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¿ANTES DE UNA NOCHE BUENA COMO NOS GUSTA?






23 diciembre, 2017

En esta época todos repetimos coordinadamente “lo rápido que se paso el año”, miramos hacia atrás y nos sorprendemos como se han ido los últimos 12 meses y sin pensarlo hacemos una evaluación que nos apresura el corazón. Es que la llegada de la Navidad tiene su propio ritmo, tiene su propia nostalgia, si bien es una fiesta de reencuentro, de alegría, de esperanza por la llegada del Salvador, como que la memoria caprichosa nos lleva a recontar cuantas ya pasaron, quienes ya no están y los hermosos momentos, las bellas Noche Buenas que compartimos con ellos.

Los 24 de diciembre se caracterizan por el bullicio, el loquero en las calles, las personas apretadas haciendo sus ultimas compras como si se tratara de un requisito indispensable de la Navidad, calles llenas de vehículos, veredas colmatadas de comerciantes ambulantes y personas haciéndose espacio para poder caminar, con bolsas en las manos, con sonrisas en los rostros y a su lado aquellos que no pueden comprar, que se deben limitar a mirar, sólo eso.  Las tiendas llenas de gentes que tienen en el reloj a su peor enemigo, que les pone límites para terminar con esa tarea en una primera etapa, la próxima consiste en envolver los regalos para colocarlos en el Arbolito, ese que se quedo pegado en nuestra ilusión, el que cobija al Niño Dios y a la Virgen María y San José, junto a los animales que regalan calor con su aliento y los tres    Reyes Magos que llegaron por la estrella que se luce en el copa de ese Arbolito de Navidad.

Es tiempo ya de comprender y enseñar que esta fiesta tan cristiana, tan católica, no puede resumirse en regalos envueltos en papel de colores, no puede limitarse a sólo dar y recibir objetos materiales, no puede perderse en ese mercantilismo que nos oprime y trasrosca nuestros valores, no podemos dejarnos consumir por este materialismo que nos enfría, que nos insensibiliza, que nos blinda en nuestra opulencia frente a la pobreza de tantos… que sólo miran… que nos convierte en padres que con dinero en mano compran lo que se pueda, no como aquellos otros padres que deben inventar, jugar con la imaginación, para que sus hijos no sientan el vacío de las carencias y al hacer esto comienzan a descubrir el verdadero sentido de la Navidad… el fortalecimiento del amor familiar pero también hacia el prójimo, el buscar donde renacen los nobles sentimientos que guarda el corazón y donde late la esperanza de un mundo mejor inventado por nosotros mismos.

SACA PUNTAS

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SUMA

La propuesta realizada por el Sedeges para que la ropa incautada por la Aduana Nacional en los últimos operativos efectuados en la ciudad de Tarija sea donada a los hogares de acogida, como a los sectores más vulnerables del municipio.

RESTA

Siguen los chaqueos con la complicidad de las mismas comunidades campesinas que tratan de encubrir a los responsables de los incendios que son registrados, mismos que ponen en riesgo el medio ambiente e incluso la vida de los habitantes de estas zonas.