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“The Alienist”, la serie que explica nuestra obsesión con los asesinos seriales






24 enero, 2018

Cultura Colectiva

La serie “The Alienist” observa la realidad desde la perspectiva de esa comprensión de la violencia como un límite extraordinario.

A pesar de su popularidad, el concepto del asesino en serie es relativamente reciente; pero aún así, existe un preciso antecedente histórico que crea la percepción más exacta sobre el horror y el miedo que un tipo de violencia medular y secreta puede provocar. A finales del siglo XIX, un hombre medró en las calles de Londres y redefinió los límites de la cultura de la violencia. Se trata del asesino más notorio de la historia de la criminología y cuya identidad continúa siendo un misterio. Hablamos de Jack, el Destripador, cuyos asesinatos cambiaron la forma en la que nuestra cultura percibe el crimen y sus alcances. Con los asesinatos perpetrados por el Destripador, la cultura del miedo adquirió un nuevo matiz y fuerza, para convertirse en una expresión de la oscuridad de la conciencia colectiva. El mismo asesino pareció imaginar el alcance que en el futuro tendrían sus asesinatos. En una de sus últimas cartas a la policía, afirmó que sus crímenes “parirían el siglo XX”; una frase que se atribuye a su leyenda, pero que describe mejor que cualquier otra la conmoción cultural y social que Jack y sus crímenes provocaron.

Tal vez por ese motivo el libro El Alienista (1994) de Caleb Carr hace alusión en varias oportunidades a los crímenes del Destripador. Lo hace además con asombro y reverencia, lo cual brinda un tono inquietante a la narración. La novela de Carr está ambientada en una ciudad sumida en la decadencia —Nueva York empobrecido y violento de finales del siglo XIX—; sus personajes deben meditar sobre la violencia a través de la figura temible de un asesino salvaje. Pero además de eso, Carr parece asumir el hecho del asesino como algo más que un símbolo. Para el escritor, los crímenes violentos que sacuden la ciudad, tienen una evidente y profunda relación con el terror que se esconde en la realidad. La percepción sobre el tiempo y las calles convertidas en reducto de terroríficas posibilidades, convierten el libro de Carr en una reflexión sobre el miedo como producto sociológico.

Por otro lado, la serie The Alienist observa la realidad desde la misma perspectiva: esa comprensión de la violencia como un límite extraordinario que define no sólo a los personajes, sino al contexto que los rodea. Para la ocasión, el canal TNT logró recrear la atmósfera de la Nueva York de finales del siglo XIX con una lujosa puesta en escena, que utiliza la noción sobre lo macabro y lo morboso como telón de fondo para la decadente belleza de una ciudad crepuscular. Con una temporada de diez episodios, la serie narra el primer libro de la saga El Alienista, que enmarca la historia del doctor Laszlo Kreizler, un psiquiatra —o alienista, en lenguaje de la época—, excéntrico, brillante y por momentos irritante. Junto a un improbable equipo, intenta desentrañar los crímenes que un asesino misterioso y especialmente cruel comente en la ciudad. Con una noción muy profunda sobre las dimensiones y estratificaciones del thriller psicológico, The Alienist lleva la propuesta del libro a un nivel por completo nuevo: la reflexión sobre lo moral, el terror y la vanidad del asesinato se convierte en una percepción sobre la naturaleza humana tan dura como cruel.

Con su visión dura y descarnada sobre la posibilidad del miedo —la mayor parte del libro de Carr se hace preguntas muy específicas sobre la afición a la violencia de la cultura occidental que la serie explora de manera metafórica—, el show intenta combinar una percepción sobre el crimen como un hecho cultural y algo más amargo. El resultado es un argumento sólido, con varias capas de información superpuesta; pero sobre todo, un punto de vista original sobre lo criminal y nuestra obsesión colectiva por los asesinatos. La serie hace un elegante y mórbido recorrido por las implicaciones del crimen y sus relaciones con la moral y el espíritu del hombre —esa ambición invisible y perenne por ejercer el poder personal desde y como forma de violencia.

El Doctor Laszlo Kreizler —interpretado por el actor Daniel Brühl— es un genio de la observación, un reducto de positivismo y un reflejo del mecanicismo de la época. De la misma manera que en el libro, el personaje se transforma en una expresión formal del bien y del mal, a través de la cual se elabora la evidencia del asesinato como un hecho dentro del orden de lo natural. Para el personaje, el asesino es un depredador con apariencia humana, pero que se rige por las mismas características y límites que su par en el mundo animal. Además, la serie mantiene el tono y la forma de la novela homónima, pero agrega el elemento novedoso de analizar la psiquiatría forense desde sus orígenes. Al doctor se suma un elenco coral en que el además participan los reconocidos Dakota Fanning y Luke Evans.

De la misma manera que en la novela, la serie utiliza la noción sobre el asesinato usando la historia de Jack, el Destripador como modelo. La narración transcurre en el año 1886, y también utiliza el escenario urbano para retratar la crueldad de los crímenes. Las víctimas de su asesino también son prostitutas cruelmente descuartizadas y arrojadas a las calles. No es casual que el narrador de la historia sea un periodista, que parece sostener toda la narración a través de la comprensión de los espacios de la mente humana. Pero también se trata de un juego de poderes intelectuales y morales que convierten a la novela en la búsqueda de significado, del entendimiento de la identidad del hombre a través de sus peores vicios. Al igual que sus pares reales en la Londres azotada por Jack, el Destripador, Kreizler arma un perfil psicológico del asesino basado en los rasgos más evidentes de sus crímenes; y a partir de entonces la novela asume su condición como reflejo del terror invisible de una época hermosa e inquietante.

La serie trata de emular la riqueza narrativa del libro, y lo logra con su atmósfera densa y oscura, pero sobre todo, con una compresión inteligente sobre lo criminal. Hace uso impecable de la referencia histórica para crear un contexto lo suficientemente poderoso. Desde la forma de definir los trastornos psiquiátricos —desde las menciones a enfermedades específicas como la esquizofrenia por el nombre de “demencia praecox”, hasta el hecho de la percepción de lo mental como “males del alma— hasta el uso de la tecnología en la investigación criminal, la serie logra crear una mezcla inteligente de la comprensión de lo referencial y la ciencia como punto de partida hacia lo criminal. La novela The Alienist es mucho más que un thriller ingenioso. La serie basada en su historia es mucho más que una historia al uso sobre crímenes y violencia. El guión aporta buen gusto, delicadeza y elegancia a la historia. Tenebrosa, inquietante, pero sobre todo dolorosamente humana, The Alienist es una puerta abierta a un análisis más profundo y oscuro sobre la naturaleza del crimen, la violencia como reflejo de los misterios de la desviación psicológica y la noción del mal como límite de la incertidumbre.

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