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6 señales de que estás desperdiciando tus 20






19 diciembre, 2017

Cultura Colectiva

 

Estar en los 20 es la mejor edad para disfrutar la vida, entonces ¿por qué sientes que no puedes hacerlo?

En México el grupo poblacional con la mayor tasa de suicidio es de los 20 a los 24 años. Más allá de lo alarmista que puede sonar esta cifra, se vuelve necesario preguntar: ¿por qué los jóvenes tenemos tan pocas ganas de vivir?, ¿por qué —si todo el mundo dice que es la “mejor etapa de la vida”— quienes la transitamos no lo vemos de esa manera?

Para llegar a la decisión de quitarse la vida, están implicados aspectos que probablemente salen de nuestro alcance: cuestiones sociales, emocionales, médicas y psiquiátricas que no estamos en posición de juzgar. Sin embargo, la depresión y ansiedad constantes son también una manera de atentar contra la vida propia y son una señal de que algo estamos haciendo mal.

A continuación, algunas señales de que estás desperdiciando tus 20 en un mar de sufrimiento innecesario:

6. Te estás quejando todo el tiempo

Odias la lluvia, odias el sol, odias el frío y el calor. Lo odias todo, no estás satisfecho con absolutamente nada. Estás en una edad biológicamente privilegiada; puedes desvelarte por horas, hacer ejercicios rudos y tener todo el sexo que quieras. Eres fuerte y con una capacidad mental poderosa, aun así te sientes constantemente fatigado y apático. Además, te estás comparando todo el tiempo con los demás.

5. Sólo criticas

Ves a todos mal y crees que eres la única persona en el mundo que tiene la razón. Gastas tu tiempo observando a los demás; viendo qué es lo que hacen mal sólo para criticarlos. Sin embargo, cuando alguien hace alguna observación sobre tu comportamiento, piensas que están equivocados. No te das cuenta de que esa actitud está alejando a los demás de ti, es por eso que constantemente te sientes solo y desubicado.

4. Te crees demasiado viejo

Crees que llegar a los 30 es el fin de la vida; sientes que ésta es la última oportunidad para vivir y crees que tienes que hacerlo todo ahora si no quieres arrepentirte el resto de tu vida. No obstante, ese mismo miedo te paraliza; sientes que debes hacer todo ahora y entonces tu única reacción es quedarte pasmado ante la vida.

3. Haces del exceso tu estilo de vida

A los 20, tienes el privilegio de que las crudas no te pegan tan fuerte como a los 30. Salir de fiesta y beber con tus amigos es algo no sólo natural sino incluso sano. Sin embargo, la vida no se reduce sólo a eso. Consumir alcohol y drogas es al final tu decisión, pero también tienes que incluir otro tipo de distracciones; salir de viaje, visitar museos, ir al cine, aprender nuevos idiomas, saltar del paracaídas, en fin, cosas que no sólo te ocasionen lagunas mentales.

2. Piensas que el futuro nunca llegará

No vas a tener 20 por siempre. Esto no implica ser aguafiestas ni tampoco que tengas que hacer un plan donde esté escrito lo que harás cada día de tu futuro, pero sí puedes ir pensando en ciertas decisiones como irte a estudiar al extranjero, invertir en algún plan de ahorro o qué trabajo elegirás para ir encaminando tu futuro laboral. No es lo más divertido pero es lo que se tiene que hacer para sobrevivir.

1. Vives con constante miedo a enamorarte

Sí, has pasado por muchas decepciones amorosas: has lastimando y te han lastimado. Quizá terminaste con el que crees que era el amor de tu vida, o descubriste que no querías estar con nadie. Sea como sea, debes saber que aunque tienes cierta experiencia, no sabes todo del amor ni lo vas a saber nunca. Armarte de corazas emocionales e intentar dejar de sentir a tus 20 es lo peor que te puedes hacer; te perderías de muchas nuevas y buenas experiencias.

¡Basta!, en algunos años verás tu pasado y lamentarás profundamente saber que lo desperdiciaste en asuntos sin sentido. A la edad que tienes ya te habrás dado cuenta de lo rápido que pasa la vida y que la manera en la que piensas y sientes cambia de manera constante—sólo recuerda cuando tenías 16—. Respira, vive, disfruta el aquí y el ahora, el tiempo y la experiencia harán el resto.