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​Mario un “golpeador” cuenta que su padre le dejo la herencia de la violencia 






23 octubre, 2017

Fue víctima de violencia durante su infancia y por 15 años la ejerció contra su esposa. Hoy, tras egresar de un programa de reeducación, cuenta su historia

SAÚL CARDOZO/ BOLINFO/TARIJA

(elPeriódico-Octubre 23/2017)

Fue en una fiesta en El Valle de la Concepción del municipio de Uriondo, donde conoció a la madre de sus tres hijos, ambos tenían 22 años y el amor que los cruzó los llevó al altar ocho meses después, ellos jamás se imaginaron que el pilar de su matrimonio sería las palizas que el marido propinaba.
Mario Fernández, que fue denunciado por su ex esposa, es un hombre de los pocos que se atrevió a contar y relatar lo que vivió.

Mario, menciona tres de las fechas que tiene grabadas para darle precisión a lo que cuenta,  el 28 de noviembre de 2004, cuando tocó fondo al separarse de la madre de sus cuatro hijos; el 29 de diciembre de 2005, cuando gracias a un amigo ingresó a un programa para rehabilitación  de hombres violentos y el 17 de enero de 2006, cuando comenzó a responder  el interrogante del por qué era violento.
Ese lunes de 2006 sería el primero de los que siguieron en nueve años para poder ir recuperando su integridad y el respeto hacia las mujeres.
Mario recuerda las escenas de violencia que protagonizó con su concubina, y las que sufrió como hijo cuando desde los cuatro años vio a su padre maltratando y golpeando a su madre.

Contó que cuando peleaba con su concubina, la agarraba del pelo, la tiraba. Un día cuando golpeaba a su esposa se dio cuenta que estaba actuando mal y estaba haciendo lo mismo que hacia su padre con su madre.
“Mi papá dejó de maltratar a mi vieja cuando cumplió 52 años, lo operaron de vesícula, ahí recién se apagó, bajó los decibeles de violencia. Pero de chico, cada semana teníamos un hecho de violencia. Le tenía mucha bronca a mi papá, mucho odio, pero también como todo hijo le tenía adoración. Nunca pensé que eso me iba a perjudicar para el resto de mi vida”, recordó.
Relató, que por cualquier cosa golpeaba a su concubina; por ejemplo, un día cuando salió a jugar a la pelota, su esposa fue a preguntarle a qué hora regresaría a casa, pero él, por  el mal humor del momento, empezó a golpearle sin importarle que había gente ahí.

 

“Llegue a ser como mi padre y eso es lo que no quería de joven, porque veía como mi madre sufría”, apuntó Mario quien cuenta que era muy difícil hablar con su padre, no se podía.
Hasta el día de hoy lamenta haber repetido la historia de sus papás, puesto que su esposa también sufrió violencia en su juventud por parte de sus padres.

Recuerda que las agresiones a su esposa era algo normal, como tomar un café o comprar el pan. 

“Eso lo que pasa hoy en día en gran parte de la sociedad. Yo me acerqué al programa en 2006 y éramos 12 personas. Me había separado el 28 de noviembre de 2004 y toqué fondo, con un intento de suicidio; sin nadie al lado, fue durísimo. Porque perdí a una mujer, una excelente mujer, mi compañera a la que siempre amé. Después me enteré de que ella también les pegaba a mis hijos. Porque ella sufrió los maltratos en su niñez como yo”, mencionó.
El dato:
Mario, tardó entre cinco y once años para volver a ver a tres de sus cuatro hijos después de separarse -le queda una de las hijas con la que no pudo recomponer relación. Ella se refugió en la religión católica y quiere estudiar para ser orientadora familiar. (eP)