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Cholas trans, las rebeldes que pelean contra la discriminación






19 noviembre, 2017

La primera vez que Génesis Mayte Morales se vistió de chola paceña se sintió poderosa.   Fue para un certamen de belleza. Luego, se animó a bailar en una fraternidad de morenada y hoy  pertenece a uno de los bloques más  famosos  del  Gran Poder.
“La chola paceña tiene un empoderamiento y una esencia muy especial. Por eso, siempre quiero representarla”, dice y asegura que también sabe que vestir pollera y manta  es una forma de  luchar contra la discriminación y la homofobia en el mundo andino, en especial  el ámbito cultural y folklórico.

Génesis  cuenta que viste de chola paceña hace   casi cuatro años. “Me visto con el atuendo de la mujer de pollera porque quiero mostrar un emblema paceño”, sostiene, quien se define como gay transformista y fue elegida como Miss Cholita Transformista 2017.
Casi todos los fines de semana Génesis se viste de chola paceña para  bailar y participar en diferentes fraternidades. Ella pertenece al bloque Mayas de la fraternidad Rosas de Viacha de la fiesta del Gran Poder.
Para cada actividad, Génesis y sus amigas se encargan  desde definir las telas hasta los diseños de sus trajes. “Buscamos telas  y elegimos todo  para vernos bien porque no podemos representar  vulgarmente a lo que es un ícono de La Paz”, dice. Su objetivo  es resaltar la belleza de las cholas trans en Bolivia y el mundo. “Viajamos    a las fronteras, vamos a  Chile, Perú y  otros países”, revela orgullosa y asegura que no sabe por qué ama  lucir como  una mujer de pollera, ya que su madre es de vestido.
“¿Qué será, no?”, se pregunta. Segundos después responde: “Pero cuando me visto de chola paceña siento  un apoderamiento de  glamur y riqueza. Me siento cómoda”.  Y se siente más feliz cuando sale a bailar o participar en una de las fiestas de  Gran Poder. “Los fraternos nos aceptan muy amistosamente, más bien nos llaman para que nosotros estemos presentes en sus actividades. Ahora se abre un poco más,  nosotros no vamos a  hacer un espectáculo o un show, nosotros representamos a la chola paceña con glamur y delicadeza”, afirma Morales.   Tiene 30 años y es egresada de Ciencias de la Educación.
Según Génesis, casi nunca se siente discriminada o maltratada cuando se viste de chola paceña. “Todas las fraternidades nos quieren demasiado, a nosotras nos llaman ‘las comadres’. Siento el cariño de todos, en especial  de  mi fraternidad Rosas de Viacha”.
Y es que para Génesis, el hecho de  que cuatro transformistas  funden un  bloque de cholas paceñas representa un gran  logro para la comunidad LGTBI.  “No  me he sentido (discriminada). Claro,  existe, pero nunca me han hecho sentir mal, somos muy queridas por los fraternos y  muy reconocidas en el folklore”. Recalca que siempre  contó con el apoyo de su familia.
De esa manera, Génesis afirma que, junto a su  bloque Maya,  espera dejar muchas  raíces  a  sus otras  compañeras. Como lo hizo en  los años 60 y 70, la famosa Barbarella,  transformista que luchó por los derechos de las minorías y  se impuso en el Gran Poder.
A diferencia de Génesis, Rubí  se viste de chola paceña  a escondidas de sus familiares. “Mi mamá es de pollera. Quiero ser como ella, aunque ella no quiera”, cuenta. Ella tiene más de 20 años y aprovecha los fines de semana para bailar  y participar en las diferentes entradas folklóricas. “Los pasantes, los prestes y todos  los fraternos  nos tratan con cariño, pero siempre hay gente que aún no nos entiende”, indica. “Bailar de cholas paceñas es como una forma de lucha contra los que no nos aceptan”.
Y ahora más que nunca, luego del fallo  del Tribunal Constitucional Plurinacional que anula el artículo 11 de la Ley de Género, Génesis y Rubí  indican que ganar un espacio en el    folklore es muy valioso.

“Seremos voceras de nuestras compañeras que solamente piden respeto a su identidad. La gente nos quiere y nos respeta, no sentimos el odio”, dice Rubí.
Andrés Mallo,  reconocido activista y que junto a la Familia Galán también logró imponerse en espacios como  la fiesta del Gran Poder , cuenta que este año se organizó    la primera versión  del Miss Cholita  Transformista 2017 en La Paz, como un espacio de diálogo entre el colectivo y la sociedad. “Más allá de ser un certamen de belleza, es un espacio para reivindicar las estéticas y la posición de la política de la mujer trans respecto a su mirada y su entorno social”, argumenta.  “Lo trans siempre  ha sido transgresor y provocador”, reafirma. Y así es Génesis.

