DOM
SEP
23

CAMBIOS QUE SIGNIFICAN SACRIFICIOS






28 noviembre, 2017

La ciudad colapsó respecto al tráfico vehicular en especial en el centro, más todavía cuando se incrementa el movimiento tal cual ocurre en esta época. Si ya estar y circular en el casco viejo de nuestra capital era insoportable ni hablar en estas ultimas semanas, los códigos de buen y amable vivir se rompieron, los quebraron por la improvisación, la falta de planificación y el hacer sólo escuchandose a sí mismo. Y no es que estemos hablando del ensanchamiento de las aceras o mejor, del “estrechamiento” de las calles, nos referimos a una serie de necesidades no resueltas con el transcurso de los años que han ido sistemáticamente convirtiendo la ciudad en un cuello de botella sin opciones ni vías de escape. ¿ Era previsible medir el crecimiento demográfico?, claro que si. ¿Se podía calcular el incremento del parque automotor?, así es, con ciertas variables pero era posible hacerlo e ir preparándonos para ese futuro que hoy es presente.

Tarija se ha quedado en el mismo lugar desde hace décadas si miramos su centro histórico, no se abrieron avenidas ni nuevas calles que permitan descongestionarlo, no se reordenó el transporte urbano por ciertos cálculos sabiendo que también crecía en cantidad de unidades, se permitió el ingreso de más líneas de micros, radio taxis y taxi trufis sin responder a un plan al que se vayan adecuando y no al revés, la ciudad acomodandose a sus nuevas variables. Pero al multiplicarse el número de vehículos dedicados a prestar este servicio tenemos que calcular también el de los particulares que no contribuye exactamente a constituir un tráfico más liviano y ordenado. Ante esta realidad no se han sabido tomar las decisiones necesarias y ahora el problema nos ahoga. Es cierto que contamos con más puentes que vinculan ambos lados de la ciudad si tomamos el río Guadalquivir como un ordenador natural, así como algunas avenidas que pretenden ser esas alternativas ante ese crecimiento pero no se supo articular las vías de acceso que permitan llevar ese tráfico caótico del centro hacia esa nuevas vías sin producir más problemas aún en el trayecto, eso es porque los miles de nuevos vehículos deben circular por las mismas calles por donde sólo pasaban cientos para llegar hasta esos puntos que deberían liberar a nuestra urbe. El caos reina y no hay soluciones a la vista, la lucha con los sectores será dura para quien lo pretenda hacer porque de hecho que hay intereses que dificultan avanzar, pero quien quiera transformar tendrá que sacrificar, en primera instancia su propia popularidad y caudal político.