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CERCA DE UN PUNTO DE NO RETORNO






11 noviembre, 2017


El problema con los micros va escalando en cuanto a la conflictividad, la acción popular interpuesta y admitida por un juez dejó en suspenso el cobro de Bs. 2 por pasaje y abrió un periodo de incertidumbre hasta este lunes en el que se realizará la audiencia respectiva. Para no volver atrás, este sector decidió retomar el paro indefinido que ya tuvo en vilo a gran parte de la población durante 14 días. Si bien la medida va en contra del municipio, afecta directamente a quienes utilizan este servicio a pesar de las observaciones que pesan sobre su calidad.

Este último viernes, las esposas de los “micreros”, marcharon por el centro y llegaron hasta el edifico edil en el barrio La Salamanca, el tono fue subiendo hasta llegar a niveles muy graves de violencia, las señoras portaban ollas, cucharones, tapas, botellas de plástico vacías y usaban estos elementos para agredir a policías y guardias municipales que resguardaban el ingreso, por momentos el descontrol reinó haciendo temer un escenario peor aún. No apoyamos esas reacciones, no apoyamos el uso de la violencia en cualquiera de sus formas y esta no es la excepción, así como no apoyamos que la alcaldía haya amenazado y denunciado a los micreros,  nos parecen actitudes que no conducen a una solución final sino más bien a exasperar los ánimos al extremo, dejando una línea muy delgada que los separa de un punto de no retorno que podría llevar esta situación al caos.

Esperamos que el municipio no tome la intervención judicial como una victoria y que los transportistas no interpreten como una derrota cualquier intento por retomar el diálogo de parte del alcalde Rodrigo Paz. No es momento de jugar así, más bien creemos que a pesar de lo que disponga el juez, debería ser ésta una nueva oportunidad para generar un escenario propicio, pero con papeles en la mano, diciéndole al pueblo qué pretenden abiertamente cada uno, pues ciertas conductas anteriores nos dijeron que de verdad no había intención auténtica de llegar a una solución.

Mientras esto dure, el pueblo seguirá arreglándoselas para llegar a donde necesite, seguro que no será en taxi por ser un servicio al alcance no de todos, pero si consideramos que son sus miembros los que hacen y deshacen en cuando a sus tarifas sin que nadie les diga nada ni regule algo muy evidente.