera jubilada que aún continúa visitando a sus compañeras de trabajo en el hospital San Juan de Dios. 

La mujer cuenta orgullosa que  el trabajo que realizaba era de “salvar vidas”.
Compromiso

Las paredes de los hospitales encierran miles de anécdotas, donde se demuestra que la realidad supera la ficción en bastantes ocasiones de las que uno se imagina. 

“Convivir con la muerte en terapia intensiva, una tarea desgastante,  porque es lo que más se ve y las enfermeras viven experiencias de sufrimiento de las personas bajo sus cuidados, como de los familiares que acompañan el proceso de muerte,  como de los médicos que cuidan a los pacientes”, añadió

Martha, indicó que en más de 30 años de haber trabajado como enfermera en el hospital, pudo ver que el sufrimiento del final de la vida no es curable, ni se puede medicar.

“No sufren los cuerpos, sufren las personas, cada cual con una forma diferente, en el contacto con la muerte y el morir constituyen una rutina, experimentando una sensación de vacío, fracaso o angustia, pero es el trabajo que se debe realizar”.

Recordó que un día llegó al hospital luego de haber pasado un fin de semana alegre con sus dos hijas; sin embargo, cuando retornó a su trabajo se encontró con la realidad.

“No sé si estoy cierta o errada, pero, no me gusta ver a nadie sufrir cuando no hay más solución o cuando está con aquellas heridas. Yo le pido a Dios que muera luego”, mencionó.

Aunque también hay días que es mejor no haberse levantado de la cama. Indicó que las enfermeras viven situaciones dramáticas,  porque hay veces que tanto atender a los enfermos, hablar con los familiares se llegan a conocer y sienten lo mismo que si se hubiesen conocido de siempre.

“Con esos pacientes terminales, uno se acaba apegando e intenta darles medidas de confort en este momento de separación” añadió otra enfermera.

Indicó que uno se acaba apegando por el tiempo de permanencia de los pacientes, se genera un vínculo con el paciente y la familia.

“Particularmente, hasta hoy me coloco en el lugar de la familia, es inevitable ese vínculo con los pacientes y familiares, pero cuando muere, uno se queda bastante afectado”, reveló.

Otra de las profesionales que trabaja en la Unidad de Terapia Intensiva del San Juan de Dios, refirió que las enfermeras viven situaciones dramáticas muy a menudo.

“Por eso, lo mejor es no implicarse demasiado con las historias personales de los enfermos”, claro que no siempre es posible, completó.

Mientras tanto Martha, explicó que en el hospital, pasa de todo y a todas horas, porque los motivos por los que la gente llega a esa unidad son muy relativos. 

A veces ingresan por accidentes de tránsito que es común, también llegan personas que han peleado o han sufrido un robo.

“Lo que hacemos es  ayudar en todo lo que nos pide el médico de turno, llegan pacientes muy delicados, se les hace los exámenes necesarios, se les llega a operar y luego comienza nuestro trabajo que es de asistir al paciente e ir viendo su recuperación constante”, mencionó.

Indicó que la satisfacción más grande que una enfermera tiene, es cuando un paciente que ingresa gravemente,  sale de terapia y es trasladado a otra sala para continuar con su recuperación.

“Me tocó una vez atender a un joven que sufrió un accidente en su motocicleta, llegaron sus familiares, el joven estaba casi muerto,  pero la rápida atención que se le dio,  ayudó a que salvara la vida”.

Relató que el joven  estuvo en esta unidad por 40 días y  luego salió.  

Cuando al tiempo sus padres junto con él llegaron hasta donde estaban  y les dieron un regalo por haber estado con ellos y apoyando a su hijo, dijo  al respirar profundamente, recordando algo bonito que vivió.

Para finalizar la entrevista, la enfermera, recordó que hay pacientes que intuyen el momento exacto en el que van a morir, otros que parecen decidir por sí mismos el día y la hora, adelantando o retrasando su muerte, sueños premonitorios de familiares o presentimientos de terceras personas que, sin ni siquiera saber que alguien está ingresado o ha sufrido un accidente, están seguros de que ha fallecido.
 

El apunte

El trabajo de enfermeras es de salvar vidas
Los hechos que ingresan al hospital, a veces son sacados de películas, porque uno se explica cómo pudo suceder o qué pasó para que pasara el accidente y además qué podría haber hecho para tener que sufrir tanto daño.

 “La muerte no es tan temible como nos la solemos imaginar, porque tarde o temprano nos llegará, pero nuestro trabajo  es salvarlas,  al igual que el de los médicos”. 

Destacó el trabajo de la Unidad de Terapia Intensiva  porque es la más importante, “de mucho sacrificio y un corazón de piedra”, concluyó.

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