“Las cholas trans son  un reflejo de la diversidad cultural”

Para el activista   y uno de los fundadores de la Familia Galán, David Aruquipa, las cholas trans son  un reflejo de la diversidad cultural y representan una “reapropiación cultural” de la comunidad transformista.
¿Usted cree que las cholas trans han revolucionado de alguna manera el mundo andino?
Las cholitas trans son un reflejo de una reapropiación cultural, que la población transformista, travesti,  ha manifestado públicamente  en los últimos años.
Esta propuesta surge en la ciudad de El Alto, justamente por constituirse en el espacio migrante más grande del país de área rural y urbana y  donde existe un movimiento TLGB emergente que reivindica su diversidad cultural.
Entonces, para visibilizar su presencia inician hace más de ocho años    la organización de un evento denominado Cholita transformista. En la actualidad,   la ciudad de La Paz acoge esta propuesta  y cada vez se convierte en una acción cultural más de visibilidad pública y reivindicación de la identidad TLGB en nuestro país. Estas reivindicaciones tienen mucho que ver con los estudios realizados desde la memoria histórica de nuestros movimientos, como  el origen de la China Morena por travestis y homosexuales en las fiestas populares desde la década de los años 60, quienes   han  posibilitado abrir  espacios de mayor representación en los bloques de cholitas trans, que nuevamente se apropian de grupos de la danza de la morenada.
 Se  cree  que el mundo andino  es muy machista y homofóbico. ¿En la actualidad, usted cree que ha cambiado eso?
Creo más bien que la diversidad sexual e identidades de género en las comunidades indígenas no ha sido muy estudiado, creemos que las representaciones del keusa, el afeminado, tiene que ver con autoidentificaciones trans en las comunidades aymaras con otros significados y sentidos en la comunidad, “la buena suerte”,  “doble espíritu” y “ritualidades”, etc., que se ha urbanizado más bien dándole un enfoque peyorativo.
Estas tergiversaciones actuales sobre la diversidad sexual e identidad de género en las comunidades indígenas está muy cargado por la presencia de iglesias evangélicas que han evangelizado más bien desde una lógica mariana binaria, familia, hombre y mujer, que excluye e invisibiliza estas otras formas de vida comunitaria. Entonces, los sistemas de opresión en las comunidades indígenas sobre la población diversa se hacen evidentes bajo estas premisas ideológicas.
¿Con la aceptación de las cholas trans se ha abierto  el mundo aymara a las diversidades sexuales?
Creo que ha instalado el debate y la discusión sobre la diversidad sexual en las comunidades indígenas, y remirar las prácticas indígenas existentes actualmente de travestismos en las distintas representaciones festivas indígenas urbanas, como el Wititi, personaje travestido en las fiestas de Sica Sica, la danza de la kullawada, la morenada, y otras donde se incorpora la presencia de estos personajes, como parte complementaria a las distintas fiestas rituales.
¿Cuánto han ayudado las expresiones culturales y folklóricas  para que la sociedad   empiece a reconocer a los trans?
Especialmente la fiesta es un espacio fundamental, que se reconozca públicamente a las chinas morenas, que han permitido que otras presencias posteriores y actuales  tengan una “continuidad” en el tiempo, porque la memoria funciona tanto como la constancia de su existencia, a través de su evocación, y como un camino abierto que deja posibilidades para nuevos personajes.
La estética irreverente del travestismo, la danza y el “beso” a un presidente, conforman un conjunto de provocaciones “maricas” al sistema dominante, en la medida en que no se someten al disciplinamiento de los cuerpos.  Ello,  sin duda, tiene un alto valor político que no deja de reproducirse en otras expresiones culturales y estéticas. La “politización de la cultura” ha permitido la incidencia de nuestra población. Es innegable el papel transformador que han jugado las acciones culturales desarrolladas por el movimiento marica. En el poder transformador del arte y la cultura es donde reside la mayor fuerza de este movimiento social.
Desde su mirada ¿qué representa para usted una chola trans? 
Es un reflejo de la diversidad cultural, donde las identidades vienen cargadas de sentidos políticos, y la población chola, hijas trans de cholas, pues también reproducen y reivindican su historia familiar y social.

 

Fuente: Página Siete.