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MIL PALABRAS





20 diciembre, 2017

UN PUENTE LEJANO

Es posible que el puente 4 de Julio sea necesario; ello justificaría el precio de la consultoría de 250 mil bolivianos. Probablemente la obra tenga cierto parecido con el puente Sagasta, en Logroño, La Rioja, España. Es necesario, por supuesto, que todo esto sea motivo de debate en el Concejo y que alguien le pregunte al alcalde, Rodrigo Paz, los alcances de sus proyectos urbanísticos empezando por el mástil de la bandera y terminando con el puente. De ser así, todos los tarijeños y tarijeñas sabrán de qué se trata todo este embrollo que tanta polémica causa y que quizás (siempre hay un “quizás”) no responde más que a ese defecto tan nuestro de ser el perro del hortelano.

  Tarija, es así. Criticamos por exceso o por defecto, buscando la paja en el ojo ajeno en vez de proponer con la suficiente claridad alternativas de solución a los problemas que nos aquejan. Esto me recuerda un proverbio árabe, palestino para más señas que reza: “Quien quiere hacer algo, encuentra el medio; quien no quiere hacer nada encuentra una excusa”. Tal cual. 
  Eso no quiere decir que el burgomaestre cuente con una patente de corso. Paz tiene la obligación de, insisto en ello, explicar, ser preciso y ante todo transparente. Para ello debe convocar al pueblo a través de sus instituciones vivas (juntas vecinales y Comité Cívico) y exponer cuál es su concepción de la Tarija de hoy, un municipio que pretende ser “inteligente” pero que antes, si se me permite decirlo, debe afrontar problemas mucho más acuciantes como el crecimiento desordenado de la mancha urbana, el acceso a servicios básicos, el caótico transporte público y la alarmante inseguridad ciudadana. Resuelta esta realidad tocará, ahora sí, pensar en puentes, jardineras y espacios verdes que son tan necesarios como imprescindibles. 

 La cuestión, me pregunto, es si Rodrigo Paz y su Gobierno municipal están aplicando un plan maestro para una ciudad que ha dejado de ser con el paso del tiempo un remanso de paz y tranquilidad. Lejos quedan aquellos días de subdesarrollo y felicidad cuando sus habitantes están alarmados por las señales inequívocas de evidente desconexión entre Alcaldía y ciudadanos. El hijo del expresidente de la República se enfoca en soluciones cosméticas que quedan muy bien en los videos institucionales, pero de momento no ataca los asuntos de fondo. No es un tema de capacidad, ni mucho menos. Se trata saber rodearse de profesionales que entiendan que el concepto de desarrollo no se circunscribe a una obra, sino a un plan trazado desde una perspectiva técnica y humana sostenible en el tiempo. 

  Pero los tarijeños también debemos entender que la inacción es sinónimo de lasitud y nadie en su sano juicio quiere que la casa se quede sin barrer; atacar al alcalde de forma sistemática por deporte es injusto hacia alguien que asume la responsabilidad de llevar las riendas de un municipio que históricamente ha servido a terceros. La gestión de Rodrigo Paz no es modélica, pero es la que hay y a día de hoy es la que triunfó en las urnas, detalle que lejos de ser una garantía de solvencia al menos supone un merecido voto de confianza hasta que culmine.     

SACA PUNTAS

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SUMA

La propuesta realizada por el Sedeges para que la ropa incautada por la Aduana Nacional en los últimos operativos efectuados en la ciudad de Tarija sea donada a los hogares de acogida, como a los sectores más vulnerables del municipio.

RESTA

Siguen los chaqueos con la complicidad de las mismas comunidades campesinas que tratan de encubrir a los responsables de los incendios que son registrados, mismos que ponen en riesgo el medio ambiente e incluso la vida de los habitantes de estas zonas.