MIE
JUN
20

LA DIVERSIÓN EN TARIJA Y SU INSEPARABLE LIGAZÓN AL CONSUMO DE ALCOHOL






25 noviembre, 2017

Son destacables los esfuerzos del director de seguridad ciudadana de la gobernación, Adel Vergara, cuando anuncia el envío de un proyecto de ley a la alcaldía de la ciudad de Tarija y la provincia Cercado para controlar el consumo de alcohol, sin duda un fenómeno que pasó de castaño a oscuro en nuestro medio. Existe ya normativa al respecto y se debería aplicar a raja tabla pero el problema no sólo pasa en controlar los locales donde se venden bebidas alcohólicas, pasa también por encarar campañas de concientización partiendo de los padres de familia, el problema no son los jóvenes, ellos son las víctimas en este caso.

En una sociedad en la que de lunes a viernes los padres trabajan y los hijos estudian, que cuando llega el fin de semana los primeros están llenos de compromisos sociales que pasan por el consumo de alcohol pero también por no compartir con aquellos, que tienen sus propias actividad en las que casi de manera obligatorio deben beber. Ese divorcio dentro del núcleo familiar es el que ha permitido que esta situación se desboque, el hecho de que los padres estén por un lado de fiesta y bebiendo y por otro los hijos también bebiendo se convierte en un elemento medular en esta crisis que padecemos. El mal ejemplo cunde y la juventud lo toma de primera mano, lo prueba y aplica, al punto de existir una fuerte presión social sobre los jóvenes para tomar alcohol, un requisito indispensable para ser aceptado en un grupo, un incentivo importante para “pasarla bien”, ” para alegrarse”, ” para ser más extrovertido”… lo malo es que se le encuentran demasiadas virtudes al alcohol y pocas desventajas o por lo menos así lo perciben nuestros hijos, al punto de que caen en sus garras y muchos se convierten en alcohólicos. No hay que tener temor de decirlo, se genera una peligrosa dependencia, tan grande que es imprescindible para poder divertirse. No se trata de estar botado debajo de un puente, sólo basta saber y sentir que cuando estamos en una reunión de familia o amigos, siempre tiene que haber alcohol de por medio.

Si no dimensionamos el problema, no lo atacaremos con las armas adecuadas, el subestimarlo es el peor error que podemos cometer, el sobre estimarnos diciendo que en cualquier momento podemos dejar de beber es mentirnos y dar paso a que esta realidad se siga reproduciendo y acentuando.