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¿QUÉ AGUA TOMAMOS?





15 febrero, 2018

El estudio que refleja que el 80% del agua que se provee en el Departamento de Tarija no es apta para el consumo humano debe preocuparnos porque desnuda un secreto a gritos como muchos otros que tenemos y sobre los que nadie hace nada. Que ese porcentaje sea una evidencia no significa que la población no consume esa agua, la hemos estado y la seguimos consumiendo, lo que implica que la salud pública esta en riesgo de manera permanente y no existe quien fiscalice y aplique normas vigentes que parecen no servir.

Debemos recordar que en el caso de la ciudad de Tarija, durante años recibimos agua del embalse de San Jacinto, aproximadamente 6 meses por año en la época de estiaje, hasta que se hizo publico un informe elaborado por la Universidad Autónoma de México (UNAM) detectando metales pesados, agro químicos y otros elementos dañinos para la salud humana. Supuestamente desde ese entonces ya no se distribuye el líquido elemento desde la represa. Pero lo que sucede con el río Guadalquivir es igual o mas serio, ya que recibe las aguas servidas de toda la ciudad de manera directa y a través de putrefactas y contaminadas quebradas, el rebalse de la lagunas de oxidación de San Luis también contribuyen al problema, esas aguas del río son utilizadas más abajo para regar cultivos de productos que después se convierten en nuestro alimento.

No es posible olvidar que en gran medida también nos proveemos de agua de pozos subterráneos que aparentemente son conectados directamente al sistema de la ciudad sin cuidar su tratamiento ni potabilización. Alguien debe recordar que antiguamente todas la viviendas tenían pozos sépticos cuyo contenido por decantación se iba hacia abajo, alojándose en las subcapas, las mismas de las que hoy obtenemos agua. Lo mismo sucede con todo lo que se absorbe de la lagunas más si consideramos que río abajo es una zona agrícola importante, similar duda tenemos de lo que pasa con el vertedero de Pampa Galana cuando un informe de la Universidad “Juan Misael Saracho” dice que el agua de los pozos cercanos estaría contaminada. Pero como si tuviéramos la vida comprada nadie se manifiesta ante estas duras evidencias de que al matar nuestro ecosistema, nos estamos matando nosotros mismos, porque tenemos que seguir viviendo en estas condiciones, quienes detentan el poder permiten por alguna extraña razón que así sea. Los ciudadanos de a pie no lo pueden resolver y al no hacerlo las autoridades, nos desarrollamos en un círculo vicioso mortífero de intoxicación permanente.

SACA PUNTAS

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SUMA

La oficina del Defensor del Pueblo, la Armada Boliviana y otras instituciones de Bermejo se sumaron este fin de semana a la campaña nacional contra la trata y tráfico de personas.

RESTA

Es lamentable que el olvido y la dejadez hayan llegado al bosquecillo de Juan XXIII, al ser un espacio pintoresco en otros tiempos que  luce hoy desdibujado en relación a la imagen que tenemos grabada en la retina.