LUN
JUN
18

“Es un error traer nuevos seres humanos al mundo”: el provocador pensamiento antinatalista del filósofo David Benatar






14 diciembre, 2017

BBC Mundo

 

 

De David Benatar se ha dicho que podría ser “el filósofo más pesimista del mundo” por su convencimiento de que la vida es terrible y no merece en absoluto ser vivida.

En su libro “Better Never to Have Been” (Mejor nunca haber existido), el director del departamento de Filosofía de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, asegura que nacer es una profunda y terrible desgracia.

Por eso, opina Benatar a sus 51 años, lo mejor que puede hacer la humanidad es dejar de procrear para lograr la extinción de los seres humanos de la faz de la Tierra.

BBC Mundo conversó con él para conocer en qué se basa la filosofía de uno de los máximos exponentes de la corriente conocida como “antinatalismo” y le preguntó si aplica sus máximas a su vida.

¿Puede por favor explicarnos qué defiende la corriente filosófica conocida como antinatalismo?

El antinatalismo defiende que no se deberían traer nuevas personas al mundo.

¿Y por qué no?

Hay muchas buenas razones, me parece a mí. Una de las razones es que no se debería dar vida a nuevas personas por el sufrimiento que esos individuos experimentarán.

Hay numerosos argumentos al respecto, pero uno de ellos es que hay mucho dolor y sufrimiento en la existencia humana, así que por eso mismo es un error traer nuevos seres humanos al mundo.

Pero en la vida también hay cosas buenas…

Sí, es cierto, también hay cosas buenas. Pero la cuestión es si las cosas buenas valen la pena ante el dolor de las cosas malas.

Me parece que con frecuencia la gente olvida lo malas que son las cosas malas de la vida. Hay numerosas evidencias psicológicas de que la gente sobrestima su calidad de vida y piensa que es mejor de lo que en realidad es.

Otro error frecuente es pensar en el futuro y no darse cuenta de la cantidad de sufrimiento que muy probablemente tendrán al final de sus vidas.

Piense en cómo muere la gente, piense en el cáncer, en las enfermedades infecciosas, en las dolencias… Hay mucho sufrimiento al final de la vida, mucho. Y a la gente eso con frecuencia se le olvida.

Pero si usted tiene razón y efectivamente la vida es tan terrible, a la gente siempre le queda el recurso de suicidarse, ¿no?

Sí, pero el suicidio, en primer lugar, tiene un coste que te ahorrarías si nunca llegaras a nacer. Si uno no nace, si no llega a existir nunca, evita las cosas malas de la vida sin ningún tipo de coste.

Suicidarse puede ser el menor de los males, pero sigue siendo un mal, algo que está mal, la gente de hecho no quiere morir. Por eso, la mayoría continúa con su existencia, a pesar de que no les guste y de que ésta no sea buena.

Y otro de los costes del suicidio está también en el dolor y el sufrimiento que generas en la gente que dejas detrás de ti.

Pero los seres humanos estamos hechos para reproducirnos, la reproducción es algo natural. ¿El antinatalismo no es por tanto algo contrario a la naturaleza?

No todo lo que es natural es bueno. Sufrir enfermedades, por ejemplo, es algo completamente natural. Y no porque sea natural se aconseja a la gente que deje de tratarse médicamente o de someterse a operaciones.

La agresión es también una forma de expresión natural entre los humanos y otros animales, y no nos parece bien ceder ante ella o ante otro tipo de impulsos naturales.

Lo que es natural y lo que es moral o éticamente deseable o recomendable son cosas diferentes.

Entonces, ¿para usted el aborto es algo ética o moralmente defendible?

Sí, por supuesto. El antinatalismo defiende que es un error traer nuevas personas al mundo, y el aborto es uno de los medios para lograrlo.

Los seres humanos no somos los únicos que sufrimos, también muchos animales llevan vidas muy perras. ¿Qué hacemos con ellos? ¿Los exterminamos para ahorrarles el dolor de la existencia?

Hay una enorme diferencia entre exterminar y extinguirse al morir.

Exterminar es matar, y yo no estoy a favor de matar seres humanos ni de matar animales. Tal vez hay algunas raras excepciones, algunos escenarios en los que lo podría contemplar.

Pero, en general, no apoyo que se mate a personas o que se mate a animales. Pero estoy a favor de la extinción, y uno de los modos de extinguirse en no dando vida a nuevos seres.

En el caso de los animales, hay muchos que crecen en libertad, que el ser humano no cría. Pero hay otros muchos que sí que los cría, como por ejemplo los animales de granja a los que criamos para matarlos y luego comérnoslos.

Respecto a los animales de granja, a los que estamos provocando un sufrimiento inenarrable y a los que luego matamos, yo dejaría de criarlos.

Nos podemos alimentar perfectamente sin ellos.

Y en lugar de extinguirnos, de dejar de traer hijos al mundo, ¿no podríamos mejorar el mundo para que la vida no fuera tan dura?

