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La espalda de boliviana Yoisi vuelve a ser normal






5 diciembre, 2017

Agencias

Yoisi Valle es una joven boliviana de 20 años que, con tan solo 8 meses de edad, sufrió una patada en el tórax propinada por su propio padre cuando este agredía a su madre. El resultado del brutal golpe fueron varias costillas rotas, contusión pulmonar, infección y fusión de cuatro de las costillas izquierdas de la niña. La madre de Yoisi la estuvo curando en su casa, como pudo, siguiendo las instrucciones de los curanderos o chamanes que podía contratar, dados los escasos recursos económicos de la familia.

A los 3 años, Yoisi evolucionaba mal y su madre la llevó al hospital de la ciudad boliviana de Trinidad, donde fue operada, pero solo para limpiarle su infección. La lamentable patada marcó su vida. La pequeña se encerró en casa y no quería salir. En la calle le esperaban las burlas y las risas de los demás niños, al ver que su espalda se iba torciendo más y más a medida que pasaban los años. Ni los hospitales bolivianos, ni los curanderos podían hacer nada por ella.

Entonces Yoisi escuchó hablar de Imanol Vega, gerente de la Unidad de Traumatología del Hospital Vithas San José de Vitoria y uno de los fundadores de Adato (Asociación de Ayuda Traumatología y Ortopedia), que realiza misiones de cooperación en distintos países durante varias semanas al año.

«Con los años Yoisi desarrolló una escoliosis progresiva producida por un crecimiento asimétrico del tórax que no le dejaba hacer una vida normal. Sufría dolores, disfunción respiratoria severa y deformidad estética», explica el traumatólogo guipuzcoano, especialista en columna vertebral.

«Doctorcito, doctorcito…»

El doctor Vega conoció a Yoisi en Bolivia hace seis años. «Durante todo este tiempo, cada vez que viajábamos a su país nos visitaba con la esperanza de poder tener la oportunidad de ser operada por nosotros». Yoisi no iba sola, siempre le acompañaba su hermana. «Pero era imposible realizar en Bolivia una intervención tan compleja», asegura Vega. «Porque había que sumar, además, la falta de material y los recursos necesarios para realizar la intervención con garantías». Para más inri, Yoisi era aún menor de edad. «Imposible traerla a España», recuerda Vega.

«Cada año volvía, cada vez más ‘chueca’ o torcida», relata el médico. «Yo siempre digo que las casualidades no existen, sino que hay que estar ahí para que sucedan. Y Yoisi estaba allí cada septiembre, esperando en el aeropuerto nuestra llegada». La niña iba cambiando físicamente pero la pregunta que lanzaba al traumatólogo era siempre la misma: ‘Doctorcito, doctorcito, ¿trae el material para poder operarme?’.

La respuesta era negativa y la burocracia boliviana muy dura. «Así transcurrieron cinco años, viendo con impotencia cómo se iba torciendo», declara Vega. Cuando Yoisi cumplió los 18 años, «y ante su insistencia», el doctor Vega y sus compañeros de Adato se pusieron manos a la obra para poder traérsela al País Vasco y operarla aquí. No fue fácil. Tuvieron que pasar por ocho meses de trámites y tres denegaciones de visado. Pero al fin lo consiguieron.

Una vez aquí le operaron de forma privada el pasado 27 de octubre en el Hospital Vithas San José de Vitoria. «Fueron siete largas horas de cirugía para conseguir despegar y liberar sus costillas fusionadas y posteriormente reducir y fijar su escoliosis», afirma Imanol Vega, que reparte méritos entre todos aquellos que hicieron posible el sueño de Yoisi. «La intervención fue todo un éxito gracias a la colaboración incondicional y sin precedentes de todo el personal implicado y de todos los que desde sus casas han participado directa o indirectamente con la organización y ejecución de la cirugía».

Ahora Yoisi descansa en casa de una familia de acogida y, cuando esté algo mas recuperada, «será el tiempo de empezar con la fisioterapia respiratoria y osteo muscular», apunta Vega. Después, vendrá la fase de integración social. Es decir, de hacer deporte, estudiar, etc… Todas aquellas cosas que hacen los jóvenes de 20 años pero esta vez sin las desagradables bromas de sus compañeros por haber crecido «chueca». Yoisi por fin puede empezar a recuperar su vida.

Por el momento, estará en el País Vasco unos meses más. «Todo para garantizar el retorno a Bolivia en las mejores condiciones posibles, minimizando así la probabilidad de complicaciones», apunta el traumatólogo guipuzcoano.

Una intervención «privada»

La asociación Adato ha sufragado de forma privada esta operación y todos los costes derivados que conlleva, como los gastos de manutención (comida, ropa) que se le entregará a la familia de acogida de Yoisi, o los propios billetes de avión de la joven boliviana. Por eso, desde Rotary Club San Sebastián han decidido ayudar a esta asociación con una aportación de 2.000 euros.

Imanol Vega y sus socios, Paco Granados y Adela Fonseca, llevan trabajando más de siete años en el campo de la cooperación con distintas ONGs en países como Bolivia o Benin (África). «Así surgió el proyecto asociativo Adato, que pretende poder atender en Vitoria a niños y adultos cuyos casos no puedan ser solucionados en su lugar de origen durante nuestra visita temporal a esos países, principalmente por falta de recursos», explica Vega. «Pero también queremos atender a personas sin recursos del territorio nacional que precisen de ayuda traumatológica u ortopédica».

Por tanto, desde Adato quieren que Yoisi sea el primero de muchos casos que puedan solucionar en Vitoria. Sus objetivos a corto plazo son llegar a la máxima población posible para conseguir «socios solidarios» que aporten ayudas materiales, económicas y/o personales.

Al tratarse de cirugías ortopédicas, se espera que la mayoría de los pacientes operados estén en Vitoria periodos largos de tiempo, «por lo que es importante tener una infraestructura de recursos materiales y humanos bien organizada para complementar el tratamiento médico con la integración social y la rehabilitación», concluye Vega.

TOMADO DE EL COMERCIO.ES