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Salta y Jujuy atienden a miles de bolivianos con problemas cardiacos y cáncer






4 marzo, 2018

Agencias

Miles de bolivianos llegan cada año a los hospitales Pablo Soria, de San Salvador de Jujuy, y San Bernardo, de Salta, para solicitar la prestación de servicios médicos para enfermedades de altos costos como oncología, traumatología y cardiología.

Con más de 50 años de experiencia y 324 camas disponibles, el hospital Pablo Soria de San Salvador de Jujuy es uno de los más importantes del norte de Argentina. Atiende a más de 150.000 personas por año, desde las especialidades médicas generales hasta las más complejas, como son los tratamientos de cáncer, enfermedades gastrointestinales, cardiología, neurología y cirugías para quemados. Apenas un 5% de estos enfermos son de origen boliviano, es decir, unas 7.500 personas aproximadamente.

Unos 200 turnos se reparten cada mañana. Los solicitantes deben portar un documento de identidad, sin discriminar su procedencia.
Al Pablo Soria llegan cientos de bolivianos para solicitar tratamientos que no logran recibir en los hospitales bolivianos, especialmente, desde los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Potosí.

Si bien el número de bolivianos atendidos en el hospital Pablo Soria es menor en comparación con las atenciones a los ciudadanos argentinos, el costo de las enfermedades a tratar es alto y, por ello, la provincia incluyó el concepto de “recupero”, también para el caso de los extranjeros que se atienden en este distrito.

Cada enfermo de cáncer, por ejemplo, puede conllevar un costo entre $us 5.000 y 15.000, dependiendo de los tratamientos que haya que hacer, de los equipos que haya que utilizar y de la prolongación de la enfermedad.

Así lo explicó el director del nosocomio, Marcos Rivas Soria, a EL DEBER luego de pronunciarse sobre la discrepancia que se ha desatado con Bolivia por la intención de la Gobernación de imponer un seguro que permita financiar los costos que tiene la atención sanitaria bajo un sistema de reciprocidad.

“Para nosotros no hay conflicto alguno. No vamos a dejar de atender a todas las personas que requieren nuestros servicios por ningún motivo, tanto en el sector de guardia, como en los consultorios externos”, aseguró.

Según Rivas, los pacientes bolivianos indocumentados son muy pocos, pero son los que habitualmente conllevan mayor gasto para el sistema de salud debido a que muchos llegan con cuadros complejos por accidentes o emergencias de último momento.

Una investigación realizada por la Universidad de la Salud y el gobierno de Jujuy, detectó que apenas un 1,7% de las personas registradas oficialmente en los hospitales de Palpalá, San Pedro, Tilcara y El Carmen era boliviano de origen.

Algunos sin documentos

Hace un mes, una mujer de origen boliviano se presentó en el hospital sin ningún tipo de documento con un cáncer genital. La Defensoría del Pueblo intervino en el caso solicitando que sea atendida en el hospital dado que la afectada aseguraba no contar con los recursos suficientes para atenderse en el sector privado y que en Bolivia no le habían dado respuesta a su mal.

La mujer había venido desde Bolivia por sus propios medios, desesperada, por la expansión de la enfermedad. Llegó junto a su familia y apenas pudo financiar el alojamiento durante el tratamiento que duró más de dos meses.

“Fue atendida como era debido y recibió todas las prestaciones médicas que se utilizan para cualquier paciente con una enfermedad compleja como es el caso del cáncer”, indicó el directivo.

Rivas remarca que la Constitución argentina señala con claridad que el sistema de salud no puede negar la atención médica a ninguna persona que pise suelo argentino, así que nosotros “actuamos en consecuencia y atendemos a todas las personas del origen que sea”.
Hace 45 días, una paciente procedente de Tarija llegó hasta Jujuy para solicitar atención por un orificio que se detectó entre ambas aurículas y que no pudo ser atendida en los hospitales bolivianos. La ciudadana se presentó únicamente con documento boliviano y aún sí fue atendida y no tuvo que pagar ni un peso, más que los gastos de alojamiento.

“Este es un gasto que enfrenta la provincia. Creo que no está bien que le vayamos a cobrar al paciente directamente, sino que los gobiernos departamentales o nacionales deberían hacerse cargo en los casos en que se enfrente un tratamiento de alta complejidad”, señaló.
Rivas se mostró favorable a que la discrepancia desatada entre Bolivia y Argentina pueda resolverse con una decisión política que permita
establecer un cambio en la forma cómo se abordan los cientos de casos de bolivianos que llegan a los hospitales argentinos.

La provincia de Jujuy congeló un proyecto que tenía previsto el cobro de un seguro de unos $us 30 a los extranjeros que ingresen al país. Sin embargo, el tema está siendo negociado a nivel de los gobiernos nacional y provincial a fin de establecer entre ambos países un sistema de reciprocidad que garantice el financiamiento de los servicios de salud, especialmente en los hospitales fronterizos.

“No vamos a dejar de atender a ningún boliviano, chileno, brasileño o paraguayo, pero sus autoridades deberían hacer algo para participar en los gastos que ello conlleva, mucho más para una provincia pobre como Jujuy”, dijo Rivas.

El especialista destacó que “esta es una problemática a nivel nacional y se debe tratar con mucha cautela porque está en juego la salud de la gente, porque se puede llegar a mal entender una medida que no tiene nada de xenofóbica ni de discriminación, sino que busca una reciprocidad absolutamente lógica y razonable”.
Rivas desconoce la existencia de buses de “turismo de salud” que se trasladarían desde Bolivia hasta los hospitales en Jujuy y Salta.

El cónsul boliviano en Jujuy, Nelson Guarachi, aseguró que Bolivia es respetuosa de las leyes argentinas y confesó su esperanza de que las gestiones diplomáticas abiertas entre La Paz y Buenos Aires puedan destrabar estas diferencias y lograr un acuerdo que beneficie a los miles de migrantes y residentes bolivianos que demandan mejores servicios de salud pública.

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