Bueno, yo creo que siempre estamos mejorando el mundo y que los que existimos debemos hacer todo lo que podamos para mejorarlo.

Pero es excesivamente optimista pensar que vamos a mejorar el mundo hasta eliminar el sufrimiento de él y poder tener hijos que no vayan a sentir el dolor que lleva implícito vivir.

Pero incluso si pudiéramos, sería algo tan lejano en el futuro que implicaría muchas generaciones, generaciones a las que se estaría ocasionando un enorme dolor por haberlas traído a este mundo.

Y el sacrificar a varias generaciones en nombre de las del futuro me parece algo indecente.

Siendo la vida tan terrible, ¿por qué cree usted que la gente decide tener hijos?

No lo sé. Mucha gente no piensa lo que significa tener hijos, simplemente los tiene. La mitad de los niños del planeta aproximadamente no son deseados.

Hay gente que sí se lo piensa, y en esos casos la mayoría de los motivos que se dan para tener hijos son motivos basados en su propio interés: porque quieren que sus genes pasen a alguien, porque quieren experimentar lo que es tener y criar un hijo… Hay incluso quien lo envuelve de altruismo, quien tiene hijos pensando en la comunidad, en satisfacer el deseo de sus padres de tener nietos.

Pero, en la mayoría de los casos, creo que la gente simplemente no se pregunta lo que verdaderamente significa tener un hijo.

Y no se lo pregunta porque es algo tan común, tan habitual, que se da por descontado que hay que tenerlos. Muy pocas personas se preguntan realmente sobre las cuestiones éticas que implica traer al mundo a un ser humano.

Pero pongamos por ejemplo el caso de un niño que acaba de nacer y que va a tener una buena vida, una vida plena y feliz. ¿No sería inmoral privarle de esa buena vida?

Bueno, ese niño podrá ser feliz en algunos momentos determinados, no se lo discuto. Pero cuando se trae un niño al mundo no se le trae sólo para esos momentos felices. Ese niño se hará también viejo y sufrirá, enfermará, morirá en el futuro. Tenemos que pensar en su vida al completo, no sólo en los momentos agradables que vivirá.

Y luego piense: los niños son desagraciados muchas veces, sólo hay que fijarse en el mucho tiempo que pasan llorando los bebés, en las muchas decepciones y frustraciones que tienen que afrontar.

Pero incluso si hablamos de un niño genuinamente feliz, podría ser un caso de lo que se llama “preferencias adaptativas” (N. del E.: preferencias que se generan en circunstancias de restricción de oportunidades).

Pensemos por ejemplo en un grupo de personas que educa a otras para que sean sus esclavos. Esas personas esclavizadas podrían estar contentas con su condición y tal vez no les importaría ser esclavos, porque han sido criadas para pensar eso. Pues bien: yo estaría en contra de eso, aunque esa gente fuera feliz.

Los padres, según su razonamiento, son responsables del sufrimiento que sus hijos van a sentir por haber decidido traerlos al mundo. ¿Son también responsables del sufrimiento de los hijos de sus hijos, y de los hijos que probablemente tendrán sus nietos, y así sucesivamente?

En cierto modo sí, indirectamente. No es que tengan la responsabilidad completa, esa sólo les puede ser atribuida por tener a sus propios hijos.

Pero cuando alguien decide reproducirse, debe saber que está engendrando a potenciales reproductores. Y si uno piensa en todas las generaciones que siguen a una decisión reproductiva particular, se da cuenta de la gran responsabilidad que eso conlleva.

¿Cree usted que su idea de que la gente deje de reproducirse y la especie humana se extinga tendrá éxito alguna vez?

No, no lo creo, al menos no a gran escala. Creo que habrá algunos individuos que decidan no procrear, de hecho ya conozco a bastantes de ellos. Pero considero que el antinatalismo puede tener éxito a pequeña escala.

Y aunque sea a pequeña escala es importante, porque significa que se le ahorrará sufrimiento a mucha gente por no traerla al mundo.

Yo no soy un ingenuo, no creo que vaya a convencer a todo el mundo de mis ideas. Pero creo firmemente que lo que digo es la verdad y me gustaría que la gente se lo planteara y pensara en lo que significa tener hijos.

¿Cuándo decidió usted abrazar el antinatalismo?

Siempre he pensado de manera parecida, lo que ocurre es que a lo largo de los años he desarrollado esas ideas. La idea básica es algo que para mí resulta obvio, aunque no sé si lo es para los demás.

¿Usted lamenta estar vivo?

No me gusta responder a preguntas personales. Prefiero hablar de conceptos y de ideas.

¿Le reprocha a sus padres el que le hayan traído al mundo?

Quizás le interesaría echar un vistazo a la dedicatoria de mi libro “Better Never to Have Been” (Mejor no haber existido nunca).

Sí, la he leído. Dice así: “A mis padres, a pesar de haberme dado la vida”

Pues ya lo sabe. No quiero añadir nada más al respecto.

Una última pregunta: ¿tiene usted hijos?

Esa es otra pregunta personal.