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​Alemania Federal campeón en el adiós del “bombardero”






5 febrero, 2018

En Alemania ‘74 se puso en juego la nueva Copa FIFA, aprobada entre 50 proyectos, a un costo de 20.000 dólares
ANDRÉS TÓRREZ TÓRREZ

Nunca una final del mundo fue tan previsible. Hoy se puede afirmar que los demás equipos se  inscribieron para luchar por el tercer puesto. Alemania Federal y Holanda dominaban el fútbol europeo a través de 2 grandes equipos en cada país: Bayern Munich y Borussia Menchengladbach en Alemania y Ajax y Feyenoord en Holanda.

Alemania era además el último campeón de la Copa de Europa (1972). Holanda tenía como fenómeno a Johan Cruyff, un  hijo de verduleros consagrado como balón de oro en los años 1972 y 1973 (también lo sería en 1974). Alemania además del kaizer Franz Beckenbauer, tenía a Gerd Müller, “el bombardero de la nación”, un goleador de raza, que prolongaba su tradición que venía de los tiempos de Helmut Rahm y Uwe Seeler.

En Alemania 74 se puso en juego la nueva Copa FIFA, aprobada entre 50 proyectos, a un costo de 20.000 dólares. Fue también el primer Mundial que tuvo al brasileño Joao Havelange como Presidente dela FIFA, cargo que por primera vez en la historia recaía en un dirigente sudamericano.

Durante el torneo se fueron confirmando las presunciones previas, Alemania se asentó después de un comienzo inestable que obligó a Helmut Schoen, su técnico, a reemplazar a 4 jugadores (Wimer, Herzoth, Heynkes y Flohe), hasta encontrar la estructura definitiva. Holanda en cambio impuso una superioridad muy clara sobre sus rivales, (incluso la tarde del empate con Suecia) para llegar al encuentro final con el arco invicto y 14 goles a favor. En la rueda semifinal –que se disputó por puntos en 2 grupos- le perdonó la vida a Argentina, al que superó por más del 4 a 0 final.

La lógica también se dio en el momento de disputar el tercer puesto, llegaron a esa definición Polonia, que había sido el campeón de los Juegos Olímpicos en Munich y Brasil, que mantenía al “lobo” Zagalo, pero que había perdido a los monstruos del 70. De aquel campeón sólo quedaban Rivelino, Jairzinho y Paulo César. Poco muy poco para un equipo que entró en una etapa de renovación y cambio, que no ha completado aún hoy. Ganó Polonia por el fútbol que desplegaron entre otros Gadocha, Deyna, Zmuda y Lato, goleador de esa Copa con 7 goles.

Y llegó la final esperada. De entrada nomás, penal de Vogts a Cruyff y Holanda arriba, cuando Alemania se repuso de la sorpresa, otro penal, pero esta vez a favor. Se lo cometió Hansel a Holzembein. Iguales. La lucha era pareja, cuando Bonhof la cruzó al centro apareció Müller y se metió en la historia. El fútbol total, la revolución circular de Holanda, ahogó y perdió este partido de ajedrez que, de ahí en adelante, plantearon la condición física, la experiencia, la firmeza y la disciplina táctica de los germanos. “Nos desconcentramos cuando nos pusimos en ventaja y perdimos la tensión que teníamos, al entrar a la cancha, Cuando quisimos reaccionar, ya manejaban el partido y fue imposible arrebatárselo”, reflexionó después Johan Cruyff. 

Los alemanes no  necesitaron explicar nada. A ellos les bastó levantar en andas a Gerd Müller, un manojo de potencia física, fibra y viveza. Un atleta de casi 30 años y un metro setenta y seis de altura, dotado de un gran temperamento para pelear en el área y de una enorme rapidez en los espacios cortos. A esa velocidad apelaba antes de sacar los derechazos que llegaban como un latigazo al arco rival. Un especialista de lujo que le dio el título a Alemania y que al sumar 14 tantos -10 en 1970 y 4 en 1974, se convirtió en el más grande goleador de la historia de los mundiales.

Sin embargo este récord fue superado por Ronaldo de Brasil en el 2006 al sumar 15 goles, pero en el 2014, otro alemán Miroslav Klose, completó 16 goles y es el nuevo máximo artillero de los mundiales.