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El Gatto Pardo, la esquina dorada de Tarija






21 octubre, 2017

 

Las noches de verano no serían iguales sin la presencia de uno de los restaurantes más antiguos de la plaza principal.

 

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

 

(Verdadcontinta-octubre/2017) Mesas llenas de turistas y locales, buen clima, un par de cervezas y una variedad de platos humeantes saliendo desde la cocina, son parte del paisaje que adorna la esquina de las calles La Madrid y Sucre, donde se encuentra el Gatto Pardo.

 

La esquina parece haber estado destinada al negocio gastronómico, pues en la década de los 80, el restaurante Carenaí, dibujaba un paisaje similar al actual: mesas en la calle, gente, risas y una nube de sabores inundando los paladares de los comensales.

 

Hace aproximadamente 25 años, el joven Paulo Gonzales de Prada Pizarro, junto con un socio suizo llamado Hans, decidieron emprender con un pequeño restaurante, al cual llamaron Gatto Pardo, inspirados en el nombre de la novela italiana de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

“Le pusimos ese nombre inspirados en lo bohemio de la novela”, cuenta de forma anecdótica Paulo, quien ahora ya tiene 53 años.

El hombre sencillo en su forma de ser, invita al equipo de prensa de Verdad con Tinta a sentarse a tomar un café y charlar.

La taberna se muestra con objetos antiguos, vinos muy bien conservados y un ambiente especial, para lo que fue diseñada: conversar.

Su ubicación fue siempre la misma, la esquina de La Madrid y Sucre, puesto que la casa perteneció, y pertenece, a la familia de Paulo, quien tras diferentes asociaciones, terminó siendo el único dueño del restaurante.

Sin embargo, esta no era su primera experiencia en el mundo de la gastronomía, antes había hecho un primer intento con un local al que llamó “El Chavalillo”, pero que tenía un estilo más de bar.

La plaza era el punto de encuentro para jóvenes y adultos, “la plazuela no existía” y el reloj ubicado en lo que ahora es la esquina del Hotel Victoria, era el lugar de referencia para las citas.

Con el pasar de los años, el crecimiento de la ciudad y sin el reloj, el Gatto Pardo pasó a ser ese punto de referencia y de encuentro, en el que los tarijeños acuerdan encontrarse con los amigos. “Nos vemos en la esquina del Gatto”, es una frase común en la ciudad.

“Antes era el reloj, sería lindo que lo vuelvan a poner como parte del patrimonio”, sugiere el propietario.

Aunque los platillos fueron evolucionando en el menú, los característicos sabores y combinaciones permanecieron a lo largo del tiempo. “Los platos fueron elaborados por nosotros, sin intervenciones de chefs ni nada”, cuenta Prada respecto a los mismos.

Sin duda alguna, uno de los atractivos es su variada oferta, que pasa por las tradicionales pastas y pizzas italianas, fondeu, sándwiches, carnes, un jugoso pique a lo macho y hasta la original salchicha alemana.

El filet mignon no solo es el platillo más antiguo del menú, sino el favorito de “Patas”, como lo llaman con cariño sus amigos. “Me encanta”, dice con una sonrisa en el rostro.

Sus empanadas,  aunque con menos trayectoria que el filet mignon, se ganaron un lugar especial dentro del mercado tarijeño, convirtiéndose en un clásico de las 11 de la mañana.

Incluso, estudiantes tarijeños radicados en Argentina u otros puntos del país, piden a sus familiares que les envíen encomiendas con los productos tarijeños que más añoran, entre los que se encuentran estas empanadas.

“Karpil y empanadas del Gatto”, dijo un joven que vive en la ciudad de Córdoba, respecto a los sabores que más extraña de su tierra.

“Sacamos el producto esperando llenar una hora que era medio ociosa en la mañana”, explicó el propietario, quien se siente orgulloso del trabajo logrado a lo largo de los años.

Con 35 personas dentro de su equipo de trabajo, se convirtió en el restaurante más grande de Tarija, quedando atrás los recuerdos de la pequeña primera edificación en la que trabajaban aproximadamente 8.

Este lugar antes de ser restaurante también funcionó como oficinas del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) y hasta una zapatería.

 

Pie de foto (arriba)

Paulo Gonzales de Prada Pizarro, en el local que se convirtió en su forma de vida, el Gatto Pardo.

 

 

SACA PUNTAS

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SUMA

Al culminar ayer al mediodía en el hotel Los Parrales el I Foro Nacional de Marcas Territoriales y Marca País, los organizadores como participantes calificaron el evento como “positivo” para el enriquecimiento de estrategias de promoción del turismo, además de la producción local.

RESTA

La falta de mantenimiento de los parques en la ciudad de Tarija. La caída de una parte estructural de uno de los juegos fue con suerte, pues pudo haber dejado víctimas fatales, algo que la Alcaldía no tomó en cuenta. Una irresponsabilidad gigante.