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¿Cómo serán los condones del futuro?






22 noviembre, 2017

Cultura Colectiva

Saltar siete veces hacia atrás lo más alto posible después del sexo, era una recomendación ampliamente utilizada en la Antigua Grecia para evitar la fecundación. A pesar de lo burdo que pueda sonar en el presente, el consejo de Sorano de Éfeso (médico helénico pionero en la ginecología) fue un método primitivo que abrió el camino para el conocimiento de la sexualidad humana. Este galeno dedicó gran parte de su vida a encontrar el mejor remedio para controlar la capacidad reproductiva de una especie adicta al sexo y las sensaciones que trae consigo: el hombre.

Dos milenios más tarde, el condón es la alternativa más sencilla, barata y sin efectos secundarios para prevenir embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y otros riesgos para la salud. Sin embargo, las quejas de su uso son habituales y conocidas por todos quienes llevan una vida sexual activa: la incomodidad, pérdida de sensibilidad y el penetrante olor son algunas respuestas comunes cuando se alude a las “molestias” relacionadas con el uso del preservativo de látex. A pesar de ello, los beneficios de su invención y uso constante en cada relación son fundamentales para ejercer una vida sexual sana y responsable.

Ante tal actitud, el desarrollo de la ciencia no sólo promete revolucionar la forma en que procreamos, los cuidados de salud o la manipulación genética, también mejorar en el diseño de los condones para alcanzar una experiencia tan segura como placentera en el futuro cercano.

El primer paso para olvidar por completo las incomodidades del uso del condón está en el grafeno, un material de carbono puro que no sólo está revolucionando la industria del plástico y sus derivados, también la del sexo y los preservativos. A pesar de su dureza (aproximadamente 200 veces más que el carbono) es en extremo flexible y elástico, además de muy delgado, condiciones que lo hacen idóneo para sustituir al látex y terminar con las quejas referentes a la falta de sensibilidad relacionada con los condones durante el sexo.

Este material no es el único con el que científicos están experimentando en busca de revolucionar un dispositivo que se ha mantenido casi inalterado desde su primera versión moderna con caucho, creada en 1855. Dicha búsqueda ha llevado a las empresas a desarrollar condones con polietileno, que tiene condiciones similares al látex y es un material inodoro y altamente sensible al calor; cualidades que lo convierten en un serio candidato para reemplazar al látex y poliuretano que se utilizan en el presente.

A pesar de las opciones anteriores, la apuesta más futurista en los próximos anticonceptivos está en una investigación, a cargo de la Universidad de Northwestern, que pretende desarrollar polímeros inspirados en los fluidos naturales del organismo, que funcionen como una capa invisible de mucosa encargada de fungir como un mecanismo de barrera, impidiendo el contagio de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. Este material podría aplicarse en spray o gel, tal y como ocurre con espermicidas o lubricantes, creando una división intangible y al mismo tiempo, segura para mantener relaciones sexuales sin riesgo.