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Seis sobrevivieron y celebran la nueva oportunidad






26 noviembre, 2017

Agencias

Para los seis sobrevivientes del accidente aéreo ha transcurrido un año dramático entre la recuperación física y los traumas sicológicos que les dejó la caída del Avro RJ85, donde murieron 71 de las 77 personas que viajaban en el avión de la compañía LaMia. La nave se estrelló cerca de  la cabecera de la pista del aeropuerto José María Córdova de Rionegro. La mayoría  de los fallecidos eran integrantes del club brasileño Chapecoense.

Del total de fallecidos, 19 eran futbolistas que viajaban a Medellín para jugar la ida de la final de la Copa Sudamericana frente al Atlético Nacional. De la plantilla, solo tres jugadores salvaron la vida de manera milagrosa.

El defensor Alan Ruschel se lastimó la columna vertebral, pero su pronta recuperación le permitió volver a jugar en su equipo como titular, aunque confiesa que lo más duro fue asumir que ya no volverá a ver a sus compañeros.

El otro superviviente, Hélio Neto, ya se entrena con el grupo, pero recién volverá a jugar el próximo año porque ha tenido que enfrentar cirugías hasta de la rodilla.

El guardameta Jackson Follmann sufrió la amputación de una parte de su pierna derecha tras el accidente y le colocaron una prótesis, además de ser operado de las vértebras por varias roturas.

En sus redes sociales comparte imágenes que muestran su evolución y su afán de superación. Volvió a ejercer su gran pasión, aunque sabe que no podrá competir profesionalmente como antes, pero espera que con su prótesis pueda participar en torneos paralímpicos. En octubre contrajo matrimonio y sus dos compañeros sobrevivientes fueron padrinos en su boda.

“Gané el día, la semana, el mes, volver a practicar un deporte es demasiado placentero“, declaró Follmann al diario brasileño O Globo. “Ahora valoro  las cosas muy simples de la vida, cosas que pasan desapercibidas en el día a día. El simple hecho de ir al baño, besar a las personas que amas…”, dijo en las últimas entrevistas a los medios.

Tres libros escritos

Rafael Henze, periodista brasileño, fue otro de los sobrevivientes y escribió su libro Viva como si estuviera de partida, donde relata todo lo sucedido desde el día del accidente en el que pudo sobrevivir y ahora desea seguir su vida acompañado de su familia, los amigos. Está muy agradecido con Dios por darle una nueva oportunidad de vivir.

Coincide con la azafata boliviana Ximena Suárez, que también estaba en ese vuelo, que el día de la tragedia volvieron a nacer cuando resistieron a la caída del avión.

Ella también ha escrito un libro que presentará, precisamente, este martes 28 de noviembre, en el que muestra su vida antes y después del accidente. Hay un capítulo, el más extenso, en el que relata todo lo que vivió el día que el avión se desplomó a tierra.

Podrán leer cosas que nunca dije. Este capítulo me costó lágrimas, porque ha sido muy duro recordar”, adelantó.

Esta obra la dedica a Dios, a su familia, amigos y a sus hermanos (así llama a los sobrevivientes del accidente) y a toda la gente que la ha apoyado; a los fallecidos, a los tripulantes y al equipo Chapecoense. Asegura que su primer cumpleaños, el 12 de septiembre, fecha de su nacimiento, no lo quiso celebrar,  porque “son muy duros” los recuerdos de la tragedia.

Yaneth Molina, que era la controladora aérea en el aeropuerto  de Rionegro, junto a su esposo lanzó el libro Yo también sobreviví. Ella vive en Medellín y cuenta que estuvo en tratamiento siquiátrico, porque lloraba día y noche. “Fue bastante duro lo que sucedió, por eso decidí escribir lo que viví, no solo ese día y los días y meses posteriores”, relata.

Cuenta que también relata el encuentro que tuvo con algunos de los  sobrevivientes y familiares de las víctimas. Asegura que los días posteriores al accidente fueron  terribles, pero ahora que ya ha transcurrido un año puede decir que sobrevivió. “Aún me preguntó por qué me tocó esto, fueron 71 víctimas, pero tengo que seguir adelante”, afirmó.

El boliviano Erwin Tumiri, aunque este año apareció en el programa Don Francisco, donde conoció al bombero que lo rescató, ha estado reacio a aparecer públicamente, pero sus amigos dicen que está estudiando.

“Son mis hermanos  y volvimos a nacer”
 Ximena Suárez Otterburg  / Azafata
“Todavía dependo de medicamentos para dormir y tengo miedo a la oscuridad. No puedo permanecer en un lugar  oscuro. A veces me levanto y tengo esas imágenes (del accidente) y me da un ataque de pánico, pero gracias a los médicos he tratado de calmar. Mi relación con Dios está más fuerte que nunca, estoy disfrutando de mi familia, de mis hijos (Thiago, de siete años, y Gabriel, de tres). Le doy importancia a cosas que antes no las tenían.  Asisto a misa los domingos y los días que puedo. Continúo con ayuda sicológica y hace poco tuve un problema con el pie que fue operado en Colombia. Los gastos médicos siguen siendo altos, y no he recibido ninguna indemnización, solo un seguro de $us 25.000, y la mayor parte del dinero fue para pagar las cuentas del hospital de Colombia. Estoy agradecida con la ayuda que recibo en la página recaudadora Gofundme, que permitió cubrir las deudas del tratamiento. Mucha gente me señaló por eso, sin saber lo que uno está pasando. Estoy capacitándome para dar charlas motivacionales. También estudio Ingeniería en Control de Procesos y trabajo como modelo independiente y hago bisutería para ayudarme económicamente. Este martes presento mi libro, que es una autobiografía y un relato de lo vivido en el accidente. Podrán leer cosas que nunca dije. A los sobrevivientes los considero mis hermanos, porque volvimos a nacer ese día, ya viene nuestro cumpleaños, nuestro primer año de vida”.
¡Tuve un nuevo nacimiento!

“Después de la tragedia, el momento más emocionante de mi vida fue narrar el primer juego del Chapecoense, el amistoso contra el Palmeiras que reunió a los familiares de las personas que perdieron la vida en el accidente aéreo en  Colombia. Fue un día de mucha emoción y de dolor. Los familiares de los jugadores recibieron la medalla de campeones de la Copa Sudamericana; fue inevitable llorar. Recuerdo que los días posteriores al desastre fueron de mucho sufrimiento; ya el regreso a Brasil trajo un poco más de alivio, pero los recuerdos estarán presentes por mucho tiempo. Recientemente escribí el libro Viva como si estuviera de partida, en el que describo cronológicamente todo lo que sucedió conmigo desde el día del accidente. Hablo de mi recuperación, de la importancia del apoyo que recibí de mi familia en esos momentos, la recuperación y la vuelta al trabajo para hacer lo que me gusta: narrar fútbol. Yo nací el 25 de agosto, pero no puedo dejar de recordar el día en que renací en un cerro de Colombia, el 28 de noviembre. Resistí a la caída del avión, a la hipotermia, al dolor que producían las costillas rotas y los pulmones perforados. ¡Es un nuevo nacimiento! No siento miedo de volar porque conozco las causas del accidente. Deseo seguir mi vida, acompañado por la familia, los amigos y trabajar. Agradezco a Dios por esta nueva oportunidad”.

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