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Los microcréditos y la revolución financiera surgida en Bolivia






13 octubre, 2017

 

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Verdadcontinta-octubre/2017) Calzas, camisetas, pantalones deportivos, jeans y otros productos son ofertados en el puesto de Toribio Guarachi, “con G”, te aclara rápidamente cuando empiezas a escribir su nombre, al momento de hacerle la entrevista, indicando que por estos lares,  acostumbran a ponerle “H” a su apellido.

Toribio aprovechó la feria gremial en el Parque Temático para colocar su puesto y tener una mayor venta que en sus ocasionales estaciones sobre la avenida Domingo Paz o las ferias callejeras de los fines de semana, aunque, la comercialización en esta ocasión, quizá no es la esperada.

“Tenemos productos de calidad de la última temporada”, presume Toribio al mostrar parte de la ropa deportiva que oferta.

Toribio es uno de los miles de comerciantes que se estableció hace 20 años en la ciudad de Tarija con la esperanza de prosperar económicamente; paceño de nacimiento, pero aclara que sus hijos “ya son chapacos”.

Este hombre poco a poco empezó a sentar su negocio gracias a las ofertas que conoció de las diferentes entidades financieras.

“Antes era difícil sacar un crédito, porque nosotros no sacamos mucho dinero”, recuerda Guarachi, quien ahora tiene cuenta de ahorro y también accede a microcréditos para importar sus productos.

Como Guarachi, son miles las personas de este sector que dejaron de ver a los bancos como algo lejano y empezaron a confiar en estas entidades para acceder a los microcréditos.

“Te da miedo que en épocas como esta, que no existe suficiente movimiento, te puedan comer los intereses”, refiere Marta,  otra gremialista, que asegura que le costó tiempo ir a un banco para abrir una cuenta de ahorro.

“El acceso al crédito es un cambio importante en la banca, porque ahora todos tienen un acceso” destaca sobre este importante cambio, el gerente regional del banco Bisa, Fernando Toro Argandoña.

Y efectivamente, el mayor crecimiento en la banca en Bolivia en la última década se debe a la inversión en vivienda como en microcréditos.

“Una vendedora de caramelos, hoy puede acceder a una cuenta bancaria”, acota Alejandro Calbimontes, quien se encuentra a la cabeza del Banco Nacional de Bolivia en Tarija.

Este cambio forma parte de la democratización de la banca que dejó de ser un servicio exclusivo de un determinado sector social. “Incluso el joven que no tiene un sustento, hoy tiene acceso a una tarjeta de crédito”, acotó Toro.

La nueva reglamentación con el cambio de la Superintendencia de Bancos  a la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi) desde el año 2009, generó fuertes cambios, siendo la banca, cada vez más cercana al poblador.

Para invertir en el sector financiero, además de todos los parámetros básicos que los inversores deben cumplir,  la Asfi les pone metas que deben ir pasando, conforme se fortalezca la empresa.

Una de las metas es implementar sucursales en lugares donde no existen financieras o bancos, con el fin de llegar a más usuarios.

Este crecimiento es notorio, no solo en la cantidad de entidades financieras, con 7 bancos tradicionales y cientos de sucursales; por ejemplo,  es uno de los sectores que más emplea.

La banca cuenta con más de 27.000 colaboradores y supera los 100.000, si se considera el empleo indirecto generado.

“Somos pioneros en microcrédito”, destaca orgulloso el presidente regional en Tarija de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), José María Paz Balanza, pues hay una realidad, Bolivia es destacada a nivel internacional en este rubro.

Entre la década de los ochenta y los noventa,  Bolivia reconoció en sus leyes financieras la existencia de las micro, pequeñas como medianas empresas en su economía.

Esto permitió que este segmento empresarial pronto se convirtiera en sujeto de crédito para la banca, lo que ha propiciado que el microcrédito se expanda con fuerza desde entonces, no solo en el país, sino en el plano internacional, siendo un ejemplo a seguir.

“El primer paso entre el Banco Central de Bolivia, el Gobierno y los bancos, fue admitir que las mipymes (pequeñas y medianas empresas) no pueden ser tratadas como una empresa que tradicionalmente se financia con la banca”, explicó el gerente general del Banco Sol, Kurt Koenigsfest, cuando hizo una presentación en La Paz sobre los logros del microcrédito, evento en el que un pequeño chanchito plástico de alcancía, fue regalado a los invitados como un símbolo del cambio que se había logrado con esta nueva visión.

“Bolivia es líder en el financiamiento de las mipymes ¿Qué debe aprender Nicaragua?”, se pregunta en su portal web “La Prensa”, un importante medio de comunicación  de aquel país centroamericano, al tomar en cuenta el progreso de la banca boliviana en este sentido.

El representante regional de Asoban, recibe al equipo de Verdad con Tinta en su despacho en una de las sucursales del Banco Mercantil- Santa Cruz, donde él es gerente regional, aunque esta vez, habla a nombre de todas las entidades financieras.

El profesional en la banca, con más de 15 años de experiencia en el sector,  estuvo trabajando en diferentes sucursales y ciudades,  reconoce que las “microfinanzas”,  constituyen la actividad bancaria que otorga a los clientes no solo microcrédito, con el objetivo fundamental de contrarrestar los efectos de exclusión financiera,  sino además,  servicios de depósitos, ahorro, pagos, o giros.

América Latina es la región con el mayor número de países que recibieron la más alta calificación, respecto a las condiciones regulatorias y operativas de las microfinanzas en los países en desarrollo del mundo.

Ocho de los primeros doce países, por su clasificación general, están en Sudamérica; Bolivia en el primer lugar y Perú en el segundo. En la lista también ingresan Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay y Uruguay, según el Microscopio Global sobre el Entorno de Negocios para las Microfinanzas.

“Ahora puedo sacar unos Bs 1000 o 2000 como máximo, en base a mi posibilidad, eso me ayuda en mi negocio, porque no quisiera endeudarme por más”, dice Elsa, otra comerciante de ropa que también participó de la feria gremial.