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Ruta turística a San Andrés, sin espacio para el turista






9 octubre, 2017

Jesús Vargas Villena/Bolinfo/Tarija

(elPeriódico-octubre 09/2017) Caminar es de avezados por la ruta a San Andrés, una de las vías turísticas del municipio de Cercado,  que conecta con lugares promocionados por la Alcaldía como: Lazareto, Guerrahuayco y Turumayo entre otros.

Si es un sitio turístico, ¿por qué no hay veredas o espacios por dónde caminar seguros? Lugar para las bicis; ni por casualidad. Al borde de la carretera están los cordones y a escasos metros las construcciones que se van levantando en el lugar.

La opción que les queda a los caminantes, es de transitar por la misma carretera, bordeándose en el momento en que pasan los vehículos a toda velocidad.

Una serie de denuncias llegaron a la redacción de elPeriódico de vecinos de estas comunidades, indicando que la carretera se convirtió en una “ruta de la muerte”, por la cantidad de accidentes registrados, especialmente atropellos a peatones.

elPeriódico efectuó una visita a esta carretera y pudo comprobar del peligro que corren, tanto peatones como ciclistas e incluso los mismos conductores, al ser una sola avenida para dos vías.

Las construcciones clandestinas se alzan en el lugar con las denominadas “cajas de fósforos”, como se dice popularmente a este tipo de edificios cuadrados, en los que un piso va sobre otro como si fueran cajitas, con el ladrillo expuesto, sin pintado ni ninguna medida de seguridad.

Estas edificaciones son construidas a escasos metros de la carretera, dos como máximo, cuando la norma municipal refiere que deben ser veinte como mínimo.

“Aquí nadie cumple, ni conoce las normas”, dice un abogado que envió una serie de cartas a los concejales como al mismo alcalde, Rodrigo Paz Pereira, pidiendo una intervención en la zona.

Las tiendas y restaurantes colocan sus letreros en el poco espacio sobrante; unos metros más adelante, se ve un cúmulo de escombros que se apoderan del lugar. En el caso de que no existan construcciones, la tierra se acopla a los zapatos de los andantes.

Por toda la zona pueden verse mallas con los letreros pegados de: “En Venta”, agregado con un número de teléfono del algún agente inmobiliario.  “Lotes en venta”, “Terrenos en venta”, son parte de los letreros que se ven por todo el borde del camino, poco o nada de espacio queda para el turismo, prácticamente todo está “loteado”, denuncian los vecinos.

Como un aviso para el visitante, aparecen al borde del camino las cruces de las víctimas que intentaron caminar por el lugar, cuatro seguidas son visibles  antes de la entrada a Lazareto. “La gente muere ahí”, lamenta otro vecino.

Los estudiantes para ir a la escuela de Guerrahuayco. Hubo niños que murieron en el intento.

Turismo

San Andrés y San Pedro de Sola, son lugares recreativos dentro de un paisaje único, que se encuentra dentro de la Reserva Biológica de Sama.

Este lugar es considerado recreativo y turístico, donde la Alcaldía, según hizo conocer por medio de la Secretaría de Turismo es parte de una visión de desarrollo sustentable; sin embargo, su acceso deja mucho que desear.

Dos arquitectos internacionales, especialistas en urbanismo, hicieron un estudio sobre esta ruta.

Los arquitectos son: Mechthild Kaisser, quien es máster en bioconstrucción, docente de la Carrera de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS) y Fabio Bayro Kaiser, quien también es máster en bioconstrucción y asistente de investigación en el Departamento de Diseño Urbano y Uso de Suelo de la Tu Dortmund y candidato a doctorado en la Universidad Técnica de Aquisgrán en Alemania.

Ambos especialistas indican en su informe que esta ruta, que conecta los sitios turísticos mencionados, debería formar parte de la experiencia y no presentar “un entorno inmediato desagradable, uniforme, rígido y no terminado”.

Por un lado, es una vía de alto tráfico, por otro una calle residencial. “Esta doble función trae una serie de conflictos que convirtió a la vía en una amenaza de vida para las personas que habitan la zona”, refiere el estudio.

Precisamente, constan registros del año 2012, donde los habitantes de Lazareto denunciaron por la venta de terrenos comunitarios, como el avance de los denominados “loteamientos”, cuyos nuevos propietarios, sorpresivamente cuentan con documentos aprobados.

Las construcciones invaden y ocupan el espacio público. “Las construcciones aparecen en la zona como hongos, de la noche a la mañana”, cuestiona este informe.

La “carretera de la muerte” es el apodo que le pusieron a esta ruta los habitantes de Lazareto por los constantes accidentes en la zona.

En el camino no hay espacio para los caminantes. Se ve a personas mayores, mujeres con sus bebés y niños caminando por el borde de la ruta, dejando su vida a la suerte.

Desde la Alcaldía, indican que están viendo diferentes alternativas de solución, refiriendo que es un problema que se arrastra de la anterior gestión.

Posibles soluciones en la ruta

“Para Leonardo Da Vinci la creatividad nace en la restricción y muere en la libertad”, compara el informe de los urbanistas Mechthildy Bayro Kaiser, indicando que si algo está muy encajonado, es ahí donde empiezan a surgir las ideas, el deseo de solucionarlo.

Esta comparación la hacen precisamente para buscar soluciones en el camino a San Andrés, donde más allá de que las instancias municipales empiecen por hacer cumplir la normativa, vecinos como profesionales, también aporten para darle vialidad a esta ruta, sin que represente el peligro que tiene en la actualidad.

Una de las soluciones es rencausar la parte de la quebrada que fue rellenada y consolidar las orillas de manera natural en el margen de protección de 15 metros a cada lado.

Otra de las soluciones para mejorar la situación en esta carretera, es de construir veredas en ambos lados de la vía, aunque en el lugar existen barrancos, garajes y drenajes en la vía. “Es un asunto técnicamente realizable con voluntad y creatividad, mediante un proceso de planificación”,  refiere el informe.

Vecinos exigen soluciones inmediatas

Johann Heinrich Hofstetter es un hombre de 60 años, nacido en Alemania, pero radicado hace 18 años en Bolivia, para ser más precisos en Turumayo, donde se hizo de su hogar por la belleza del paisaje.

Johann muestra orgulloso su carnet de identidad con nacionalidad boliviana, siendo un poblador más del área rural de Tarija. El hombre, si bien se enamoró de los paisajes del valle central tarijeño, ve con preocupación, cómo empiezan a levantarse construcciones de forma ilegal por toda la zona, sin ningún tipo de control.

“¡No entiendo por qué no respetan ni hacen respetar las normas!”, dice admirado por lo que ve en Tarija, una ciudad donde las instituciones no hacen cumplir la ley a comparación de otras capitales en el mundo, en Alemania, algo así es inconcebible.

Este hombre señala las cruces que se levantan al borde de la carretera, reflejando el peligro que la misma representa para los peatones. “Dicen que este es un lugar turístico, pero no hay veredas, no hay parqueos, entonces, cómo pretenden que el turista venga por acá, no entiendo”, critica el vecino.

Al igual que Hofstetter, José Álvarez Plata, es otro vecino del lugar, que es abogado de profesión, con quien remitieron una serie de cartas al Concejo como a la Alcaldía para alertarles sobre esta situación, exigiendo que tomen acciones inmediatas.

Uno de los que contestó a los requerimientos de estos vecinos, es el concejal, Sergio Gallardo Tárraga, quien aseguró que tras la inspección a la zona, hizo una minuta de comunicación.

Pero más allá de la minuta realizada por el concejal, no pasó nada más, y la situación en la carretera cada vez es más caótica. “No sé qué están esperando que muera más gente”, lamenta Johann.

 

SACA PUNTAS

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SUMA

El presidente de la Cámara de la Construcción, Marcelo Romero Llanos, informó que en un acuerdo con el rector de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho, Gonzalo Gandarillas Martínez, los constructores apoyarán a los estudiantes que asisten a esta universidad con pasantías e intercambio de servicios.

RESTA

Siguen registrándose incendios por la quema indiscriminada en el área rural o los denominados chaqueos, pese a las experiencias vividas que incluso nos dejaron luto.